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Feroz guerra en México de cárteles de droga, asediados por 36.000 militares

AFP
11/06/2008 - 18:28

México vive azotado por una guerra de todos contra todos los cárteles de la droga que se disputan la plaza local y el tráfico a Estados Unidos con una ferocidad inusitada y armas sofisticadas, y enfrentados a 36.000 militares que tienen muchas batallas por delante antes de volver a los cuarteles.

"Vamos ganando, aunque no parezca", dijo días atrás el Procurador General de la República, Eduardo Medina Mora, al dar cuenta del clima reinante en una sociedad ya acostumbrada a los partes diarios de decenas de muertes violentas por acciones atribuidas al crimen organizado.

Ejecutados, decapitados, cuerpos atados y torturados con mensajes contra bandas rivales o policías y anuncios callejeros amenazadores conforman la geografía de la violencia en varios Estados de México, en una escalada que en el transcurso del año dejó 1.378 muertos hasta finales de mayo, un 47% más que en igual período de 2007.

Tras asumir el cargo en diciembre de 2006, el presidente mexicano, Felipe Calderón, se propuso "rescatar todas las regiones azotadas por los narcos", una difícil meta tras seis años de operativos con escasos resultados durante el gobierno de su antecesor, Vicente Fox, el primer representante del Partido Acción Nacional (derecha) que llegó al poder.

Ese período fue aprovechado por los cárteles para ampliar una compleja red de complicidades con policías y funcionarios de distintos niveles y armar ejércitos de sicarios que hoy se enfrentan a sangre y fuego en las calles de urbes como Culiacán (noroeste) y Ciudad Juárez, fronteriza con Estados Unidos.

"En el pasado los cárteles actuaban de forma silenciosa y no necesitaban trasladar la guerra a las calles. Además, ahora hay una ofensiva con todos los recursos del gobierno actuando más coordinadamente y el presidente les declaró la guerra", dijo a AFP Raúl Benitez Manaut, del Centro de Investigaciones sobre América del Norte de la Universidad Autónoma de México (UNAM).

Según el experto, los cárteles mexicanos han "incrementado su poder", entre otras causas, por el debilitamiento de las bandas colombianas lo que posibilitó que "los mexicanos poco a poco se fueran adueñando de las rutas y sean los introductores de la cocaína que se dirige a Estados Unidos".

Ello se ve facilitado, agregó, por "la corrupción de muchos funcionarios del nivel operativo, que facilitan el ingreso, tránsito y exportación de la droga de México a Estados Unidos".

De su lado, Calderón ha reclamado a Estados Unidos una corresponsabilidad en el combate al tráfico de drogas y atribuyó la violencia en la frontera a que ese país es el mayor mercado mundial de cocaína, donde hay 6 millones de consumidores.

De Estados Unidos provienen además cerca del 80% de las armas que utilizan las organizaciones criminales, muchas veces más modernas que las de las fuerzas de seguridad.

Ese fue el motivo que las autoridades alegaron en el caso de los homicidios de siete policías en Culiacán el 27 de mayo, quienes engrosaron la lista de unos 450 agentes asesinados desde el inicio de la ofensiva oficial en diciembre de 2006, sobre un total de 4.172 ejecutados en ese período.

No obstante, el Gobierno ha asestado varios golpes al poder de fuego de las mafias al confiscar en ese lapso 13.500 armas, de las cuales 8.216 son largas, 900 granadas y 1,5 millones de municiones, así como 7.402 vehículos y 263 aeronaves, según datos oficiales.

Esta cifra "es suficiente para armar un ejército", ejemplificó el Procurador.

Pero la guerra en la frontera norte mexicana entre los cárteles Sinaloa y Juárez por la introducción de la droga en Estados Unidos, que también disputa el de Tijuana, refleja que las mafias conservan un gran poder de fuego y una extensión territorial que en conjunto abarcan prácticamente todos los Estados mexicanos.

La confrontación puede volverse más encarnizada si los 'Zetas', feroz grupo formado en la década de 1990 con militares desertores, dejan de fungir como el brazo armado del cartel del Golfo y se convierten en una organización autónoma, como estiman los expertos.

La presión de los operativos con 36.000 militares y miles de policías en las zonas más calientes y las luchas internas por el poder en las bandas del crimen organizado, son otros de los factores de la oleada de violencia.

"Antes el árbitro era el estado, el que ponía las reglas del juego. Y sucede que el campo del tráfico de droga se quedó sin árbitro y hay mayor confrontacion", dijo a AFP el experto Luis Astorga.

De su lado, Benítez Manaut calificó de "insuficiente" la ofensiva militar porque "necesita acompañarse de inteligencia, acción eficaz de policías y del sistema de justicia; es una guerra integral".

"Se necesita tener también una guerra de igual similitud en Estados Unidos y una estrategia eficaz contra el lavado de dinero", añadió el experto.

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