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Jaulas de Gaultier, aires incas de Givenchy, renacentistas de Saab

AFP
2/07/2008 - 19:19

Jean Paul Gaultier consagra la jaula como nuevo accesorio de moda, mientras Givenchy invita a un viaje a Machu Picchu y Elie Saab evoca el 'cuattrocento' en los desfiles de alta costura para la temporada otoño-invierno 2008-09, que continúan hasta el jueves en las pasarelas de París.

Gaultier concibe a las mujeres como aves del paraíso ataviadas con vestidos fourreaux de raso o terciopelo y voluminosos abrigos de piel, "protegidos" por jaulas de cuero, raso o plumas. "Hace 20 años, ya hice corsés-jaulas", recordó este miércoles el diseñador al terminar el desfile, explicando que, cuando trabajaba para el vestuario de un espectáculo de danza, tuvo la idea de "hacer los vestidos como miriñaques", cuya estructura pasó de alguna manera de abajo a arriba de la prenda. "Está el vestido, y por encima la jaula, que se saca con imanes. Es como un accesorio, una joya, una especie de nuevo bordado", estimó Gaultier.

Los cortes "jaula" se encuentran también en los ruedos de los vestidos o en los talles altos de los pantalones. Una jaula fluorescente de "neón y plumas" lanza haces de luz.

Para la casa Givenchy, el diseñador Riccardo Tisci busca inspiración en Perú e invita a un Machu Picchu con una colección que propone vestidos-ponchos de rayas en matices de marrón y beige, ponchos de organza de seda rosa bordados con franjas de cristal, sombreros andinos redondos sobredimensionados y dibujos de llamas en los jerseys de hombros redondeados.

La mujer Givenchy luce bermudas de mohair, perfectos de cuero con forro de alpaca, chaquetitas de lana y vestidos asimétricos de raso.

Por su parte, el libanés Elie Saab, volvió la mirada a las bellezas de las pinturas del Renacimiento para concebir una colección que, como es habitual en él, se compone exclusivamente de vestidos de noche de gran gala, perfectos para fiestas palaciegas o alfombras rojas hollywoodenses. El desfile es una sucesión de modelos que derrochan muselinas, sedas, tules, encajes y tafetanes, a menudo superpuestos. El talle imperio predomina, el busto se adorna con enlazados, recamados y plisados, mientras grandes escotes dejan a menudo la espalda desnuda.

La paleta privilegia los tonos apagados y tenues, rosa viejo, ciruela, gris azulado, azules claros.


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