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Monés dice que "no esperaba que la decadencia de Laporta fuera tan veloz"

EFE
4/07/2008 - 14:00

Barcelona, 3 jul (EFE).- El oftalmólogo Jordi Monés, primer directivo que dimitió en la junta de Joan Laporta en el 2003, se ha mostrado sorprendido porque entiende que la "decadencia" del presidente del FC Barcelona "ha sido más veloz de los que se esperaba".

En una entrevista concedida a la Agencia EFE, el ex directivo responsable de los servicios médicos del Barcelona ha asegurado que votará el domingo a favor de la moción y, por lo tanto, para que finalice el mandato de Joan Laporta y de sus directivos.

"No me esperaba que la decadencia fuese tan rápida y de esta magnitud. Lo que sí preveía, cuando abandoné el club, era que se produciría un deterioro importante porque la gestión con los jugadores no era la correcta", destacó.

Jordi Monés defendió que el voto de censura que pesa sobre la junta del Barça "no genera inestabilidad" en la entidad, ya que entiende que el descontento se ha producido "porque la gente ha dejado de creer en el proyecto y en las personas".

"Para llegar a una moción debe de haber un grado de decepción muy grande y éste es directamente proporcional a las expectativas generadas. La gran decepción se ha plasmado en casi 10.000 firmas contra el voto de censura. Ha habido una gran sensación de frustración, de engaño y casi de fraude", subrayó el ex directivo.

'Doc' (doctor), como llaman a Monés en sus círculos de amistad, ha recordado que el origen del conflicto permanente entre la junta directiva y los juzgados se debe a un hecho que se produjo a los pocos días de que Laporta tomase posesión con sus directivos en el 2003.

"Nuestro asesor (Toni Freixa) nos advirtió que el mandato duraría tres años. Nos quedamos todos con una cara de sorpresa porque no lo entendíamos. Por tanto, estábamos advertidos. Nada de buena fe. Sabíamos que el 2006 debíamos convocar elecciones", recordó. El hecho que la junta no convocase elecciones, y sí por orden judicial, propició una cascada de denuncias contra Laporta, en las que, incluso, se solicitó su inhabilitación.

"Si hubiésemos sido mas duros (los cinco directivos que dimitieron en el 2005), Laporta no hubiese tenido tanto oxígeno y no se hubiera ido tan arriba. Y, quizá, no hubiese perdido el mundo de vista. Laporta ha permitido el desgobierno en todas las áreas. La última será que dentro cuatro días iremos de gira para ganar dos millones de euros y hemos malvendido a Deco por 10, en lugar de hacerlo como dios manda", denunció.

Monés se volvió a lamentar "de la situación que vive el Barcelona", al recordar que tenía la intuición "de que el desarrollo de Laporta en la junta no tendría un final feliz, pero la realidad está superando el peor de los sueños".

También se lamentó de la situación de algunos miembros de la junta, ex compañeros y algunos también amigos. "Me sabe mal que algunos directivos no hayan abandonado la junta antes, porque están pasando vergüenza. Esto se ha descontrolado y hay gente que está avalando con su presencia el descontrol que hay. Ahora no se pueden ir porque se podría pensar que son unos cobardes si dejan el Barça. Al final, se inmolarán todos en equipo", dijo.

"Muchas de las actuaciones que se han vivido con Laporta no las comparten porque no se corresponde al espíritu con el que nos unimos. El espíritu fundacional enamoro a las personas. La gente se entregó a nosotros. Cuando alguien se enamora de ti, no puedes defraudarlo", añadió.

A la pregunta de si la moción de censura contra Joan Laporta no prospera el domingo, y si ello se debería entender como la primera derrota de Sandro Rosell en su carrera a la presidencia, Jordi Monés fue contundente: "Nosotros debatimos mucho cómo nos teníamos que posicionar con la moción de censura, y no nos podíamos inhibir más. Somos parte viva de esta historia, y esencial, en lo bueno y en lo malo".

"No pudimos salir antes porque hubiésemos aniquilado todo el protagonismo que debía recaer en quien presentó la moción (el abogado Oriol Giralt). No podíamos eclipsarlo. Lo que no queríamos de ninguna forma era que la recogida de firmas se calentase porque habíamos ido firmar. Una vez salieron casi 10.000, ya teníamos cierta responsabilidad. No nos podíamos inhibir; Sandro es una esperanza para mucho gente", añadió.


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