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China hace realidad en 2008 su 'sueño de los cien años'

AFP
22/07/2008 - 21:14

La adjudicación de la sede olímpica de 2008 a Pekín y la esperada llegada del evento supone la culminación para el país de un deseo histórico que muchos han llegado a bautizar como el 'sueño de los cien años', por la laboriosa consecución del objetivo.

Atrás quedaron los tímidos intentos iniciales, el posterior conflicto con el Comité Olímpico Internacional (COI) por la cuestión de Taiwán y la reincorporación al movimiento a finales de los setenta.

Los primeros rastros de interés del país por albergar la gran cita deportiva se remontan a 1908, cuando empezaron a escucharse en el país las primeras voces. "Un caballero chino (el educador Zhang Bolin) habló del tema hace cien años y ese ha sido nuestro sueño desde entonces", declaró Deng Yaping, ex estrella del tenis de mesa local y oro en Barcelona-1992 y Atlanta-1996, aludiendo a uno de los referentes del olimpismo chino.

Las circunstancias históricas que rodearon a China al principio del siglo XX hicieron que el objetivo de ser sede olímpica se limitara a los anhelos de unos pocos, en un país convulsionado por la política y los conflictos armados. La ambición se materializó en la década de los cuarenta, cuando el Gobierno nacionalista de Chiang Kai-chek anunció su intención de albergar los Juegos, pero los comunistas tomaron el poder en 1949, tras una sangrienta guerra civil. Cuando el ex líder perdió el conflicto, se refugió en Taiwán y empezó una batalla por el reconocimiento internacional.

En sus inicios, la nueva China comunista envió una delegación a Helsinki-1952 y las autoridades de Taiwán emitieron una protesta al Comité Olímpico Internacional (COI). Pero poco después, la indignación vino de la parte de Pekín, que no logró que el COI bloqueara el reconocimiento de Taiwán, por lo que boicoteó los Juegos de Melbourne-1956.

China se retiró de las instancias del movimiento olímpico durante años, regresando en 1979. Coincidiendo con ese momento, He Zhenliang se convirtió en ministro de Deportes y contribuyó a difundir la idea de utilizar el deporte como vía de extender la influencia global del país.

Años antes se había impulsado una nueva instancia deportiva internacional, que desde sus inicios se presentó como un rival del COI. La idea atrajo a 48 países en la primera competición organizada por el organismo, en el año 1963 en Indonesia.

La muerte del histórico mandatario Mao y la llegada al poder de Deng Xiaoping en 1978 hizo revivir el sueño olímpico de China, promoviendo su regreso a las instituciones del COI e intentando cerrar el largo conflicto. El regreso de los chinos al movimiento olímpico coincidió con unos Juegos convulsos, los de Moscú-1980, que estuvieron marcados por el boicot de Estados Unidos y sus países aliados.

Los esfuerzos de He Zhenliang fueron fructificando y fue elegido en el COI en 1981, donde alcanzó el cargo de vicepresidente. "He Zhenliang fue una figura popular en los círculos deportivos y sin él no sería fácil imaginar a China siendo sede de los Juegos Olímpicos", reconoció Susan Brownell, una experta en el deporte chino y olímpico, además de traductora al inglés de las memorias del dirigente.

Otro de los grandes defensores de las opciones de Pekín para organizar el evento fue el español Juan Antonio Samaranch, presidente del COI de 1980 a 2001.

En 1993, en la adjudicación de la sede del 2000, la candidatura pekinesa rozó su objetivo, pero se vio superada finalmente por Sídney, por apenas dos votos. Al siguiente intento, Pekín no falló y se llevó la organización de 2008, con gran claridad, en la votación del 13 de julio de 2001 en Moscú, donde logró 56 de los 105 apoyos, mientras que Toronto quedó en 22 y París en 18.

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