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El asesino de una dominicana pidió a su tía que dijera que estaba con él después del crimen

16/02/2017 - 13:20
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Su última novia declara que días antes de su detención se ponía a llorar y le temblaban las manos

MADRID, 16 (EUROPA PRESS)

El asesino confeso de Adolfina Puello y de su hija, cuyos cadáveres aparecieron mutilados en un pozo de un pueblo de Zamora, trató de utilizar a su tía de coartada después del crimen para que los agentes de la Policía Nacional no sospecharan de su autoría con motivo de los días que se ausentó para trasladar los cuerpos hasta el lugar donde los ocultó bajo tierra.

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Madrid ha proseguido esta mañana el juicio contra Raúl Álvarez del Río, quien afronta una petición de pena de 38 años de prisión por un delito de asesinato, otro de homicidio y uno de malos tratos.

En su declaración, el acusado confesó el crimen, pero no cómo y no por qué lo hizo. Ayer se supo que el día de los asesinatos, la niña se disponía a viajar a su país con 10.000 euros en metálico para abonar el último pago del piso que su madre había comprado en su tierra. El móvil del crimen podría haber sido económico.

Durante su comparecencia, la tía del procesado ha manifestado a preguntas de las acusaciones que no recuerda lo que en su día afirmó durante la instrucción, pero que si algo diría sería cierto. Las abogadas le han preguntado que entonces dijo que Raúl le había pedido que dijera que había estado con él los días posteriores al crimen, que tuvo lugar el 30 de junio de 2014.

También ha comparecido la última novia del acusado, quien mantuvo una relación de dos meses posterior a los asesinatos y hasta que Álvarez del Río fue detenido. "Le pregunté si había tenido alguna novia anteriormente y me dijo que una dominicana que se había ido a su país", ha narrado la mujer.

Además, la testigo ha dicho que se percató que algo raro le pasaba porque días previos a su detención había perdido mucho peso y cuando discutían, él en vez de hablar se ponía a llorar y le temblaban las manos.

Se le acusa de un delito de malos tratos, uno de homicidio, otro de asesinato, los últimos con la agravante de parentesco. Además, se pide una indemnización a los padres de la fallecida de 100.00 euros y otra para los abuelos de la niña de 35.000 euros a cada uno de ellos.

La Policía encontró los cadáveres de sus víctimas en un pozo del pequeño municipio de San Vicente de la Cabeza (Zamora). Al parecer, el acusado las habría asfixiado y habría trasladado sus cuerpos hasta la zona donde se hallaron os cadáveres.

Ambas fallecidas eran dominicanas. La menor era fruto de una relación anterior de Adolfina Puello con un hombre que falleció también trágicamente en República Dominicana. Fue la abuela paterna, residente en España, la que denunció la desaparición de ambas el 30 de junio de 2014.

Adolfina tenía pensado tomar un vuelo a su país, pero no llegó ni a coger sus maletas de casa. Raúl Álvarez tenía desde hace tres años una relación sentimental con ella y pasaba buena parte del tiempo en la casa de Adolfina, situada en la calle Sancho Panza del barrio madrileño de Vallecas.

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