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Casa Real impide la entrada de los periodistas en la recepción por la Pascua Militar

Agencias
6/01/2009 - 17:49

Casa Real impidió este año la entrada de los periodistas en la tradicional recepción en el Palacio de Oriente que pone fin a los actos por la Pascua Militar con el fin de evitar los denominados 'corrillos', charlas informales de los periodistas con las autoridades asistentes y que en alguna ocasión se han convertido en improvisadas ruedas de prensa.

Aunque un portavoz de la Casa del Rey señaló que en alguna otra ocasión se ha tomado la misma decisión, lo cierto es que en los últimos años los periodistas que se acreditaban para cubrir los actos de la Pascua Militar podían asistir al vino posterior que los Reyes ofrecen a los asistentes y conversar de forma informal con estos.

Pero en esta ocasión la cobertura por parte de los medios de comunicación concluyó con el fin del discurso de Su Majestad. Una situación similar se produjo en la última recepción al Cuerpo Diplomático el pasado 17 de enero, cuando por primera vez en los últimos años, se impidió el acceso de la prensa al cóctel ofrecido posteriormente a los discursos.


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Comentarios 1

#1
06-01-2009 / 18:18
TomateDeCanarias
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A mi juicio, la Casa Real, la Monarquía, el Estado, no impiden nada, sino que es normal que se respeten las características de los actos: no se censura la información de ninguno de sus aspectos esenciales y de interés popular e institucional. Y me explico, si se me permite:

No hay tal portazo, permítase que lo diga y así lo defienda. El pueblo soberano nunca ha demandado y tampoco necesita conocer los entresijos de concretos actos de Estado (en este caso de carácter militar, cuya documentación e información objetiva y veraz nadie limita), Como otras cualesquiera, cuando estos se realizan internos como órganos, son por ello mismo restringidos a las labores de Gobierno de sus órganos constitucionales de poder, en este caso un acto restringido que inicia el año militar, donde se realiza políticamente un balance del año anterior y se marcan las líneas de acción a desarrollar en el que comienza. Actos donde La Corona y el Rey como Jefe Superior de todos los Ejércitos, ayudado por la Ministra de defensas, agradece y asiente con el Ejército, las labores de este según diseños de quienes gobiernan el Ejército y las Fuerzas Armadas en general, y se hacen así, con tanta legitimidad del pueblo soberano como la política de cualquier otro órgano de poder –tampoco están los periodistas cuando delibera el Consejo de Ministros--.La Pascua Militar va restringido al ámbito castrense, agradeciendo, condecorando, reorientando y motivando al Ejército del pueblo español, que no es el de un Partito político concreto ni obedece a ninguno de los intereses de los partidos políticos, cuyo papel y cuya misión social son bien distintos a dicho acto de Estado.

Y es verdad que muchos actos genuinos habían sido usurpados a sus verdaderos protagonistas para convertirlos en prerrogativas y protagonismos desmesurados y a veces dañinos de la buena imagen del Estado español y sus Ejércitos: no solo aquellas en que al celebrar la Pascua Militar, determinados medios aprovecharon para cambiar el sistema jurídico encumbrando las palabras de un político concreto y abominando las importantes y de los verdaderos protagonistas; sino es que ha habido otros muchos en que el protagonismo del sujeto, el Presidente Rodríguez Zapatero, llego más allá, desafiando incluso a los intereses del pueblo, del Estado, de sus Fuerzas Armadas, y los de otros pueblos amigos y sus Ejércitos, las banderas de estos, como el desgraciado incidente del 12 de octubre de 2003, cuando el mentado sujeto despreció todo lo establecido y todo lo previsto, despreció a bandera y a los soldados de un pueblo amigo, el estadounidense, protagonizando actos nefastos que no proceden ni con los mayores enemigos; y destrozando la buena imagen de España y de nuestro pueblo. Esto, atrayendo para sí mismo y en su exclusivo beneficio, todos los actos del Desfile de las Fuerzas Armadas de aquel día y de años posteriores, cual si José Luis Rodríguez Zapatero fuera, el endiosado generalísimo, cuando es lo cierto que entonces no era ni siquiera Presidente del Gobierno. ¡Lamentable!, pero cierto. Y es que este sujeto junto a algunos mentecatos como el señor José Blanco y el señor Gaspar Llamazares, nunca aprenderán que el pueblo español no les ha concedido nunca tales atribuciones, sino que aprobó su Ley de leyes y la refrendó, consagrando la separación de poderes y estableciendo como garante y árbitro del buen funcionamiento y armonía entre ellos, precisamente a la Corona, al Rey como cabeza de esta y Jefe del Estado.

Es eso lo que se trata de proteger, a mi juicio, los actos del político mendaz , aquel que, al más puro estilo castrista, pretende aparecer como si el solo hiciera todo y de su labor todo dependiese, desde despreciar y deslegitimar a los amigos, desde retirar de misiones de paz en aras de su propia paz electoral, hasta mandar a la guerra con las mismas razones que la anterior, desde condenar a países entrometiéndose en labores del Jefe del Estado, que es quien nos representa, como hizo antes de ayer para defenestrar al Rey y la misma Pascua Militar, como hizo en Navidad con mensajes al Ejército que anularon los del Jefe del estado, y como ha venido haciendo, el protagonista en su calculada farsa, vendiéndonos así: que él mismo regala millares de millones como si lloviesen de su mano, que es el quien siembra patatas y las recoge, quien rompe aceras ya hechas para hacerlas nuevas, que es el quien decido los mensajes que han de darse al pueblo en una información que habría de ser plural por veraz y no inveraz por monopolizada, o que es el quien hace que vengan a España los turistas; cuando al paso que nos lleva, ni vendrán precisamente por su equivocada política de seguridad interior y exterior, y por labrar gratuitamente la enemistad de los amigos en base a reproches a otros países en cuestiones que a estos son internas. En resumen, nuestra España constitucional y democrática cuya forma de gobierno es precisamente al Monarquía parlamentaria, no está para que un sujeto absorba los actos del Estado, su imagen y sus actos políticos trascendentes (entre estos la Pascua Militar y los demás actos del Jefe del Estado lo como también los actos de un Poder Judicial Independiente…; y los demás valores e ideales tradicionales de nuestro pueblo). Ese proceso dirigido por Rodríguez Zapatero según el fondo de sus caprichos y los de su equipo, hay que pararlo, por razones de salud democrática, entre otras. Y de ahí que, a mi juicio, no haya portazos sino medidas tan preventivas como curativas a la vez.

¡Viva España!... ¡Viva el Rey!,... ¡Vivan nuestras Fuerzas Armadas!