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La dudosa reputación de algunos miembros del Parlamento Europeo

Agencias
20/05/2009 - 17:53
El Parlamento Europeo

Ausentismo crónico, abuso de gastos oficiales, tendencia al secretismo: la imagen de los diputados del Parlamento Europeo se ha deteriorado en los últimos años, agravada además por la poca consideración con que algunos países miran a la institución parlamentaria.

Los diputados prefieren no hablar de ello, aunque sea para defender una institución que, gracias a sus poderes ampliados, es actualmente "una mole de resistencia frente a la Comisión (Europea), vendida a los Estados", como la califica el socialista francés, Gilles Savary.

Lugar de retiro para los políticos

Sí, el Parlamento Europeo es blanco del desdén de la clase política de algunos países, que lo consideran como una asamblea de poca monta, idónea para quienes no lograron un hueco en la política nacional, deplora Savary. "Debemos vivir con ello. Es propio de algunos países y de algunos partidos", lamenta la laborista británica Richard Corbett.

De los 78 eurodiputados franceses elegidos en 2004, 11 no finalizaron su mandato. Abandonaron Europa en cuanto se les brindó una "buena oportunidad" nacional. Una falta de respeto compartida por los italianos, según Corbett. En cuanto a España, fueron siete los políticos que abandonaron sus escaños. Pero en conjunto, afirma Corbett, el Parlamento Europeo está "integrado por gente seria, con mucha experiencia".

Un diputado demasiado hablador

Una opinión que no comparte el italiano Jas Gawronsky, un asiduo de Europa, que entró en el Parlamento por primera vez en 1979 y forma parte del conservador Partido Popular Europeo. En una entrevista reciente al Corriere della Sera dio rienda suelta a sus opiniones. "Una tercera parte de los diputados son verdaderos holgazanes. No siguen nada, no comprenden nada y a veces, perjudican la imagen de la institución. Algunos de ellos viajan a costa del contribuyente para sus asuntos personales", acusó Gawronsky. "Otro tercio hace acto de presencia" en el hemiciclo y el "tercer tercio es el que hace funcionar el Parlamento", agregó.

"Muy pocos diputados son capaces de manejar una votación o de inclinar la balanza. Estos son los que cuentan. Los demás no son decisivos, aunque sean muy asiduos" a las sesiones, confirma Savary. Las acusaciones son severas, pero difíciles de verificar. La asiduidad de los diputados, excepto en sesiones plenarias, es un secreto celosamente guardado y toda tentativa de registrar su presencia choca con una oposición férrea de los miembros del Parlamento.

Datos confidenciales

La publicación de los resultados de una auditoría interna pudo en cambio poner fin a dos escándalos durante mucho tiempo silenciados en el Parlamento: los fraudes en las dietas y los empleos ficticios de asistentes.

Las cifras son consecuentes: 15.500 euros por mes para cada uno de los 785 eurodiputados, es decir, un total de 140 millones de euros equivalente al 10% del presupuesto anual del Parlamento. Los diputados serán a partir de ahora mejor controlados y obligados a ofrecer un verdadero contrato a sus asistentes. "Pero la mala reputación ya existe, será difícil desembarazarse de ella", deplora el conservador alemán Klaus-Heiner Lehne.


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