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La Justicia de Reino Unido apuesta por incorporar principios islámicos a sus leyes

Agencias
4/07/2008 - 15:08
El primer ministro británico, Gordon Brown. Imagen: Archivo

El presidente del Tribunal Supremo de Reino Unido, Lord Phillips, ha apostado esta semana por admitir la aplicación de la sharia -la ley islámica- en determinados ámbitos del ordenamiento jurídico británico, siempre que su vigencia no desencadene un conflicto con el esqueleto normativo de Inglaterra y Gales o suponga castigos físicos.

La propuesta, realizada ayer mismo en un discurso ante el Consejo Musulmán de Londres, incide en la línea apuntada por el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, máxima autoridad eclesiástica de las islas, quien el pasado mes de febrero había considerado ya que la sharia podría ser empleada en ocasiones en Gran Bretaña, si bien posteriormente se vio obligado a matizar sus declaraciones.

Sin embargo, Lord Phillips ha apoyado el planteamiento y, tras detectar una "incomprensión extendida" acerca de la naturaleza de la sharia, ha expresado su acuerdo con la posibilidad de que ésta opere en determinados aspectos del sistema legal del país, como los relacionados con la mediación o determinados acuerdos matrimoniales, según apuntó en una intervención destinada a remarcar que el colectivo musulmán es tratado equitativamente por la ley británica.

¿Religión y ley?

En su opinión, "no hay razón por la que los principios de la sharia o de cualquier otro código religioso no debieran ser la base para la mediación u otras formas alternativas para resolver disputas", siempre que cualquier sanción esté amparada por el esquema legislativo vigente en Inglaterra y Gales y se evite la promoción de un sistema legal paralelo para los musulmanes afincados en las islas.

Además, también ha apostado por la creación de servicios financieros específicos que cumplan con los principios de la sharia, como viene reclamando el Ministerio de Hacienda desde 2002.

Sin embargo, ha advertido que no toleraría "ninguna noción de tribunales de la sharia operando en este país y buscando imponer sus castigos". "No puede haber duda al respecto: hasta donde la ley entra, aquellos que vivan en este paíse están gobernados por la ley inglesa y galesa y sujetos a la jurisdicción de sus tribunales", explicó.

Naturaleza de los conflictos

No obstante, añadió que "no es muy radical" abogar por acogerse a la sharia "en el contexto de disputas familiares, por ejemplo", y añadió que el actual sistema legal "se dirige ampliamente a acomodar la sugerencia del arzobispo". "Es posible para aquellos que negocian un acuerdo contractual pactar que éste esté regido por otra ley que no sea la inglesa", recordó, en el sentido de que en un litigio por los derechos propios existe "libertad de someter la disputa a la mediación de una persona elegida o acordar que la resuelva un árbitro escogido".

En consecuencia, dedujo que si una mujer musulmana se divorcia en base a los principios de la sharia sería libre de casarse de nuevo, "pero no si sólo pasase por un tribunal civil". "Pero hasta donde los aspectos de la legislación matrimonial alcanzan, hay un límite para la ley inglesa a la hora de reconocer aspectos de las normas religiosas, aunque cuando se refiere al divorcio, éste sólo puede ser efectivo en concordancia con el esquema civil de este país", explicó.

Por ello, abogó por tener en cuenta fórmulas como la de la sharia y, pese a reconocer que algunos países islámicos la interpretan como una autorización para castigos físicos, lamentó la incomprensión de la ley como una mera autorización de sanciones como la flagelación, la lapidación o la muerte para quienes no cumplen con su mandato y que, según remarcó, no pueden ser aceptadas.

Visión entre los musulmanes

En este sentido, el imán Usama Hasan, consejero del Consejo de la Sharia Islámica, el organismo de esta naturaleza más veterano en Reino Unido, declaró que la propuesta se ha planteado ya anteriormente para la mediación y la resolución de conflictos, puesto que las parejas musulmanas "preferirían acordar sus problemas ante un erudito de la sharia porque cualquier decisión afectaría a su estatus".

Además, recordó que determinados aspectos de la ley de divorcio de religiones como la judía "han formado parte desde hace tiempo" de la ley inglesa y, en consecuencia, consideró que "parece razonable que los musulmanes tengan el mismo trato", sin que ello conlleve una "desigualdad o escisión" de la sociedad británica.


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