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'Shuanggui', la inhumana disciplina de tortura de las cárceles secretas chinas

25/01/2017 - 12:12
  • No solo física, la tortura psicológica es también inhumana
  • "Estas instalaciones están construidas para romperte"
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Aislamiento en una cárcel. Imagen: Getty

Los derechos humanos ni se intuyen en estas prisiones chinas secretas. Así lo comprobó y sobrevivió para contarlo el abogado Xie Yang, especializado además en esos derechos básicos, detenido por supuesta subversión y aún entre rejas. Durante su detención, Yang fue atado a una silla para que explicara su pertenencia a una organización ilegal "antipartidistas y antisocialistas". Después fue ingresado en una de estas cárceles 'invisibles' y ahí llegaron las agresiones físicas por parte de los funcionarios de turno. Le amenazaron con matarle si no aceptaba declarar su pertenencia a una red anticomunista.

Bajo la norma del shuanggui, algo como 'tu único derecho es obedecer', el Partido Comunista Chino aplica desde 1990 en secreto su disciplina intimidando a los presos en estas naves de tortura para conseguir confesiones forzadas.

Las amenazas que recibió Yang bajo la regla de esta norma han sido recogidas en una transcripción de conversaciones con abogados publicada por The Guardian. En ellas se evidencia la extrema violencia con la que se impone la autoridad en estas cárceles. Y no solo física. La tortura psicológica es también inhumana.

La lista de los horrores recoge castigos como golpes y rodillazos en el estómago, patadas en las piernas. Yang también estuvo 20 horas sentado con las piernas colgando. Privación de sueño, falta de luz... "Te torturaremos hasta la muerte como a una hormiga", le decían.

Este abogado de 44 años fue detenido en Hongjiang el 11 de julio de 2015 durante una actuación del gobierno comunista contra activistas y abogados de derechos civiles que denuncian ser víctimas de una represión continua. Su equipo de abogados decidió hacer públicas las transcripciones como modo de presión a las autoridades que mantienen en prisión a Yang desde hace 18 meses.

El de Yang no es el primer caso de estas cárceles secretas que trasciende. El activista sueco de derechos humanos Peter Dahlin contó sus 23 días en una cárcel subterránea de Pekín tras ser detenido en enero de 2016. Se le torturó también con privación de sueño, interrogatorios infinitos e imposibilidad de contactar con su embajada. "Estas instalaciones están construidas para romperte", declaraba a The Guardian tras su puesta en liberta.

La revista Outlook Weekly, una publicación oficial china reconoció en 2009 la existencia de "cárceles negras", unos centros ilegales donde se retiene a manifestantes y activistas y de las que el Gobierno negaba su existencia.

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