Hace más de dos años que la conozco. La entrevisté para Yo Dona cuando salió su segundo disco. Me invitó a su casa, pensé que estaría con ella apenas veinte minutos; me retuvo más de dos horas.
Conversamos más allá de la entrevista. Carla habla francamente, y le fascina enseñar los libros que la inspiraron. Percibo la misma voz melodiosa cuando lee en inglés, íntima; y la misma audacia en sus movimientos, como cuando se enfrenta al público. Una voz de seda, una audacia felina.
Es una mujer muy bella, ya lo sabemos hasta la saciedad, y sumamente inteligente. Ha leído mucha y exquisita poesía y sabe conversar acerca de los autores que ha leído, los ha estudiado minuciosamente, ha bebido en ellos y los versos han sedimentado hondo en ella, lo que se nota en su manera de interpretarlos. Es, me parece a su pesar, seductora. Huye con elegancia del tema de la seducción, es la razón por la que no me atrevería jamás a comentarle lo que se dice sobre su mala fama de enamorada; tampoco acerca de sus hombres, mucho menos de su vida privada. Es una mujer que ofrece su arte, y rehúsa intentar una amistad que dependa de sus secretos. Hace bien.
Para ella soy la escritora, y se esfuerza en seducirme con su inteligencia. Lo consigue.
Conocí a la cantante, a la "chansonière". Ahora Carla Bruni es la primera dama de Francia. Pero mi juicio sobre ella no ha cambiado. Normal, no pertenezco a esa izquierda que antes la veneraba, y que ahora la detesta, sólo porque su marido salió elegido ampliamente en unas elecciones democráticas.
Sigo admirando a Carla Bruni, es más, sigo queriéndola. Me importan poco los criterios alternativos sobre su intimidad. Me agradó siempre su transformación, la consideré valiente: devino una artista entera, luego de haber sido una top model que hubiera podido quedarse en la fama de Belle únicamente. No fue así, y bravo por ella.
Mientras escribo la estoy escuchando, sólo me queda recomendarles el disco. Siempre mejor que el anterior.

Para llegar a su casa tuve que subir un camino antiguo y pedregoso, cundido de hojas de otoño, en medio del barrio más chic de París; su casa es cálida, me da la bienvenida su asistente, después un piano, y un viejo espejo de azogue carcomido, muebles confortables, colores ocres.
Aparece ella, vestida con unos jeanes y con un pullóver azul oscuro, el rostro diáfano. Todo en Carla Bruni pareciera de seda, el pelo, la mirada, los movimientos, se mueve como un personaje de un poema de Baudelaire, felino.
P: Carla, tengo la impresión, al escuchar tu primer disco y este de ahora, que son como dos oasis en medio de la música que se hace hoy, apacibles, diferentes; te escucho, y es como si pudiera leer tus pensamientos, hurgar en tu personalidad, y es algo que me sensibiliza mucho, porque todo es poesía pura. ¿Qué evoca para ti el verso de Yeats que has utilizado en el disco: Before the world was made?
Para mí evoca absolutamente todo; es el sentido de la poesía, decir las cosas de manera poco precisa, muy poco práctica, y sin embargo, profundamente reales, porque nombra las cosas fundamentales. Los dos poemas de Yeats que escogí dicen cosas fundamentales, a veces con ligereza, otras con oscuridad, pero también con fulguración, con alegría, con magia, con misterio. Before the world was made es la frase por excelencia, ya me habría gustado aunque fuera escribir un solo verso en mi vida de esa intensidad, yo no soy poeta, yo soy chansonnière.
No hay nada que añadir a ese verso. Amo la poesía porque la poesía no se deja precisar. En ese verso no podemos afirmar de qué habla el poeta: ¿del mundo, de la concepción del mundo, de antes del big bang, de antes del caos, habla de antes de su nacimiento, habla de dios? En su simplicidad es mucho más complicado. No conseguimos saber de qué habla, pero esa frase nos habla, nos toca profundamente, la escuchamos enseguida decirnos algo importante.
Escuchamos la voz de la verdadera belleza, la voz del verdadero amor, antes del que el mundo haya sido hecho, y él utiliza la belleza y el amor, y el deseo, para la concepción del mundo. Esa frase pudiera existir sola, y ya sería un poema. No me gusta fragmentar poemas, porque siempre pienso en lo que pensaría el poeta, cuando le cortan un poema para una canción. Se hizo en el caso de Aragón, cantado por Ferré; el poeta ya no está con nosotros, pero todo su genio está ahí, y yo como chansonnière, siempre tengo miedo de traicionar al poeta.
Es la razón por la que indago en el idioma antes. En español, espero que haya poemas que algún día pueda interpretar, porque hay algo en la música que se escapa de las palabras. En Before the world was made la cadencia musical de la frase contiene ya una significación poética sólo por el sonido, y ese sonido es mágico, aún cuando no tenga significación. Los poetas son raros, no hay muchos verdaderos poetas. Como diría Michel Houellebecq, que escribió un libro de poemas que se titula Rester vivant, (Quedarse vivo). Él dice: "El poeta es un parásito necesario, necesita quedarse vivo".
P: Hay momentos en que hiciste pequeños cambios en algunos poemas...
Sólo repetí frases, porque algunos poemas eran demasiado cortos.
Y queda maravilloso, porque has reescrito con tu voz, con la melodía, y a veces está mucho mejor que en el poema original. La selección de poemas es magnífica, William Butler Yeats Wystan Hugo Auden, Dorothy Parker, Emily Dickinson, Walter de la Mare, Christina Rossetti. Tienes un gusto excelente para la poesía, ya lo habíamos comprendido en tu primer disco. Hay una especie de reescritura del poema cuando lo cantas, es lo que espero de los intérpretes, espero sentimientos sencillos, que reinterpreten el amor, la ternura, la esperanza, la soledad, la muerte, y lo que nos interesa como seres humanos.
Es una manera de rescribir al interpretar una melodía, las palabras del poema. Y estoy muy contenta de que te hayas dado cuenta de eso, aunque a veces tengo escrúpulos al hacerlo, pero cuando encuentro el poema, se me quitan los escrúpulos, cuando me meto en la esencia del poema, me enamoro de la frase. Yo escribía en inglés, y no tenía ganas de escribir en francés, no sé por qué; escribía en inglés, entonces, era agradable, pero al mismo tiempo muy limitado; tenía la semilla de la canción, pero no tenía la pulpa, me decía que no tenía nada, entonces me puse a leer en inglés, de nuevo, de todo, periódicos, poesía.
Compré una antología de poemas, y me dio tanta satisfacción releer esos poemas, que dejé el disco, lo aparté, sólo me puse a leer poemas, leí poemas religiosos, de la Edad Media, Shakespeare, Blake? Y seguí hasta el siglo diecinueve, y le decía a Rafael, mi marido, lee esto, aquí hay una canción, no es sólo un poema, es además una canción.
Y enseguida nació la música, así (claquea los dedos), todo estaba en el mismo movimiento, lectura, música, todo seguía, no tomé conciencia del poema, tomé conciencia de su sentido, de su sonoridad. Me los apropié al momento, y los recreé, y los convertí en canciones, pero cuando eso se produjo, ahí me dio miedo, tuve escrúpulos. Felizmente ya lo había hecho, y eso me permitió hacer la música con entera libertad, y tener la música hizo que disminuyera el miedo, ya no le preguntaba a Emily Dickinson en sueños lo que quiso decir con tal verso. A lo mejor Emily Dickinson se revuelve en la tumba...
No, creo que estaría muy contenta con el resultado.
Yo espero, porque me fue necesario desacralizar el poema. Y yo respeto mucho al poeta, no sé escribir poemas, y siempre estoy buscando la poesía, incluso cuando escribo una carta intento buscar la poesía, pero no sé escribir poesía. Imagino siempre la música, ella llega siempre.
¿Qué crees que la poesía puede hacer hoy?
La poesía puede ir derecho al objetivo, directo a lo que necesitamos, en la búsqueda de la vida. La poesía no es para nada la respuesta, pero las palabras poéticas dan un sentido a la vida. Yeats dice palabras duras, habla de podredumbre, habla de los padres, de los hijos, de nuestros amores, habla de la pretensión de los hombres. Habla de que a veces no vale la pena ni siquiera saber que se es pretencioso, pero que el hombre no puede escapar a eso.
Habla de lo principal, de la vida, de la poesía, y añade que es cierto, que la poesía es un no sentido absoluto, y más tarde se refiere a un rayo de sol en una copa dorada. Yeats escribe perfecto porque no se da cuenta que lo hace. Escribe y uno siente el nudo que se le hizo en las tripas al escribir.
Es verdad que los poemas no están hechos para las personas pragmáticas, ellas no aceptarían que el sol esté en una copa dorada, el sol para ellas sólo puede estar en el cielo, y no hay gestos en lo irreal, lo irreal no podría gesticular. Los pragmáticos no tienen acceso a la poesía, y lo lamento, me apenan, creo que ellos lo desestabilizan todo; pero al menos sabemos que el resto necesita de la poesía, esos que creen y que no se aferran solamente a lo material, y que, hallan estructura en lo invisible, y encuentran afecto en la melancolía, en el romanticismo.
Para mí un poema es como una oración, un rezo. Y en el rezo hay, ahí sí, una respuesta. He visto gente buena, pobre, gente que camina por las calles con esa sencillez de lo cotidiano, y me parece que son poesía pura. En Nueva York lo siento siempre, en la gente que te habla, o cuando te miran, es la poesía viva, pura...
¿No es ese el secreto de tu arte? La poesía pura, viva, sencilla. Creo que le hablas directo al corazón de la gente.
En todo caso hablo directo desde el mío. A veces me preguntan cosas de intelectuales, no soy una intelectual, yo sólo hago canciones sencillas, que cuentan y se refieren a los buenos momentos, los lugares precisos. Y no puedo resumirlo en tres líneas o en tres notas, lo desarrollo hasta el infinito.
En la canción hay una indulgencia que no está para nada ligada al momento en que la has escrito, pasa mucho entre tanto, y la canción deviene minimalista en relación al acontecimiento, que puede ser muy banal. La banalidad consigue hacer magníficas canciones, sólo tienes que describirla como si describieras el fin del mundo. Incluso si estás refiriéndote a tu cocina, y lo haces como si se tratara del lugar más misterioso del planeta, y lo haces del fondo de tu corazón, eso se siente en la voz, en la melodía. La canción es simple, pero sin embargo, no nos permite hacer trampas.
Carla, hablando de trampas. Eres una mujer muy bella, fuiste modelo, sin embargo, has logrado evitar caer en lugares comunes con tu carrera de chansonnière; tampoco lo hiciste antes, pero con la canción hubiese sido más fácil caer en la trampa del facilismo. Además, constato que los críticos, el público, no necesitan volver atrás en tu carrera para apreciarte como cantante, no hay demasiada referencias a tu pasado para valorar lo que haces en el presente. Es extraordinario, hay quienes necesitan hacer lo contrario.
Es un milagro, es increíble.
Es que has trabajado, y te has ganado con tu trabajo una independencia en el medio de la música que es muy difícil.
Si hubiera tenido ahora veinte años... Pasó mucho tiempo antes que osara mostrarme a mí misma que podía hacer canciones. Hice mi primer disco con treinta y tres años, ahora tengo treinta nueve, y me siento bastante en calma. Antes había pasado doce años de mi vida haciendo solamente imágenes, pensando en imágenes, viviendo de la imagen. Yo tengo una necesidad patológica de ser reconocida, y la vía más fácil y la más rápida para mí, fue ser modelo, mismo si es estúpido, pero yo tenía necesidad de ese reconocimiento.
Era adolescente y ansiaba ese reconocimiento, no tanto ser conocida, ni famosa, sino que reconocieran que podía hacer algo, que había algo en mí; y desde la primera semana de trabajo me persuadí del error fatal de ser reconocido en la juventud, y de usar la frescura de la juventud en aras de la belleza. Porque la belleza de la juventud es otra cosa...
Justamente, ¿qué es para ti la belleza?
Para mí la belleza es encanto e inteligencia. Yo era una adolescente, y veía a las otras como yo, y percibía que mismo en el reino de la belleza no es la belleza la que gana. La belleza es un sujeto muy delicado, en lo que me concierne no me interesa demasiado, nunca me interesó, pero vi que mi belleza interesaba a otros, y para mí fue práctico y rápido. Era joven, y ansiaba estar activa, trabajar, pero establecí una referencia desagradable con mi apariencia física, porque consideraban demasiado mi físico, y eso me desolaba.
¿Cómo explicártelo? Me gusta que me consideren hermosa, en otros países me verían feísima. La belleza es relativa, hay países donde estar flaca como yo es espantoso, es signo de enfermedad, de esterilidad. En otros países ser flaco quiere decir que uno es pobre. En África, la belleza de las mujeres radica en la abundancia de sus carnes. Los criterios de belleza son variables en diferentes partes del mundo, y no podemos imponer nuestros criterios, por demás, falsos.
No creo que ahora cuando cantas la gente piense demasiado en tu físico, es otra cosa; porque creo que has reabierto un camino que estaba cerrado momentáneamente, o entrecerrado, que es el camino de la espiritualidad, has tocado otros puntos de sensibilidad que unen a distintas generaciones, el amor, la libertad, sentimientos muy sencillos, pero los sentimientos de toda la vida, la tristeza, la melancolía.
Me han atacado mucho por el asunto de la melancolía; pero esos poemas son tan tristes, y me digo, qué extraño. Alguna gente a veces no comprende la soledad de aquella época, no es la misma que la de nosotros, no comunicaban de la misma manera, no veían de la misma manera...
Cuando era modelo pasaba mucho tiempo sola, en las ciudades, y al mismo tiempo, dentro de mi soledad, podía establecer comunicación con lo desconocido, con los desconocidos; pero antes, la base era la soledad, a pulso, durante días y semanas. Y es esa la belleza de ese tipo de melancolía que ya no pertenece a esta época, sentir cómo era el silencio, cómo era el espacio. Lo que encontramos en la música de Mahler o de Chopin, sentimos el silencio.
La gente detesta el silencio, se sienten oprimidos por la angustia. En esos poemas no está la quemadura de la angustia. La alegría hoy es la histeria, no es la alegría, es la histeria. Me han dicho que los poemas son sombríos, que soy una gran depresiva, y entonces respondo que la música es vida, que esos poemas están llenos de vida, y que no tengo nada en contra de los depresivos.
Si tuvieras que asociar tu voz a una materia, ¿cuál sería esa materia?
Mira, Zoé, me gustaría que fuese una mezcla entre el lino y la seda.
Tu voz ha ganado en experiencia, ¿es el hecho de cantar en inglés que te ha dado esa experiencia?
Es el trabajo, porque cuando hice Quelq?un m?a dit, mi primer disco, lo grabé muy rápido, no pensaba que habría un retorno, ni siquiera que haría conciertos. Después hice conciertos, tuve ganas de hacerlos, y fue tal milagro, que me di cuenta que caminaba sobre huevos, que debía retrabajar mi voz. Porque a los 25 años hablaba demasiado bajito, nadie me oía. Y mi voz se quedaba encerrada en alguna parte, no me seguía. Incluso tengo una voz bastante fuerte, pero ella ha querido encerrarse, no sé por qué, por timidez, o por alguna otra razón más profunda, como si mi voz quisiera quedarse niña.
Ahora poco a poco voy soltando mi voz de mujer. En el primer disco cantaba con la punta de los labios. Solté las amarras, o las muletas, y me puse a trabajar mi voz de mujer. Hice conciertos todas las semanas, y comprendí que se puede avanzar todo el tiempo con la voz, como hacen los atletas. Pero sigo teniendo una voz muy velada.
¿Tu voz es más un instrumento o un sentimiento?
Los dos. Tengo una voz muy próxima, y me gusta cuando se retiene, cuando puedo retenerla. En el primer disco yo retenía al gatito, ahora retengo a un caballo. Desarrollé la voz, no para que sea diferente, para que no se me escape. Y esto para conseguirlo hay que ser muy profesional. La canción es un métier que se aprende, pero hay que tener el don.
Pocas personas podrían imitar tu voz. Tienes unos matices muy personales. ¿Para una mujer es más difícil hacer un disco que para un hombre?
Hum? Puede que no, creo que lo que es difícil son los tiempos que vivimos, las nuevas tecnologías, investir en nuevos artistas, sin seguridad, no es evidente, está la piratería por Internet, en múltiples formas... Paradójicamente yo tuve suerte, la imagen de modelo me ayudó, yo era alguien conocido, y eso me abrió extrañamente muchas puertas...
No lo veo así, el hecho de ser modelo hubiera sido mejor explotado, y ya hemos dicho que huiste de eso, que la gente te oyó cantar y les gustaste, es todo...
Huí de eso, pero no lo conseguí del todo, y me ayudó el sistema extraño que se produjo, existió el fenómeno de la curiosidad, y lo acepté. Hubo ironía y curiosidad y funcionó a mi favor. ¿Cómo podía una modelo cantar y escribir un álbum?
Cuando he escrito sobre las pasarelas, me he percatado que en el backstage muchas modelos leen, ¡a Dostoievsky! Escriben, incluso, sobre todo cartas a sus familiares.
Eso es muy tierno, porque son adolescentes, trabajan mucho, y la mayoría de ellas se siente un poco a la deriva. Y cuando haces un trabajo como ese, mañana, tarde, y noche, los sentimientos te pasan la cuenta. Lo que es fascinante, por decirlo de alguna manera, es que pareciera que tuviera que ver con la feminidad, y eso no tiene nada que ver con la feminidad. No estoy de acuerdo con que se utilice a adolescentes, aún no formadas físicamente, para dar una idea de la feminidad, para eso hay que utilizar a mujeres.
Has cantado ahora en inglés, ¿cantarías alguna vez en español?
Me encantaría.
Nos despedimos, antes hablamos brevemente de Rosalía de Castro y de Juana Borrero. Y me voy tarareando la melodía de Lady weeding at the crossroad.
Joder con Sarko, que bien se lo ha montado, y eso que decian que no tenia huevos, pues ahi está, con varias huelgas generales -todas fracasadas- solucionando los problemas de su pais con un par, y encima junto con Merkel los unicos que tienen cojones para decirlo no al Obama que por cierto, no se que creia la gente que le iba a solucionar. A ver si aparece un politico como él por estos lares aunque su mujer no esté tan .....
Joder! Qué entrevista. Qué guapa son las dos ¿eh?, la entrevistada y la entrevistadora, qué bien lo dice la Bruni, la belleza es relativa y depende de tu cultura y tu época. Si no que hable Reuben. A lo que iba, pensaba que la Bruni era más plástica. Pues no, me ha conquistao ahora mismo. Que la Sra. Valdés siga encontrando bellezas que uno se cree huecas para enterarnos de todo lo que tienen por dentro. Me voy de fanático de la Bruni, quién me lo iba a decir.

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