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El pintor español más internacional inaugura una gran retrospectiva en el CaixaForum de Madrid con 180 obras

Juan Carlos Rodríguez
9/02/2010 - 18:57

Espuma de mar, paisajes africanos y primates solitarios. Los temas y obsesiones de la pintura de Miquel Barceló (Felanitx, 1957) inundan CaixaForum en Madrid, en una muestra que resumirá, como ninguna otra, la vida y la obra del pintor mallorquín desde 1982 o, cómo le gusta decir a los críticos, desde que Barceló es Barceló.

O, dicho de otro modo, desde que se consagró internacionalmente a partir de su presencia en la Documenta de Kassel (Alemania). De entonces, va sumando hitos: el primer artista contemporáneo en exponer en El Prado y el Louvre o en intervenir radicalmente en una catedral gótica como la de Palma de Mallorca...

Se quiera o no, Barceló es, por cotización y expectación, el artista español vivo más universal. Y su obra levanta, como pocas, admiración, aunque como en Palma, tampoco acaba de satisfacer, evidentemente, a todos, aunque indiscutiblemente Sant Pere es ya un lugar de culto en los dos sentidos de la expresión: de culto católico y de culto artístico.

Pero "La Solitude Organisative" ("La soledad organizativa"), título gráfico de la exposición organizada por la Obra Social La Caixa, no sólo celebra los logros de uno de los artistas más importantes del panorama internacional, sino que, sobre todo, ofrecerá al espectador la posibilidad de entender el misterio, la adrenalina y la incertidumbre personal que implica el proceso creativo de Miquel Barceló.

Implicación del artista

Para ello, el artista se ha implicado directamente en la selección de obras, prestando algunas telas de su propia colección que "más que una retrospectiva, será un acontecimiento, ya que el artista se ha implicado en la selección de las 180 obras que compondrán la muestra, algunas de las cuales pertenecen a su colección particular", según Ignasi Miró, director del Área de Cultura de la Fundación La Caixa.

El público descubrirá su respuesta enérgica al mundo material, su relación con la tradición, sus viajes del Himalaya a Mali, el uso de elementos insólitos y su representación parabólica del mundo humano y animal.

Todo ello, a través de las grandes telas que el mallorquín empezó a crear en la década de los ochenta, sus piezas cerámicas escultóricas -cuya culminación la capilla del Santíssim de la Catedral de Mallorca-, las acuarelas africanas y las más recientes marinas, los dibujos, los cuadernos de viajes, los pósters y carteles que ha realizado a lo largo de su trayectoria y también los libros que le ha fascinado: Palau i Fabre, Vinyoli y Gamoneda.

También se podrá disfrutar en Barcelona

Catherine Lampert es la comisaria de la exposición, que también podrá verse entre julio y diciembre en el CaixaForum de Barcelona, en donde coincidirá en el tiempo con otra procedente de la Fundació Pilar i Joan Miró de Mallorca y que expondrá en el Centro de Arte Santa Mónica, precisamente de las obras del primer Barceló: "Barceló antes de Barceló. 1973-1982".

Lo cual permitirá realizar un completísimo recorrido por la obra del pintor de Felantix, tan sólo comparable con la retrospectiva del MACBA en 1998, aunque en aquel Barceló apenas estaba el germen del actual.

Barceló es un hombre de matices difíciles de traducir. Sofisticado y simple a la vez. Lo representan esos gorilas solitarios que -él mismo lo afirma- son verdaderos autorretratos que hablan de la "la soledad del artista" y de su propio estado mental antes de ponerse a pintar: es un animal perdido en el caos, perplejo, como el pintor antes de reorganizar su mundo en cada nueva obra.

Son gorilas que entroncan con aquellos lienzos de los año 90 que tuvieron a Copito de Nieve como modelo, son "La Solitude Organisative", que da nombre a la exposición y que Barceló define con "cierto aire sereno y contemplativo, parece sabio", y "Flecha rota", volcánico y poderoso, lienzos que, además, representan una de las obras más recientes y llamativas de Barceló, como es la gigantesca bóveda de la sede de la ONU, en Ginebra.

Aprovecha la bóveda de Ginebra

Mientras realizaba el encargo, Barceló cubrió el suelo con lienzos que de forma arbitraria recogían los goteos del techo. Estas telas le sirvieron luego como fondos para sus nuevas creaciones. En algunas, como "La Solitude Organisative", los goterones se aprecian claramente; en otros, como "Mare Nectaris" y "Mare Tranquilitas", han sido tapados casi por completo.

En Ginebra y en estos últimos lienzos -que también se pudieron ver en el Pabellón Español de la reciente Bienal de Venecia- está también el Barceló de los 70, que ha ido evolucionando en texturas y técnicas pero que nunca a abandonado el mar, la espuma de las olas, unas piezas en las que el artista juega con el contraste del movimiento del agua y la pesadez de una pintura densa y matérica, que siempre ha simbolizado la vida misma.

Datos de la exposición

Miquel Barceló (1983-2009) Del 11 de febrero al 13 de junio de 2010. Inauguración: 10 de febrero. Comisaria: Catherine Lampert. Producción y organización: Obra Social ?la Caixa?


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Comentarios 1

#1
19-02-2010 / 02:11
JUAN
Puntuación -1

UN DEGAS UN MONET NOOOOOOO ES UN MOJON RN LA PARED.