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Decálogo de posibles candidatos a dirigir al PSOE

21/11/2016 - 8:24
  • Díaz, Fernández, Borrell, Sánchez, López, Madina, Vara, Mendia, Iceta o Puig
La principal señalada como futura líder del PSOE, Susana Díaz. Imagen: EFE

El PSOE busca líder. A su ritmo, pero lo busca. Con la investidura de Rajoy han ganado tiempo y han conservado su silla: unas nuevas elecciones quizá les hubieran abocado a dejar de ser líderes de la oposición, y quién sabe si su supervivencia se hubiera visto amenazada.

El impacto de la abstención está siendo brutal en los sondeos, pero tienen una legislatura para reponerse. No se sabe cuánto durará, pero sí se sabe una cosa: el candidato o candidata que elijan debería poder presentarse sin la carga de haber posibilitado esa abstención, con un discurso adaptado a la existencia de Unidos Podemos como alternativa y -quizá más importante- con la conciencia de que la batalla que librará el PSOE no es por el Gobierno, sino por mantener la hegemonía en la izquierda.

A día de hoy, y sin fecha para el congreso que le designe, la lista de posibles candidatos de más a menos probable podría ser algo como esto

Susana Díaz

La lideresa indiscutible, el poder en la sombra que en realidad nunca ha estado en la sombra. Desde que Zapatero sacó de Andalucía a Chaves y el caso de los ERE sacó del campo de juego a Griñán ella es la dueña del destino socialista: colocada como cabeza visible de la federación andaluza, acaudilla bajo su mando a casi un tercio de los activos socialistas. Nada sucede sin que ella lo decida.

Y ese poder absoluto es, precisamente, su principal problema. La indisimulada maniobra para colocar a Pedro Sánchez en la secretaría general del partido y el catastrófico resultado de su golpe de mando para descabalgarlo cuando vio que no podía controlarlo le han dejado tocada. Lleva años expuesta a los medios sin apenas haber salido de Sevilla, y eso quema a cualquier candidato.

El punto extra que podría suponer el ganarse el voto femenino como posible primera presidenta del Gobierno se pierde, con creces, con el hecho de haber sido la artífice de la abstención que ha posibilitado que Rajoy siga gobernando. El aparato pesa (y mucho), pero no lo es todo.

Javier Fernández

El actual presidente de la gestora socialista tiene varias cosas a favor. Para empezar, ser uno de los pocos barones socialistas con mando en plaza. Para seguir, que es respetado y apreciado, con un perfil más de trabajo interno que de plató televisivo, pero sin que ello suponga tener mala imagen.

En su contra, sin embargo, juega el estar siendo el 'brazo ejecutor' de la ortodoxia socialista. Está controlando los ritmos del partido, retrasando sine die la elección de nuevo líder, y además está siendo el encargado de castigar a los díscolos que votaron en contra de la investidura de Rajoy.

Josep Borrell

La vieja política a veces tiene hueco en la nueva política. Quien fuera candidato fugaz del PSOE tras la retirada de Felipe González ha encontrado una curiosa resurrección en el panorama nacional. Entonces él fue descabalgado por la aristocracia socialista, contrariada como estaba porque su candidato Joaquín Almunia fuera derrotado por el inesperado candidato alternativo cuando todo estaba atado y bien atado.

Desde entonces ha llovido mucho y ahora las tornas se han invertido: su condición de veterano, con un pie en su origen catalán y otro en su formación madrileña, le avalan. También su enorme bagaje, por ejemplo a nivel comunitario. Su postura frente al nacionalismo y su discurso preparado encajan con el mensaje que las fuerzas vivas del PSOE quieren. Y la forma en que ha sabido adaptarse al entorno televisivo imperante redondean sus activos: muchos le descubrieron con sorpresa en un programa de Jordi Évole de hace apenas unos meses en los que conseguía callar la boca a la mismísima Esperanza Aguirre sin apenas despeinarse.

Su principal problema, además quizá de su condición de veterano, es que su nombre ha emergido demasiado pronto. Los procesos de primarias, y más en formaciones tan destructivas como el PSOE, queman. Y mucho. Son carreras de fondo y Borrell posiblemente haya empezado a esprintar demasiado pronto. Cabe pensar si en realidad cumple el papel de liebre y no el de perro.

Pedro Sánchez

El exsecretario general quiere volver a ser secretario general. Tras un breve 'impasse' después de dimitir, amenaza con coger el coche y, maleta en mano, repetir la estrategia que le hizo ganar apoyos en las bases en las primarias que le ganó a Madina: pasearse por cada federación y trabajarse a la militancia.

Sánchez tiene a favor, quizá, a las bases, pero tiene en contra a todos los poderes fácticos del PSOE -que son muchos- y el peso del pasado. Su giro de "contra Podemos" a "con Podemos", entrevista televisiva mediante, no ayuda en términos de coherencia. Fue un candidato siempre con más continente que contenido, y posiblemente eso sea lo último que necesite el PSOE en su batalla por recuperar la hegemonía en la izquierda.

Patxi López

El exlehendakari ha sido el primero en destaparse. Fugaz presidente del Congreso, antiguo aliado de Zapatero y Madina y finalmente premiado en tiempos de Sánchez por haber ayudado a la victoria del candidato que designó Susana Díaz. Patxi López

es un curioso ejemplo de político mucho mejor valorado fuera de su casa que dentro: en Euskadi apenas tiene predicamento, muy criticado por la forma en la que se convirtió en el primer lehendakari no nacionalista (apoyado por el PP) y su aparente desconexión con lo que sucedía (el fin de ETA le pilló a miles de kilómetros de distancia).

Como en el caso de Borrell, ha sido quizá demasiado rápido al señalarse. Un artículo publicado en El País hace unas semanas se convertía en una especie de declaración de intenciones, rápidamente acogida por el diario de PRISA. Eso apunta a que parte de la alta cuna del partido podría apoyar su candidatura... y a la vez que parte de las bases se podría oponer.

Eduardo Madina

El antagonista de Sánchez, no sólo porque fuera su rival en aquellas primarias, sino porque es todo contenido y muy poco continente. Y eso combina mal con estos tiempos de política telegénica. Eso sí, tiene un punto muy a favor: es el único de este listado con escaño en el Congreso, porque sería muy difícil construir un líder y candidato sin la presencia y visibilidad que da estar en la Cámara Baja.

Su impecable imagen y preparación le avalan, y también su experiencia previa en el Congreso. El peso de su derrota en el pasado es una rémora, como también el hecho de que los devenires internos del PSOE le hayan acabado colocando del lado de Susana Díaz, que fue precisamente la responsable de que su candidatura no fuera la ganadora. Madina es, en cualquier caso, el más improbable de todos: ha dicho por activa y por pasiva que no volvería a presentarse. Y romper su palabra le jugaría muy en contra.

Guillermo Fernández Vara

El líder extremeño es un eterno tapado. Sonó con fuerza en tiempos de Zapatero, y acabó perdiendo incluso la presidencia de una región histórica para el PSOE cuando IU decidió posibilitar un gobierno del PP. Siempre entre los barones y con un perfil discreto, Vara ha sabido estar permanentemente donde tiene que estar. Y no goza de mala imagen en ningún círculo.

Su posición, además, es estratégicamente buena: Extremadura no tiene el poder de Andalucía, pero son federaciones históricamente hermanadas. Podría ser una buena solución de cara a permitir una gestión dirigida desde Andalucía sin hacerla tan evidente. Su juventud y experiencia le avalan.

Idoia Mendia

La sustituta de Patxi López a la cabeza del socialismo vasco ha cosechado unos muy pobres resultados electorales. Sin embargo, y gracias al hecho de que Elkarrekin Podemos y EH Bildu pudieran hacer frente a un PNV que no ha conseguido la mayoría, ha podido sacar oro de la situación: Iñigo Urkullu seguirá siendo lehendakari gracias a una coalición con los socialistas, y eso confiere a Mendia una posición clave muy por encima de la que sus votos le otorgaron.

Sostener al gobierno vasco implica contar con el apoyo del PNV en Madrid. Y eso, ante una posible legislatura breve y unas elecciones generales en las que seguiría sin haber mayorías claras, es una ventaja. Euskadi ha dejado de ser un granero de votos para el socialismo, pero Mendia puede presentar un activo importante en su haber: los escaños del PSE y los del PNV. Y es mucho más de lo que otros pueden aportar.

Miquel Iceta

Igual que el caso de Mendia, un hipotético liderazgo de Iceta respondería más a una cuestión estratégica que realista. Fiel hasta el final a Sánchez, Iceta dirige a un PSC que contempla cómo sus diputados han sido castigados por votar contra Rajoy y que podría ver rota su relación con el PSOE, partido históricamente hermano del suyo.

Iceta tiene mucho a favor: su inesperado carisma, su heroica resistencia en el Parlament sorteando el derrumbe socialista y el auge nacionalista, el haber ganado sus primarias y haber integrado al equipo de la candidata perdedora y el hecho de que, de ser elegido líder, fortalecería la imagen del PSOE como partido de cara a la batalla contra el nacionalismo que tendrá que librarse en esta legislatura. Su candidatura es inverosímil, pero cosas más difíciles ha hecho el socialismo en estos años...

Ximo Puig

Es presidente por casualidad. No es que el socialismo valenciano haya curado sus endémicas divisiones, ni haya renovado sus envejecidos cuadros. Sencillamente, el PP acabó por derrumbarse -increíblemente no por una asfixiante oposición socialista- y Compromís emergió como alternativa, creciendo todo lo que el PSPV no supo crecer. Podría decirse que Puig es un barón más por méritos y deméritos ajenos, pero no por su propia acción.

Sin embargo, ahí está. Fue de los primeros en plantar cara a Sánchez (por temas de financiación, no por otra cosa) y en mostrar que es posible convivir y gobernar con los de Pablo Iglesias.

Discreto, trabajador y necesitado de respaldo para no ser fagocitado por Mónica Oltra. Puig podría ser el candidato inesperado que sirva de símbolo contra la corrupción de unos y el inmovilismo de otros.

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Comentarios 6

#1
21-11-2016 / 09:47
Aristòtil el jove
Puntuación 8

Susana es una paleta y una maruja.

De todos los que hay en la lista, quizás Fernández Vara sea el más idóneo.

#2
21-11-2016 / 10:52
popular
Puntuación -4

Nos da igual quien sea el líder. Tienen los días contados. Lo único que podrán hacer en el futuro es colaborar sí o sí con los gobiernos del PP.

La derecha triunfa y los progres antiespañoles y rojos se hunden.

¡Viva España!

¡Viva Franco!

#3
21-11-2016 / 14:56
Visitando cementerios.
Puntuación 11

Para presidir este partido, lo único que necesitan son una cuadrilla de enterradores ya que esta más muerto que vivo.

#4
21-11-2016 / 14:56
Visitando cementerios.
Puntuación 11

Para presidir este partido, lo único que necesitan son una cuadrilla de enterradores ya que esta más muerto que vivo.

#5
21-11-2016 / 22:56
luas 21:54
Puntuación 7

Apoyan quitarnos el derecho a decidir sobre el País Vasco (a los españoles) para dejárselo sólo a los que viven allí (tras décadas de limpieza por miedo a ETA)

Eso es lo que queda del PSOE.

#6
01-12-2016 / 21:06
Javi 123
Puntuación 2

Sus mayores rivales estan en el propio partido. Donde abunda la ambiguedad y medrar a costa de los que tienen criterio fijo. Al final el mas incompetente. Esta encima del mas capaz. Tambien la ambicion o vocación. Como la llaman estos inutiles que nos aruinan sin enterarnos.