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Una treintena de empleados se afanan en limpiar las calles de Calahorra para su vuelta a la normalidad

Agencias
22/03/2008 - 15:07

Alrededor de 30 trabajadores están realizando esta mañana las tareas de limpieza de las calles cercanas al cuartel de la Guardia Civil de Calahorra, que el coche-bomba que ETA hizo estallar ayer dejó llenas de cristales y metralla. También están derribando parte de la fachada del edificio frente al que explotó la bomba, por el riesgo de desplome.

El objetivo de los empleados municipales, policías y bomberos, entre otros, es devolver la normalidad a la ciudad riojana. Una normalidad que los vecinos quisieron ayer mantener al asistir de forma masiva a la Magna Procesión del Santo Entierro, la más importante del programa de Semana Santa en esta localidad.


Concentración

Tras abandonar la plaza del Ayuntamiento, donde a las 20.00 horas tuvo lugar una concentración, los calagurritanos participaron en esta procesión. Esta mañana volvieron de nuevo al Consistorio unas 400 personas para una segunda concentración, que consistió en cinco minutos de silencio roto por una gran ovación, aunque algunos lamentaron no haber conocido la convocatoria hasta después de las 12.00 horas, cuando estaba prevista.

El punto de atención a los afectados, que ayer se instaló en una carpa provisional, se ha trasladado esta mañana a la planta baja del Ayuntamiento, donde cinco funcionarios han atendiendo a más de 400 personas que han presentado solicitudes de indemnización por daños en sus comercios o viviendas.

El alcalde, Javier Pagola, ha lamentado no haber recibido, según dijo, ninguna llamada del Ministerio del Interior para orientar al Consistorio sobre cómo organizar estos trámites.

Los vecinos siguen acercándose a la zona de la explosión, donde quedó un socavón de unos dos metros de ancho, y comentando lo ocurrido.

Rapidez de actuacción

Pese a la consternación y el asombro, muchos vecinos expresaban también su alegría por que la rapidez de actuación de la Guardia Civil y el resto de cuerpos policiales evitó ninguna víctima, más allá de 15 heridos muy leves por pequeños cortes y contusiones.

También se mostraban tanto los vecinos como el alcalde satisfechos por la solidaridad recibida. Así por ejemplo, dada la alta ocupación hotelera de la ciudad, establecimientos hoteleros de localidades cercanas ofrecieron gratuitamente plazas para los afectados. Uno de los hoteles de la localidad, además, repartió esta mañana bocadillos y bebidas entre los bomberos y demás empleados en las labores de recuperación de la normalidad.


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