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Estudiantes, un campeón por donde se lo mire

EFE
16/07/2009 - 22:56

Buenos Aires, 16 julio (EFE).- El Estudiantes, ganador de la Copa Libertadores 2009, es un campeón por donde se lo mire, porque hizo méritos durante el desarrollo de la competición, alcanzó el título con autoridad y transmitió un espíritu entre profesional y aficionado que le dio encanto a su conquista.

En el Estudiantes se habla hoy de una mística heredada de tiempos gloriosos, porque existe un sustento histórico, pero también del valor de que su equipo se haya propuesto reciclar ese capital del que, tras casi cuarenta años de logrado, sólo quedaban testimonios en blanco y negro.

Las tres Libertadores ganadas entre 1968 y 1970 y una Intercontinetal de aquellos años eran recuerdos que un descendiente de uno de aquellos campeones, un hincha-jugador como Juan Sebastián Verón, recuperó y promocionó en un vestuario como el objetivo a seguir.

Lo hizo cuando en 2006 regresó al club tras una década en Italia e Inglaterra, con una situación económica acomodada y con las ganas intactas de volver a probar con el Estudiantes -al que entre otros hizo grande su padre, Juan Ramón- la búsqueda de aquel camino.

Ese año Verón, timonel del Estudiantes cuando sale al campo y el entrenador se queda a un costado, fue campeón de Liga con el equipo de sus amores, y en 2008 finalista de la Copa Sudamericana.

"Este año hay que ganar la Libertadores", dijo en enero durante la pretemporada, cuando el conjunto estudiantil no aparecía como candidato a ningún título.

El miércoles en Brasil, tras la victoria frente al Cruzeiro por 1-2, el técnico Alejandro Sabella, que es de pocas palabras, hizo una síntesis del experimentado centrocampista al afirmar que "es el jugador más preponderante del Estudiantes en toda su historia".

Se dice que en el Estudiantes varios de sus jugadores son hinchas del club, y que quienes no lo son se sienten inmediatamente atraídos por ese espíritu que, casi todos, recuerdan de sus años de adolescentes.

El conjunto estudiantil arrancó el torneo continental en la fase preliminar, en la que superó al Sporting Cristal peruano, pero en la tercera jornada de la fase de grupos sólo había obtenido tres puntos de nuevo posibles.

Su técnico era Leonardo Astrada, quien entendió que su salida podría ayudar a que se encaminaran las cosas. Dimitió y los dirigentes decidieron convocar para el cargo a alguien con pasado en el Estudiantes.

Sabella, de 55 años, nunca había dirigido a un equipo, porque durante una década fue un obediente ayudante de campo de Daniel Passarella en las selecciones de Argentina y Uruguay y en varios clubes, pero como futbolista había ganado dos títulos con el conjunto albirrojo en los años ochenta y mantuvo una relación de afecto con la entidad.

Su fichaje fue una sorpresa y su debut en la Libertadores otra, porque el equipo goleó al ecuatoriano Deportivo Quito por 4-0 y en el encuentro siguiente al Cruzeiro, el mismo rival de la final, por el mismo resultado.

El Estudiantes no volvió a perder, tampoco a recibir goles en casa, con lo cual el portero Mariano Andújar ha marcado un récord de 909 minutos sin encajar tantos que desde 1977 mantenía Hugo Gatti (Boca Juniors), con 766.

Superó las bajas por lesiones de dos defensas clave en su estructura, el lateral Marcos Angeleri y el central Agustín Alayes, y para cubrir esta plaza incorporó como cedido para las semifinales y final a Rolando Schiavi, del Newell's Old Boys, que jugó como si lo hubiera hecho durante toda su vida en el club.

También la de Verón en las semifinales, de las que sólo alcanzó a jugar 45 minutos por una distensión muscular.

El delantero Mauro Boselli, que no tenía puesto en el Boca Juniors, tapado por Martín Palermo y Rodrigo Palacio, fue incorporado a la plantilla en 2008 y terminó la Libertadores 2009 como máximo goleador con ocho tantos.

Todo eso ocurrió en pocas meses y 'Pachorra' Sabella, en su primera experiencia como responsable de un equipo, ganó el torneo continental.

"A los jugadores hay que hacerles un monumento. Ellos se propusieron y lograron esto", dijo el técnico, al que los dirigentes pretenden tener en su puesto "durante muchos años, como Alex Ferguson en el Machester".

Independientemente de todo ello, la prensa argentina coincide en que el Estudiantes no sólo consiguió el título con carácter, sino también con buen fútbol, con rendimientos individuales y colectivos brillantes. Un campeón por donde se lo mire.

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