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Sesión de spa del Atlético ante el Astana en el estreno de Jackson Martínez

21/10/2015 - 22:41 | 23:22 - 21/10/15
Jackson Martínez celebra el gol anotado al Astana. Imagen: Reuters.

El Atlético tenía en el Astana un rival de lo más particular: un equipo muy débil, que llegaba con la mente puesta en su liga, repleto de reservas e incluso con solo cuatro jugadores en el banquillo. Pero lo extraño del oponente y de las circunstancias no influyeron de ninguna de las maneras en un club que no hace tanto tiempo basaba su forma de vida en las excentricidades y los rojiblancos cumplieron su papel religiosamente: 4-0 y sin un rasguño.

A pesar de su apariencia de caramelo, el partido tenía mucho más de trámite que de fiesta. Obligado a ganar y a ofrecer una imagen seria ante un contrincante tan inferior, no cabía ningún titubeo y no bastaba con cumplir el expediente. El Atlético tardó en comprenderlo, pero a medida que pasaron los minutos se animó e incluso sacó tajada de una noche a priori anodina.

Todo fueron buenas noticias para los de Simeone: cumplieron los suplentes y Jackson Martínez se estrenó en Europa y rompió el maleficio de cara a gol. Incluso recibió un regalo desde Estambul: el Galatasaray ganó al Benfica y devolvió a los del Manzanares el liderato del grupo C.

Y eso que el equipo salió perezoso, como si se hubiese despertado de la siesta de camino al estadio. Haciéndose cargo de la posesión, pero sin ser incisivos, los locales se acercaban al área de Eric casi sin proponérselo. Griezmann y Jackson con el pie, Godín de cabeza...apenas balas de fogueo. Por parte de Astana, Foxi (el futbolista con un nombre de ensueño para cualquier cronista, nos ahorraremos los chistes) fue el único con cierto desparpajo, aunque solo buenas intenciones que se tradujeron en dos disparos desde fuera del área, al nivel de un par de besos en la mejilla en un after hours.

En el 22', el Atlético decidió que había sido suficiente: Carrasco (de los mejores por iniciativa, clase y desborde) colgó la pelota desde la derecha a la salida de un córner y Saúl remataba de tacón para hacer el 1-0. Casi sin tiempo para respirar, Jackson cogió el relevo, pero su gol al aprovechar una serie de rechaces en el área fue anulado por fuera de juego. El ansiado tanto, no obstante, no tardaría en llegar.

Al minuto, el '11' recogió un balón cerca de la frontal después de que Saúl no pudiese controlar, y remató a la media vuelta, con la portería memorizada en la mente. Su disparo pegó en un zaguero y despistó a Eric. Gol y una liberación: solo hay que ver el abrazo al que sumó todo el equipo. El colombiano necesitaba quitarse el estigma, y aún pudo hacer un doblete, pero su cabezazo dentro del área lo detuvo como pudo el portero kazajo. El resto de la primera parte sirvió para que Carrasco se deleitase con la defensa contraria y siguiese acumulando buenas sensaciones. El broche lo puso Griezmann (hoy dio su versión más gris) de cabeza, obligando a Eric a volar.

A la salida de vestuarios se vio a un Atlético más relajado en la medular, bajando un poco la intensidad. No parece casual que esto ocurriese con la salida de Tiago por Óliver. El Astana lo agradeció casi con vergüenza, y solo sacó un cento peligroso a Foxi que no fue más porque el '10' falló en el control ante Oblak. La respuesta fue del otro '10', y fue mucho más contundente.

Óliver robó una pelota en su campo y Gabi recogió el balón para avanzar unos 50 metros sin que nadie se lo impidiese. El resto fue coser y cantar: pase a Óliver de nuevo y picadita de mucha clase para el 3-0. El último hálito del Astana se produjo a continuación, con un disparo de Foxi con la zurda que obligó a Oblak a salir del letargo. Fue el punto y final.

Con la salida de Torres y Correa, el Atlético se conformó con lanzar balones a la espalda de la defensa, y el '9' no estuvo nada acertado. Primero se topó con el cuerpo de Eric, después erró en el control ante el meta y en la última ocasión, su propio rival le robó la gloria del gol. En el 88', Juanfran centró desde la derecha, y cuando el de Fuenlabrada se disponía a rematar, fue Dedechko el que metió el balón en su portería. Fuego amigo para acabar con un combate de claro vencedor.

El 2-1 del Galatasaray al Benfica terminó de redondear la fiesta de un Atlético al que le queda un último puerto de montaña en la Liga en tan solo cuatro días, el Valencia de Nuno. Por lo que respecta a la Champions, la sesión de spa con el Astana le ha dejado como nuevo.

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