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Los frentes que han provocado la guerra entre Luis Enrique y el vestuario del Barcelona

16/02/2017 - 16:25
  • Un cúmulo de circunstancias ha resquebrajado la confianza entre las partes
Luis Enrique, junto a Neymar y Busquets. Imagen: EFE.

La humillante derrota ante el PSG ha desvelado, además de la crisis futbolística del Barcelona, la guerra que sus jugadores mantienen con Luis Enrique en el vestuario. Un enfrentamiento que no se traduce únicamente en un solo aspecto, sino en un conglomerado de problemas que detalla Marca.

Una de las cosas que más preocupa en la plantilla es todo lo referente a los planteamientos técnicos. No se tiene fe, se ha perdido la confianza en un técnico que ha ido prescindiendo cada vez más de ese estilo que caracterizó al Barcelona en su etapa de mayor éxito. Las jugadas mastciadas, el juego de toque...ha ido trasformándose poco a poco en otro mucho más directo y que da menos peso a la medular. Y la fidelidad a esta idea es escasa en el vestuario.

Otras decisiones del asturiano tampoco gustan en la plantilla ni en la entidad. Su camino individual en el tema arbitral, dejando de lado a los jugadores, ha escocido bastante. Los futbolistas se han sentido desprotegidos y esperaban una unidad con su entrenador que no ha llegado. De la misma manera, llega a desesperar su manera de esquivar una decisión definitiva sobre su futuro. Algo que, dicho sea de paso, ya no es responsabilidad suya al 100%, ya que el club se plantea no seguir atado al técnico, al que se le acaba el contrato este año.

Su predilección por André Gomes en lugar de Ivan Rakitic tampoco gusta en el vestuario, que entiende que el croata lo haría mucho mejor que el '21', desaparecido durante todo el curso y elemento diferenciador (por lo negativo) en los partidos de cierto nivel. De la misma manera, disgusta su tendencia a cambiar a jugadores de su sitios, contribuyendo a un menor rendimiento de esos futbolistas en cuestión que después quedan señalados. El caso más flagrante es el de Sergi Roberto.

Por el lado de los jugadores que no juegan o lo hacen menos, el reproche es claro: no hay comunicaciones de ningún tipo por parte del entrenador. Eso genera un malestar y una sensación de aislamiento que no gusta y crea un cierto mal ambiente.

El carácter de Luis Enrique, además de eso, también provoca otros problemas. La falta de autocrítica por el mal juego del equipo no ha sentado bien en un vestuario que, además, percibe cómo la tensión del técnico va en aumento. Como ejemplo, el rifirrafe que mantuvo con el periodista de TV3 Jordi Grau.

En definitiva, cun cúmulo de factores que ha terminado de romper la cuerda entre jugadores y entrenador, una cuerda cuya tensión había aumentado demasiado como para una marcha atrás.

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