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El Barcelona sacrifica el mito de su cantera y se abona al talonario

17/07/2017 - 19:08
  • El filial sigue fichando y dejando en segundo lugar la formación
  • Este verano de ascenso ya ha dado lugar a cinco incorporaciones
  • Desde invierno de 2015, han llegado 22 nuevos futbolistas
Los nuevos cuatro fichajes del Barcelona B. Imagen: FC Barcelona.

Tras una generación histórica de grandes jugadores, la cantera del Barcelona no pasa por su mejor momento. A nivel estructural, y con la sombra demasiado alargada de los Messi, Xavi, Iniesta, Puyol, Busquets, Piqué y compañía, en las nuevas hornadas culés no salen jugadores que marquen diferencias. De hecho, el Barça B, a pesar de ascender a Segunda, lleva un par de años apostando por los fichajes para salvar situaciones complicadas o intentar metas mayores con escasas vistas de futuro y alejadas de la mera formación de talentos.

Este lunes el club ha anunciado cuatro refuerzos de una sola tacada: el 'Choco' Lozano, Samu Araújo (cedido por el Celta), Ruiz de Galarreta y Moha Ezzerfani. Este póquer de jugadores se une al fichaje de Vitinho. Cinco jugadores que han costado 2,2 millones de euros y que son la confirmación de una dinámica instalada en el filial blaugrana en los últimos dos años.

Todo comenzó con una difícil situación del Barça B, en peligro real de descenso a la Tercera a finales de 2015. El club aprovechó este momento para hacer una pequeña revolución, fichando a nueve jugadores (tres de ellos eran pendientes de verano, debido a la sanción FIFA que prohibió inscribir jugadores hasta enero de 2016) y dando la baja hasta a siete canteranos que llevaban años en el filial: Ondoa, Bagnack, Campins, Babunski, Calvet, Dongou y Cantalapiedra.

La resurrección del equipo blaugrana tras esta remodelación avaló el trabajo hecho por la directiva (se evitó sobradamente el descenso, aunque no se luchó por subir). A pesar de ello, esta apuesta por los fichajes en Segunda B en detrimento de la gente 'de dentro' no gustó a algunos sectores y parte de la masa social. Se olvidaba la esencia que, en teoría, debe dominar un filial: que sirva como canalizador y pulidor de promesas aua 'mamen' el estilo que se quiere imponer en toda la estrategia deportiva de la entidad.

El siguiente curso, el 2016/2017, se comenzó con una premisa clara: ascender a Segunda. En base a este objetivo puramente competitivo se realizaron siete fichajes en verano, al que se sumó otro en el mercado de invierno. Un total de ocho incorporaciones que acabó en un ascenso a Segunda contra un histórico, el Racing de Santander. La situación vivida al término de la temporada fue similar, ya que el éxito deportivo maquilló la inercia de fichajes en un equipo de cantera. Desde la situación de peligro de finales de 2015, han llegado ya 22 nuevos jugadores.

Todo esto, unido a la poca importancia del filial en la época de Luis Enrique dejó al 'B' en una mala tesitura, en un limbo, suspendido por el cortoplacismo y apartado del interés real que fundamenta un equipo de canteranos: nutrir al conjunto matriz. El entrenador culé, Gerard López, avisaba hace unas semanas de que había que "recuperar la confianza en la gente de abajo". Los movimientos del club hablan de lo contrario.

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