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Bale y su enfado con Zidane por ser suplente: cazan la desidia del galés en el banquillo del Real Madrid

13/02/2018 - 8:17
  • La relación entre el delantero y el francés no atraviesa su mejor momento
  • El galés salió desganado al banquillo en el partido contra la Real Sociedad
  • Salió al banco sin las botas, la camiseta y las espinilleras puestas
Gareth Bale, a la izquierda, mientras trataba de ponerse el peto sobre el plumas. Nacho le reprochó el gesto. Imagen: El Día Después

Gareth Bale no está cómodo en el banquillo del Real Madrid. Es una situación que no sólo le incomoda, sino que le enfada. El delantero galés está, cada día, más alejado de su entrenador, de Zinedine Zidane. Un divorcio que nace de dos partidos concretos en los que el entrenador lo mandó al banco. Uno, frente al Levante, con un cambio que no gustó al delantero. El otro, contra la Real Sociedad, cuando fue suplente. En este encuentro el ex del Tottenham dejó evidente su malestar con su dejadez junto al resto de no titulares. El futbolista necesitó casi tres minutos para salir a calentar tal y como le había ordenado Zidane.

Las cámaras de El Día Después han dejado al aire cómo Bale hizo de todo, menos apresurarse para calentar en la banda y ponerse a punto antes de salir al terreno de juego.

La secuencia mostrada por este programa de Movistar enseña cómo el '11' trata primero de ejercitarse con el peto sobre el abrigo. Bale tenía frío. Su intención no era salir como el resto de los jugadores, sólo con la chaqueta puesta. La prenda, el peto, apenas se podía ajustar sobre el plumas. Era casi cómico.

Mientras, el resto de suplentes se mofaba de Bale pidiéndole que no saliera así. Que era imposible. Que no era serio. Bale accedió, se quitó el abrigo... pero no se puso a calentar. Aún necesitó un buen rato las medias para ponerse a punto las medias. En total, más de tres minutos.

Era evidente que las prisas no bullían en su interior. Puede que el 4-0 que ya campeaba en el electrónico le ayudara a esta desgana, aunque también es cierto que su actitud antes de ese marcador no invitaba al optimismo. Bale se acomodó en el banquilo sin las botas puestas. Iba en zapatillas.

Tampoco llevaba las espinilleras, ni la camiseta. Todo lo dejó en el suelo, como se puede ver en la imagen inferior. Bale fue, durante la primea parte, casi un espectador más apenas preparado para, en caso de urgencia, salir ipso facto al césped del Bernabéu. Apología de la desidia que sólo sirve para salpimentar su ya de por sí deteriorada relación con Zidane.

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