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André Gomes fuerza el primer divorcio entre el barcelonismo y Valverde

5/03/2018 - 14:21
  • El técnico está cansado de las críticas constantes al jugador
  • Ayer, frente al Atlético, dejó entrever su malestar a la enésima pitada
André Gomes persigue a Thomas en el duelo ante el Atlético de Madrid. Imagen: EFE

André Gomes arrancó con el balón en los pies. Parecía una clara contra. Muchos metros por delante y apenas unos cuantos rivales a los que superar. Con tres compañeros más por delante, el final de la acción estaba claro: tenía que ser una ocasión para el Barça. Pero apenas cogió le pelota, el primer control se le fue largo y eso permitió que uno de los jugadores del Atlético de Madrid que estaba cerca empezar a presionarle. La zancada del portugués le permitió llegar antes a la pelota, pero de fondo empezó a escuchar ya fuertes silbidos que se convirtieron en una pitada en toda regla cuando, seguramente obsesionado con las críticas, se embolicó en la jugada.

André no soltó la bola y continúo. Un enjambre de futbolistas amarillos se le echó encima. Para su suerte, consiguió llevarse la el esférico. Por empeño más que por calidad. Sólo la intervención de un zaguero evitó que la contra acabara en un peligroso ataque culé.

En la banda, Ernesto Valverde seguía la jugada. El 'Txingurri' terminó muy enfadado. No con el jugador. Con el respetable. Se dio la vuelta, meneó la cabeza dando a entender que no le habían gustado los pitos y luego se giró mirando a la grada, gesticulando, soltando alguna maldición que, por lo que se le leyó en los labios, era de todo, menos palabras cariñosas.

Sin solución de continuidad estalló en aplausos hacia André Gomes. El chaval necesitaba de su ánimo. Era la tercera o cuarta pitada que se llevaba desde que, mediada la primera parte, fuera el escogido para sustituir a Andrés Iniesta. Ni Paulinho o Dembélé, ambos en el banquillo.

El primer balón que tocó terminó en reproche del respetable. Es casi como una maldición. Son silbidos de rigor. Los lleva pegados a la camiseta como su número y su nombre. Esa condena anticipada, que dé igual lo que haga, que siempre recibirá pitos, es lo que molesta a un entrenador que siempre se ha puesto al lado del público. Pero ayer, de forma pública, lo hizo con el jugador. Sin decir ni una palabra, pero dejándolo todo claro con sus gestos.

Esa reacción ha levantado un debate en el barcelonismo entre aquellos que creen que su técnico tiene razón, y los que considera que la paciencia se ha acabado con André Gomes. Los primeros piden respaldar al jugador para que dé lo que de él se supone.

Los segundos insisten en que la única alternativa posible es su venta. Mientras, Valverde seguirá apostando por él como una de las mejores alternativas para su medular, bien de titular, bien de suplente. Aunque para ello quizá tenga que volver a encararse con la grada alguna vez más.

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Comentarios 1

#1
05-03-2018 / 16:38
josep
Puntuación 1

es superior a vuestras fuerzas el que el Barcelona vaya el primero y con diferencia.