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Valverde y el efecto Queiroz: la explotación de Messi que amenaza al Barça

17/04/2018 - 12:15
  • Valverde sigue exprimiendo al delantero pese a sus problemas físicos
  • El entrenador afirma que así se pone más en forma y rinde mejor
  • El riesgo a que sufra un batacazo contra el Sevilla amenaza al técnico
Messi, durante el entrenamiento del Barça previo al partido de esta noche ante el Celta. Imagen: EFE

El FC Barcelona dio ayer la convocatoria para el partido frente al Celta de Vigo que hoy (aquí puede consultar cuándo y dónde verlo) medirá a los catalanes en Balaídos en un duelo relativamente intrascendente. Tras el triunfo del sábado frente al Valencia la ventaja de 11 puntos con el Atlético es más que suficiente para resolver el campeonato en las seis jornadas que restan. Por eso se quedaron en Barcelona hombres claves (y agotados) como Piqué, Busquets o Iniesta. ¿Y Messi? No. Messi viaja.

La presencia del delantero sorprendió. Anda tocado. Lleva tiempo así. Son las molestias que lo dejaron fuera de jugar con Argentina durante el parón.

El riesgo de que se rompa sigue ahí. Pero Valverde ofrece otra versión. Dice que Messi es de los futbolistas que se pone en forma jugando. No descansando. Así que, pese a que la final de la Copa a la vuelta de la esquina (el sábado), Lionel no frenará.

Una decisión que amenaza con llevarse por delante al mejor futbolista blaugrana (puede que del mundo) y de paso, a su entrenador. Valverde y su obsesión reciente de dar a Messi el gusto de jugarlo todo no gusta en la ciudad condal, donde se critica que, por ejemplo, lo alineara en el partido de Liga contra el Leganés antes justo de la debacle de Roma.

En el Olímpico Leo estuvo, como todo el equipo, lejos de su mejor versión. Si hubiera descasado, rumian por el Camp Nou, no hubiera fallado las escasa ocasiones de las que gozó. Algunas, por cierto, muy claras.

Aquella lección hacía pensar que hoy descansaría. Error. Valverde sigue exprimiendo a sus mejores futbolistas como hizo hace ya 14 años Queiroz en el Real Madrid. El batacazo final de los blancos en todas las competiciones en aquella temporada fue una lección que inoculó las pizarras de todos los grandes entrenadores. Hay que rotar. Sí o sí.

Y si no se rota, se pagan las consecuencias. En ello andaba el Barça tras la eliminación en Roma. Ante el Valencia se rozó otra derrota. Perder contra el Sevilla en la final de Copa sería confirmar el efecto, por mucho que LaLiga esté atada. A tiempo estaba Valverde de frenar y evitar cualquier peligro esta noche. Pero el técnico volverá a dar una vuelta al tambor de su revolver para jugársela con su bala de oro en un juego peligroso que podría costarle algo más un par de partidos. Puede que el puesto.

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