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Croacia afronta la revancha del 98 ante Francia: de Suker, Jarni y Asanovic a Modric, Rakitic y Mandzukic

12/07/2018 - 9:29
  • En 1998 la selección croata llegó a semifinales pero cayó ante Francia
  • Lilian Thuram se disfrazó de villano para remontar el gol inicial de Suker
  • Quedó tercera tras superar a Jamaica, Japón, Rumanía, Alemania y Holanda
De izquierda a derecha y de arriba a abajo: (1998) Boban, Ladic, Bilic, Stimac, Soldo, Stanic, Jarni, Vlaovic, Suker, Simic y Asanovic; (2018) Lovren, Strinic, Mandzukic, Rebic, Subasic, Perisic, Brozovic, Vida, Rakitic, Vrsaljko y Modric.

Croacia, un país de poco más de cuatro millones de habitantes vivirá el 15 de julio la final del Mundial 2018. Una gesta nunca antes vista en el estado balcánico, pero que estuvo muy cerca de llegar en 1998. En aquel año, la selección croata cayó en semifinales ante Francia, mismo rival que se encontrarán el domingo en la lucha por ser los mejores del mundo.

El 8 de julio de 1998 Croacia vivió el partido más importante de su historia. Habían pasado poco más de seis años desde que la Comunidad Económica Europea reconociese su independencia de Yugoslavia, las Guerras de los Balcanes tocaban sus últimos días y el país entero vivía una fiesta por lo que estaban logrando su futbolistas en suelo francés. El combinado arlequinado cayó ante la anfitriona ese día, pero Croacia dejó una marca histórica gracias a una generación dorada liderada por Davor Suker y acabó siendo tercera en la Copa del Mundo.

Al mítico '9', considerado el mejor jugador de la historia del país, le acompañaban los Slaven Bilic, Aljosa Ajanovic, Avonimir Boban, Robert Jarni o Robert Prosinecki. Una generación única que comandaba Miroslav Blazevic desde el banquillo. Croacia llegó hasta semifinales tras superar a Jamaica y Japón, en un grupo en el que también estaba Argentina, Rumanía en octavos y Alemania en cuartos.

Aquel 8 de julio la selección balcánica saltó al césped sabiendo que estaba ante una oportunidad histórica. Tras una primera mitad muy igualada, nada más arrancar los segundos 45 minutos Suker recogió un balón a la espalda de la defensa gala y batió a Barthez por bajo. La alegría se desbordó en la hinchada croata, pero casi sin tiempo para celebrarlo, un minuto más tarde, Lilian Thuram logró el empate en el marcador.

De nuevo con tablas, en el minuto 70 Thuram se disfrazó de héroe en Francia y villano en Croacia. El lateral recogió el esférico en la frontal del área y un disparo pegado al palo se coló en la meta de Ladic. Los intentos finales de los ajedrezados fueron en vano y la gran gesta se topó con los franceses en semifinales. Días más tarde lograron el tercer puesto al ganar 2-1 a Holanda. Pero la generación dorada se perdió entre alguna que otra asistencia a fases finales, eso sí, sin tanta repercusión como en 1998.

Han pasado 20 años y aunque Croacia ya venía avisando de la calidad de sus jugadores, tanto en anteriores Copas del Mundo como Eurocopas les faltó el último paso que sí dieron los Suker y compañía. Hasta la cita de Rusia.

Ayudados por una fase de grupos excelente en la que han ganado a Nigeria, Argentina e Islandia y la 'suerte' de los penaltis ante Dinamarca y la anfitriona, Croacia ha superado su hito histórico. Nadie contaba con ellos, pero los Bilic, Ajnovic, Boban o Jarni han dado paso a los Rakitic, Mandzukic, Perisic o Vida, además de que Davor Suker ha cedido el testigo del liderazgo a Luka Modric.

Todo bajo la batuta de Zlatko Dalic, un seleccionador que llegó meses antes del inicio del Mundial y que ha dado al equipo el último empuje necesario. De nuevo contra Francia, esta vez será un 15 de julio, 20 años y una semana después, Saint-Denis dará paso al Luzhniki para acoger la final que corone al mejor del mundo. Croacia, el pequeño país balcánico acostumbrado a competir quiere acostumbrarse a ganar.


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