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En el norte de Mali, ejército y población luchan contra la red Al Qaeda

AFP
12/07/2009 - 12:54

En Tombuctú, en el norte de Mali, el ejército y la población están determinados a luchar contra la rama magrebí de la red Al Qaeda, que multiplica las acciones violentas en esa región que, hasta ahora, se había salvado del extremismo islamista.

"Al Qaeda nunca tendrá derecho a quedarse en nuestra región", afirman unos hombres envueltos en grandes turbantes para protegerse de los vientos de arena que soplan sobre Tombuctú en este periodo de calor y que charlan tomando té.

"Aunque tengamos que pelear junto al ejército maliense, estamos listos", afirma Adala Uld Ali, portavoz de la coordinación de los árabes de la región. "Si es necesario crear milicias para luchar contra Al Qaeda, lo haremos. Ahora soy candidato para combatir a estos sanguinarios (los elementos de Al Qaeda). No son musulmanes, un musulmán no hace lo que (ellos) hacen", añade.

Bamako intensificó su lucha contra Al Qaeda después de un recrudecimiento de la violencia islamista en esta gran región desértica, fronteriza con Argelia.

El 3 de junio, Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI) había anunciado haber matado por primera vez a un rehén occidental, el turista británico Edwin Dyer.

El 10 de junio, un oficial de los servicios secretos del ejército maliense fue asesinado en Tombuctú por salafistas.

El 17 de junio, el ejército maliense anunció haber matado a 26 "combatientes islamistas" en el primer ataque de una base de la rama magrebí de Al Qaeda en su territorio. No se había podido confirmar el balance con fuentes independientes.

Por último, el 4 de julio, el ejército se enfrentó con elementos de AQMI en violentos combates en la región de Tombuctú. Al Qaeda afirmó haber matado a "28 soldados" malienses, mientras que Bamako habló de "decenas de muertos de una parte y de otra".

En el principal campo militar de la ciudad, un soldado recuerda el paso de instructores militares estadounidenses para la "lucha en el desierto contra Al Qaeda". "La formación duró varias semanas. Pongo lo que aprendí a disposición de mi país", explica el sargento Kuruma, delante del campo militar al que llegó un refuerzo en hombres y municiones.

Ante la insistencia de un grupo de periodistas extranjeros, un oficial prefiere la discreción. "No tenemos gran cosa que decir a la prensa. Estamos en estado de alerta permanente", dice, para agregar que "es una lucha que varios países de la subregión deben llevar conjuntamente. Solo, Mali no puede ganar esta lucha".

"La comunidad internacional está de nuestro lado y va a manifestarse, lo esperamos, muy pronto", afirma, por su lado, Abdraman Keita, empleado municipal. "Hemos pedido ayuda para expulsar a los grupos armados en todo el norte. La UE (Unión Europea) aceptó ayudarnos", asegura un ex concejal de Tombuctú.

Pero en la ciudad misma, no hay psicosis. El principal mercado está abarrotado de gente y todos los hoteles están completos, debido principalmente a la elección del nuevo presidente de la federación maliense de fútbol.

"No tengo mucho miedo pero me cuido de ir al gran norte", explica Edwige, una turista francesa. "Tombuctú es una ciudad misteriosa. Atrae a mucha gente y los turistas seguirán viniendo", asegura Bero, un agente turístico.


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