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Presentan en París "Lucio", anarquista español, atracador y albañil

AFP
1/04/2008 - 14:58

El anarquista español Lucio Urtubia, autor de golpes espectaculares en Francia en los años 70, reivindica a sus 77 años una experiencia y un ideal que sigue haciendo mella en la juventud, según contó en la presentación del documental sobre su vida, el lunes en París.

"Soy tan honrado como el Papa", proclamó el irreverente albañil oriundo de Navarra, que con sus falsificaciones de billetes llegó a poner en peligro al First National Bank (actual Citibank), en una charla con el público tras la proyección.

"Lucio", de los españoles Aitor Arregui y José María Goenaga, formó parte de la Selección Zabaltegi del Festival de San Sebastián 2007 y fue nominada para el Premio Goya al mejor documental. En París, fue objeto de un debate en el Instituto Cervantes, antes de ser exhibida en el cine Majestic-Passy, en el marco de iniciativas de la asociación "Espagnolas en París".

Urtubia llegó a Francia en los años 50, huyendo de la miseria y en condición de desertor del servicio militar del ejército de Franco.

Se sintió inicialmente atraído por el comunismo, pero su carácter contrario a cualquier limitación de la libertad le enfrentó rápidamente a los comunistas españoles exiliados, hasta que uno de sus colegas en la construcción le dio la clave: "Hombre, tú eres anarquista".

La revelación ha surtido efecto hasta ahora.

"El ideal libertario ha hecho la historia, aunque eso se olvide", afirma, y expone como ejemplos la Comuna de París (1871) y la Guerra Civil de España (1936-39), un país donde había "dos millones de anarquistas que querían una transformación de la sociedad".

Se sintió atraído por la Revolución Cubana (1959), aunque ante el viraje autoritario del proceso iniciado por Fidel Castro, afirma: "Ahora no sé si la apoyaría". E ironiza: "Les dije a los directores (de la película) que estaba a disposición de ellos, si hacían con mi vida lo que sabe hacer Fidel: transformar todos los desastres en victorias".

A inicios de los años 60, le propuso al Che Guevara hacer falsificaciones de billetes en Cuba para provocar una devaluación del dólar pero, según cuenta, el dirigente revolucionario rechazó la idea, alegando que esa estrategia sería la de "una pulga que quisiera molestar a un elefante".

Igual siguió con su proyecto, y consiguió molestar seriamente al elefante: inundó el mercado con falsos cheques de viajero y generó una seria crisis de confianza en el entonces primer banco mundial. Con los fondos recaudados, financió empresas revolucionarias en varios continentes.

"Los bancos son los mayores ladrones del mundo", afirma.

Fue detenido en 1980, pero consiguió negociar su libertad contra la entrega de las planchas de impresión y hasta que el First National Bank le entregara una importante suma de dinero.

Entre sus defensores figuró Roland Dumas, que se convertiría posteriormente en ministro de Exteriores del presidente francés socialista François Mitterrand.

También falsificó documentos de identidad que facilitaron la vida de numerosos prófugos de las dictaduras latinoamericanas.

Su imagen llegó a la prensa francesa como la del "ladrón bueno".

"Atracador, falsificador y anarquista, pero sobre todo albañil", dice la publicidad de la película. Y Lucio refrenda: "Yo defiendo el trabajo. Sin trabajo, uno no es nada".

Lejos de cualquier glorificación personal y de lamentos sobre el fin de las ideologías, que lo convertirían en un cascarrabias de la revolución, Lucio mira el futuro con optimismo.

Está fascinado con las discusiones que mantiene con jóvenes de España y de América Latina.

Acaba de volver de un viaje por Argentina, Brasil y Uruguay. "Vi cosas extraordinarias, allí la gente no teme hablar de anarquismo, de anarcosindicalismo, de autogestión", aunque no cuenten con ningún apoyo de gobiernos que se reclaman de izquierda, sostiene.

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