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Pentágono se debate entre frágil situación en Irak y fatiga de los soldados

AFP
6/04/2008 - 11:59

A la hora de decidir sobre la prosecución del retiro de tropas estadounidenses de Irak, el Pentágono se debate entre la fragilidad de los avances reivindicados sobre el terreno y la necesidad de sus fuerzas armadas de recuperar el aliento.

El comandante en jefe de la coalición en Irak, el general David Petraeus, será recibido por el Congreso estadounidense el 8 y 9 de abril: con el apoyo del secretario de Defensa, Robert Gates, se prevé que recomiende una "pausa" en la reducción del contingente norteamericano a partir del verano cuando su número pasará a 140.000 del actual de 156.000.

El recrudecimiento de la violencia en las últimas semanas en Irak juega a su favor, al revelar la fragilidad de los progresos que según el Pentágono existen en cuanto a seguridad desde el otoño.

Washington no ha cesado de destacar en los últimos meses el "éxito" de su estrategia para estabilizar a Irak, gracias al envío de cerca de 30.000 soldados de refuerzo a principios de 2007, la movilización de ex insurgentes sunnitas para luchar contra Al-Qaida y una tregua de la principal milicia chiita.

Pero el cese al fuego se hizo añicos a finales de marzo en Basora (sur), donde las fuerzas de seguridad iraquíes y los milicianos chiitas del ejército de Mahdi se enfrentaron brutalmente por una semana.

Esta confrontación sangrienta igualmente sembró interrogantes sobre la capacidad de las fuerzas iraquíes para controlar la seguridad del país, una condición impuesta por el gobierno de George W. Bush para retirarse de Irak.

El jefe del estado mayor conjunto estadounidense, el almirante Michael Mullen, saludó el miércoles la decisión del gobierno iraquí de lanzar la operación, mientras estimó que es "muy temprano para decir (...) si fue una victoria o una derrota".

En plena campaña para las presidenciales estadounidenses de noviembre, el pedido de Petraeus en favor de "congelar" el retiro de soldados, conectado con la violencia en Irak, seguramente atizará las críticas de los demócratas, que defienden un regreso rápido de las tropas.

"¿Qué hemos logrado con el envío de refuerzos? ¿Y dónde estamos ahora en términos del nivel del compromiso estadounidense (...) para tener éxito en Irak?", preguntó el martes el senador demócrata Joseph Biden, presidente de la comisión del Senado que interrogará al general Petraeus.

La pausa en la disminución de efectivos representa algunos problemas para el ejército estadounidense, exhausto tras seis años de guerra en Irak y Afganistán.

El general del estado mayor del ejército, el general George Casey, reclamó una reducción de la duración del despliegue a doce meses, contra los actuales quince.

La presión sobre los soldados debe reducirse, de lo contrario se podría cruzar "una línea roja invisible" que ponga en peligro el estado de las fuerzas armadas, reconoció este semana el almirante Mullen. "Creo que nos estamos acercando", dijo.

Además, Estados Unidos anunció que enviará un número "significativo" de soldados suplementarios a Afganistán en 2009, donde tiene 30.000 desplegados, para contener a los talibanes, según ofreció el presidente Bush en la cumbre de la OTAN en Bucarest, anunció el viernes Robert Gates.

"Debemos restaurar el alto grado de respuesta de nuestro ejército y nuestro cuerpo de marines", reclamó el estado mayor demócrata en el Congreso en una carta abierta a Bush publicada el viernes, al señalar que "los despliegues prolongados y reiterados en Irak han afectado en gran medida las capacidades de nuestras fuerzas armadas".

dab/du/cd

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