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Obama, un apóstol del cambio frente a los eternos problemas de Oriente Medio

AFP
7/06/2008 - 9:33

Barack Obama, el candidato demócrata en las elecciones presidenciales estadounidenses, basó su campaña en el cambio, aunque en caso de ser elegido, tendrá poco margen de maniobra para imponerlo en Oriente Medio, según algunos políticos de esta región.

Estados Unidos realiza desde hace cinco años una indecisa campaña en Irak, trata a Irán como enemigo desde hace más de 25 y apoya a Israel desde su creación, en 1948.

La llegada a la Casa Blanca de un nuevo presidente en 2009 tendrá poco impacto inmediato sobre los problemas formados en decenios de implicación diplomática y militar estadounidense en esta región del globo en permanente conflicto.

"Obama puede hacer cambios en política interior más que en el terreno internacional", comentó a la AFP Mahmud Othman, un diputado kurdo del parlamento iraquí.

Lo mismo opinó otro parlamentario iraquí, Abas Al Bayati, un chiita de la mayoría del primer ministro, Nuri Al Maliki, para el que "la estrategia estadounidense en Irak y la región no cambiará con el cambio de rostros".

Obama, siempre opuesto a la guerra en Irak, aboga por una retirada de las tropas estadounidenses en un corto plazo de 16 meses.

Sin embargo, dio a entender recientemente que escuchará lo que los generales responsables de las operaciones sobre el terreno tengan que decir sobre la retirada de los 140.000 hombres desplegados en suelo iraquí que se anuncia complicada.

El nuevo inquilino de la Casa Blanca también tendrá que tener en cuenta el acuerdo que se negocia actualmente entre Bagdad y Washington sobre las condiciones para mantener una presencia militar estadounidense en Irak más allá de 2008.

Las formaciones chiitas de Irak -que representan la comunidad más numerosa del país- se oponen a esta última hipótesis, vista como una prolongación de la ocupación estadounidense.

Irán también se opone a ese eventual mantenimiento de tropas estadounidenses en suelo iraquí. El régimen de Teherán se preocupa por la presencia en sus fronteras de fuerzas armadas de un país que lo ve como un enemigo desde 1980.

Pese a haber preconizado el diálogo, en un reciente discurso, Obama atacó duramente a Irán, al que Estados Unidos acusa de querer dotarse de la bomba atómica.

"El peligro iraní es grave y muy real. Mi objetivo será eliminar esta amenaza", dijo ante los miembros de una organización de defensa de los intereses de Israel en Estados Unidos.

En ese mismo discurso, el candidato demócrata reafirmó la piedra angular de la política de Estados Unidos en Oriente Medio: el apoyo inquebrantable a Israel y la movilización contra todo lo considerado como una amenaza.

Obama incluso tocó uno de los temas más espinosos -y para el que no hay solución que satisfaga a nadie- desde hace 60 años: el estatus de Jerusalén.

"Jerusalén seguirá siendo la capital de Israel y debe permanecer indivisible", sentenció Obama, desencadenando la inmediata cólera de palestinos y árabes.

Pero el diputado kurdo iraquí Othman no se mostró sorprendido por esta toma de posiciones sobre Oriente Medio del candidato demócrata.

"Los candidatos quieren movilizar los electores cuando hablan de Irak. Cuando tienen que tomar decisiones, las cosas cambian", aseguró.

jch/kat/feb/jlb/cll/app

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