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Una difícil tarea que Bolivia y EEUU reconstruyan clima de confianza mutua

AFP
4/07/2008 - 19:38

Bolivia y EEUU intentan reconstruir un clima de confianza mutua en una relación llena de sobresaltos, pero sus diferencias -como el tipo de ayuda financiera que Washington brinda y la expulsión del programa Usaid contra el narcotráfico- hacen prever una difícil reconciliación, según analistas.

"Soy escéptico de que las relaciones mejoren; el gobierno boliviano dice que quiere mejorar relaciones, pero insulta, agrede y ofende a países como Estados Unidos o Perú", dijo a la AFP el ex vicecanciller e influyente diputado de la agrupación opositora Podemos, Fernando Messmer.

Su colega y presidente de la Comisión de Política Exterior del Congreso, el también opositor Michiaki Nagatani, pronosticó que la administración del izquierdista Evo Morales seguirá con su beligerancia hacia Washington.

"(El gobierno) va a querer utilizar a Estados Unidos para obtener réditos políticos porque es su forma de volcar la atención del pueblo", dijo a la AFP Nagatani, militante del partido del ex presidente liberal Gonzalo Sánchez de Lozada, quien se autoexilió en EEUU tras ser derrocado en una revuelta social en octubre de 2003.

Messmer y Nagatani evaluaron por separado la reunión del jueves entre el canciller interino boliviano, Wálker San Miguel, y el embajador estadounidense, Philip Goldberg, quienes anunciaron la intención de sus gobiernos de intentar recomponer las relaciones diplomáticas, impregnadas de incidentes.

El Departamento de Estado se mostró preocupado el mes pasado por la decisión del gobierno boliviano de remover parte de la cúpula policial que dirigió la protección de su sede diplomática en La Paz, asediada por miles de personas que protestaban por el asilo político otorgado a un ex ministro acusado de genocidio.

La relación bilateral sufrió un nuevo sobresalto luego de que cultivadores de coca oficialistas decidieran la semana pasada expulsar al programa de apoyo de la agencia norteamericana Usaid de la zona cocalera del Chapare, en protesta por la supuesta conspiración de Estados Unidos contra el gobierno izquierdista.

"Está claro que (el gobierno boliviano) está colmando el vaso, hay molestia en el Departamento de Estado", afirmó Messmer.

Nagatani señaló que parte de los problemas de la diplomacia boliviana es que no existe coordinación en el poder Ejecutivo, pues varios ministros "como el de Gobierno (Interior, Alfredo Rada), interfieren la labor del canciller (David Choquehuanca)".

Empero, el gobierno de Morales insistió en la necesidad de que el diálogo bilateral se construya bajo el principio de "respeto" a la política interna boliviana, en alusión a sus reiteradas acusaciones al embajador de EEUU de promover una conspiración, junto a la oposición regional y política de derecha.

"El diálogo para nosotros es una cultura y una forma permanente de relacionamiento", indicó el viceministro de Coordinación, Sacha Llorenti.

El régimen de Morales -según dijo el jueves el canciller interino San Miguel, quien reemplaza en el cargo a Choquehuanca que se halla de viaje- espera que un punto de la reconciliación signifique que la ayuda estadounidense, que anualmente fluctúa entre los 130 y 140 millones de dólares, se empalme a los planes de gobierno.

Uno de los puntos de la nueva agenda que propone La Paz y que se halla en consideración de la Casa Blanca es contar con "mecanismos que aseguren la compatibilidad con el (estatal) Plan Nacional de Desarrollo" y la "transparencia y control estatal" de esa ayuda externa.

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