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En la franja de Gaza, los contrabandistas esperan ver la luz al final del túnel

AFP
4/01/2009 - 17:34

Cuando se acabe la guerra en Gaza, el contrabandista Abu Alí piensa reparar "su" túnel bajo la frontera con Egipto, uno de los numerosos pasos subterráneos destruidos por la aviación israelí.

"La vida en Gaza es imposible sin los túneles porque son nuestra única apertura al mundo" exterior, afirma Abu Alí, que prefiere no dar su apellido.

En los últimos años se han construido numerosas vías subterráneas bajo la frontera de Gaza y Egipto, y se han convertido en una de las pocas maneras de reavituallamiento para el territorio palestino, sometido al bloqueo israelí desde hace más de dos años. A través de los túneles se hace llegar de Egipto a Gaza desde alimentos, material de construcción o aparatos eléctricos hasta armas -principalmente cohetes- y munición, destinadas a los grupos armados.

Los túneles no sólo son un gran negocio para quienes los explota, sino también para Hamas, en el poder en la franja de Gaza desde junio de 2007, que cobra un impuesto por los ingresos que generan.

Consciente de que el contrabando subterráneo de armas es la clave de la guerra de Hamas, el ejército israelí ha bombardeado varias decenas de túneles desde que comenzó la ofensiva, el 27 de diciembre.

Sin embargo, Abu Alí está decidido a "reparar" el túnel, muy dañado por los ataques, que explotaba junto a otros cuatro socios, entre ellos un jefe del brazo armado de Hamas. Mientras tanto ni siquiera se atreve a acercarse, porque "los aviones israelíes atacan a todo aquel que se acerca a la frontera". "No sabemos si los bombardeos han dañado nuestros túneles porque nadie se puede acercar. Al fin y al cabo, nuestras vidas son más importantes que el dinero y el trabajo", comenta Ayman, cuya familia explota dos túneles subterráneos, uno para mercancías y otro para carburante.

"Hemos tenido que pagar para que nos trajeran un cargamento de comida en conserva a través de un túnel que todavía está operativo, y el precio en el mercado ha aumentado", añade este contrabandista de 21 años.

Según él, lo que "hace que la gente arriesgue su vida" en los túneles no es el beneficio económico sino el bloqueo. En los últimos meses han muerto decenas de palestinos a causa de los hundimientos de estos pasajes subterráneos.

Otro contrabandista, Iskandar, cree que Egipto hará la vista gorda ante los túneles que resistan a los ataques. "Egipto no quiere que el pueblo de Gaza muera de hambre, y no hay que olvidar que los túneles aportan a los comerciantes egipcios hasta 45 millones de dólares al mes", dijo, mientras Israel presiona constantemente a El Cairo para que cierre los túneles en su lado de la frontera.

La destrucción de numerosos pasos en los últimos días se refleja en los estantes vacíos de las tiendas de Gaza, que antes estaban repletos de productos "importados" de Egipto. El farmacéutico Abdel Wahab, gracias al contrabando traía cada mes medicamentos por valor de 6.000 dólares desde Egipto. "Las pérdidas que hemos tenido por la destrucción de los túneles son enormes, y nadie nos va a indemnizar. En otros lugares, se utilizan para el tráfico de droga, pero en Gaza nos permiten seguir viviendo", añade.

La policía de Hamas vigila de cerca las actividades de los explotadores de los túneles para impedir la entrada de drogas o armas, ya que estas últimas se traen a través de pasajes especiales gestionados por los grupos armados palestinos.

A parte de los túneles, la aviación israelí ha destruido parcialmente el mercado de Al Nijmeh en Rafah. Antes de la ofensiva ese era un lugar atestado de gente, pero ahora sólo unos cuantos se aventuran a frecuentarlo para comprar bombonas de gas o diesel. Los demás esperan tiempos mejores.


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