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Pactos con el gobierno de Ortega debilitan a la oposición de Nicaragua

AFP
30/01/2009 - 21:37

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, allanó el camino para gobernar a partir de ahora sin mayores tropiezos, con una oposición dividida y debilitada tras los pactos con el Gobierno, en un panorama económicamente incierto.

Ortega alcanzó su propósito de sellar un nuevo acuerdo con sus viejos socios del Partido Liberal Constitucionalista (PLC, derecha), principal fuerza de oposición en el Congreso, que controla desde afuera el ex presidente Arnoldo Alemán (1997-2002).

El acuerdo permitió a Ortega destrabar el Congreso el pasado 16 de enero que se hallaba paralizado desde hacía dos meses a causa de la crisis que desataron las denuncias de fraude del oficialismo en los comicios municipales de noviembre último.

Ese mismo día la Corte Suprema absolvió a Alemán de una condena de 20 años que descontaba en libertad condicional por varios delitos de corrupción.

El pacto también le concedió al gobernante Frente Sandinista (FSLN) la presidencia del Parlamento por dos años más y le permitió controlar las comisiones legislativas más importantes.

Además, obtuvo la ratificación de 108 millones de dólares en préstamos internacionales que la oposición tenía congelada a causa del conflicto electoral.

La oposición "está debilitada y fragmentada porque el gobierno ha logrado dividirla en distintas fracciones, negociando con uno y otro (grupo opositor) y bloqueando" a los que no están con ellos, dijo a AFP Ana Quirós, dirigente de un grupo de organizaciones no gubernamentales (Ongs).

Para el dirigente de la cúpula empresarial, José Aguerri, el dominio que el gobierno tiene sobre las comisiones legislativas "no manda la señal correcta" al sector privado.

El gobernante Frente Sandinista también pactó acuerdos con la bancada de la minoritaria Alianza Liberal Nicaragüense (ALN, derecha), un grupo formado con desertores de otras bancadas liberales que son considerados como los nuevos aliados del gobierno.

"Ellos (ALN) se han entregado por prebendas y privilegios" que reciben supuestamente del gobierno, según el legislador del PLC, Wilfredo Navarro.

De las negociaciones legislativas fueron excluidos los diputados críticos al pacto Ortega-Alemán, como la disidencia sandinista y la bancada democrática nicaragüense.

Los arreglos con Ortega también provocaron conflictos en las filas del PLC y sus aliados, uno de los cuales, Eduardo Montealegre, anunció esta semana que formará un nuevo grupo para oponerse al pacto Ortega-Alemán.

El político acusó a Alemán de traicionar la lucha contra el fraude electoral, en virtud del cual la oposición perdió poder en los gobiernos municipales y el Parlamento.

Con el panorama despejado, el Gobierno comenzó una ofensiva diplomática para recuperar la confianza de los cooperantes, que han condicionado parcialmente la continuación de su ayuda a la aclaración de las dudas que "persisten" sobre la transparencia de los comicios.

Estados Unidos, principal socio comercial de Nicaragua, advirtió sin embargo a través de su embajador en Managua, Robert Callahan, que las dudas deben ser resueltas porque "hay muchos nicaragüenses que consideran que el problema sigue".


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