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Pentágono promovió la tortura a prisioneros, según investigación del Senado

AFP
22/04/2009 - 21:11

Una investigación del Senado publicada este miércoles descubrió que una pequeña y poco conocida sección del Pentágono que entrenaba a soldados estadounidenses para resistir la tortura promovió su aplicación en interrogatorios a prisioneros de la "guerra contra el terrorismo" de George W. Bush.

La investigación también concluyó que los alertas emitidos por abogados militares respecto a la legalidad y la efectividad de la tortura fueron ignorados.

El Senado investigó las técnicas de interrogatorio usadas en la base estadounidense de Guantánamo (Cuba), en Afganistán y en Irak por parte de la Joint Personel Recovery Agency (JPRA) del Pentágono.

Esta agencia tiene a su cargo el programa de entrenamiento militar 'Sobrevivencia Evasión Resistencia y Escape' (SERE), que prepara a los militares resistir interrogatorios en caso de ser capturados por el enemigo.

Las técnicas usadas en este programa son similares a muchas de las que luego fueron utilizadas por el ejército estadounidenses en prisiones como las de Abu Ghraib (Irak) o Guantánamo: prisioneros desnudos, en posiciones incómodas, golpeados, humillados, tratados como animales, impedidos de dormir y sometidos a música altísima, luces intensas y temperaturas extremas.

Las torturas también incluían el "submarino", en el cual al detenido se le impide respirar hasta estar cerca de la asfixia.

La investigación concluyó que tras los ataques del 11 de setiembre este programa de entrenamiento a resistir la tortura fue completamente invertido por altos oficiales y funcionarios civiles del Pentágono: el objetivo era aplicar los métodos del programa SERE al interrogatorio de prisioneros de la llamada "guerra al terrorismo".

Mientras, la oficina del presidente Bush y otros altos funcionarios de su gobierno realizó reuniones en la Casa Blanca para discutir técnicas de interrogatorio específicas, dijo el informe del Senado.

A comienzos de 2002 la CIA buscó aprobación para los interrogatorios a detenidos acusados de pertenecer a Al Qaida, lo que llevó a encuentros de su por entonces director George Tenet con la Casa Blanca y con el Consejo de Seguridad Nacional, de los que participaron el fiscal general John Ashcroft y el secretario de Defensa Donald Rumsfeld.

El 1 de agosto de 2002 el departamento de Justicia emitió dos -ahora famosos- informes legales en los que aprobó el uso del "submarino".

En setiembre, un grupo de interrogadores de Guantánamo viajó a Fort Bragg (Carolina del Norte), donde recibieron entrenamiento del programa SERE.

Los principales abogados del Pentágono, la CIA y el vicepresidente Dick Cheney viajaron a Guantánamo el 25 de setiembre de 2002. Una semana más tarde dos expertos en comportamiento de la prisión de Guantánamo propusieron nuevas técnicas de interrogatorio.

Uno de ellos le dijo a los investigadores del Senado que había "una creciente presión para ser más duros en el interrogatorio a detenidos".

El martes, el nuevo presidente Barack Obama abrió una puerta al enjuiciamiento a los autores de la doctrina jurídica que respaldó el uso de torturas, mientras que la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) pidió que la justicia investigue.

Obama repitió que sería "inapropiado" juzgar a los agentes que torturaron, pero justificó una acción legal sobre los ideólogos que respaldaron estas prácticas por parte de la CIA.

El miércoles, el portavoz presidencial Robert Gibbs precisó que no es a Obama a quien le compete decidir qué se investiga y qué no.

"El presidente no es quien determina quién violó la ley", dijo Gibbs. "Los abogados involucrados en el caso son totalmente capaces de determinar si alguna ley fue violada", agregó.

En cambio, este miércoles dos senadores republicanos (John McCain y Lindsey Graham) y uno independiente (Joseph Lieberman) llamaron en una carta a Obama a no investigar el asunto: "La mirada de Estados Unidos debe fijarse en el futuro, y no en el pasado".

Por su parte, el jefe de la inteligencia estadounidense, Dennis Blair, dijo este miércoles que torturas como el "submarino" durante los interrogatorios proveyeron "importante" información, aunque no eran necesarias para que "Estados Unidos sea seguro".

jm/bur-pz/dk


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