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Cambio en diplomacia de EEUU con Obama fue más de forma que de fondo

AFP
26/04/2009 - 12:32

El presidente estadounidense Barack Obama rompió con la política exterior del gobierno de George W. Bush, pero cambió más el estilo que el fondo, adoptando un tono más humilde y tendiendo la mano a los enemigos de antaño.

El gobierno de Obama mostró una mayor tendencia a recurrir a la diplomacia para tratar de resolver los conflictos estancados, pero a grandes rasgos, sigue una parte del camino dejado por Bush.

Durante los cien primeros días de su presidencia, Obama insistió en la necesidad de escuchar a los aliados de Estados Unidos para luchar contra la crisis económica y enfrentarse a los desafíos de Afganistán, Irán, Medio Oriente y Corea del Norte.

El presidente también decidió "recomenzar desde cero" las relaciones con Rusia y anunció el lanzamiento de negociaciones sobre una reducción de los arsenales nucleares de los dos países. Obama viajará a Moscú en julio.

Durante sus viajes por Asia, Europa, Oriente Medio y América Latina, Obama y la jefa de su diplomacia, Hillary Clinton, reconocieron que Washington había cometido errores y que no podía resolver solo los problemas del mundo.

Esta autocrítica satisfizo a aquellos que consideraban arrogante la política de Bush, aunque otros sectores juzgaron que así se "reducía" el poderío de Washington.

En tres meses, la administración Obama dio pequeños pasos en dirección hacia enemigos como Irán, Siria, Cuba y Venezuela.

El nombramiento en emisarios especiales para Medio Oriente, Afganistán, Pakistán y Corea del Norte, además de la introducción de la problemática de la energía y el calentamiento climático, marcan una ruptura con la política de Bush, que siempre se resistió a hacerlo.

Desde el inicio de su presidencia, en enero, Barack Obama ordenó el cierre de la controvertida prisión de Guantánamo en el plazo de un año.

En ruptura con la doctrina de su antecesor, Washington anunció que aspiraba a un lugar en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, acusada por el anterior gobierno de haber perdido credibilidad por sus condenas contra Israel.

Para muchos observadores, el gobierno de Estados Unidos se desacreditó por las controvertidas prácticas de su "guerra contra el terrorismo".

Pero por el momento, la nueva diplomacia estadounidense ofrece un balance contrastado.

Las tentativas de apertura hacia Irán, Cuba, Siria y Venezuela se tradujeron en mensajes confusos.

Estados Unidos no anunció claramente si había disposición para encuentros directos con responsables iraníes para dialogar sobre el programa nuclear de Teherán.

Las tensiones con Corea del Norte sobre el tema nuclear se agravaron y también empeoró la amenaza de los extremistas islámicos en Pakistán.

Contrariamente a su antecesor, Obama favorece una visión "integrada" de la situación en Afganistán y Pakistán, por vía de su enviado especial Richard Holbrooke, y planteó como objetivo terminar con Al Qaida antes que instaurar la democracia en Afganistán.

Obama anunció el envío de 21.000 tropas suplementarias a ese país, pero acompañados de refuerzos civiles para contribuir al desarrollo político y económico del Afganistán.

En Irak, el calendario de retirada progresiva de las tropas hasta el 2011 había sido establecido por la administración Bush.

En Medio Oriente, al igual que el anterior gobierno, Obama privilegia la creación de un Estado palestino al lado de Israel y se niega a negociar con los palestinos de Hamas mientras no cesen sus ataques y no reconozcan el Estado de Israel.

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