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Tarantino reinventa la 2ª Guerra Mundial rindiendo homenaje a Sergio Leone

AFP
20/05/2009 - 17:49

El director norteamericano Quentin Tarantino sorprendió el miércoles en Cannes con "Inglourious Basterds", película de guerra que reescribe la historia con el desparpajo, la violencia disparatada y el humor que caracterizan al director, pero filmada a la manera de un western de Sergio Leone

Tarantino y su elenco, encabezado por Brad Pitt, fueron las estrellas del día en Cannes. Hasta tal punto que, en el primer pase para la prensa de su película, la afluencia fue tal en el gran teatro Lumière del Palació de Festivales, que los organizadores debieron improvisar una proyección paralela en otra sala para que pudiera entrar todo el público.

El entusiasmo por la nueva obra del director de "Pulp Fiction" y "Kill Bill" hizo que quedara relegada a un segundo plano la segunda película en competición, pese a ser la de última creación de uno de los grandes de la Nouvelle Vague: "Les Herbes folles" de Alain Resnais.

"Inglourious Basterds" evoca el western desde los títulos, ritmados por la melodía "Las hojas verdes", tema de la legendaria película "El Alamo", a la que suceden composiciones de Ennio Morricone, compositor predilecto de Leone. Su primer capítulo se titula "Erase una vez Francia ocupada", y la cámara muestra una casa aislada en el campo donde un hombre corta leña y su hija cuelga ropa; por el camino, se divisa un vehículo que se acerca. El tono está dado.

En la casa, una muchacha judía asiste a la matanza de su familia, que los vecinos habían ocultado para salvarla de los nazis, pero que un oficial alemán, el coronel Hans Landa (el austríaco Christoph Waltz) termina encontrando. La muchacha, Shosanna (la francesa Mélanie Laurent), se escapa y rehace su vida en París, donde, con otro nombre, regenta un cine.

Entre tanto, el teniente Aldo Raine (Brad Pitt) organiza un comando formado por judíos norteamericanos, cuyo objetivo es infiltrarse en la Francia ocupada para matar nazis. Son los "bastardos" del título, que cumplen su misión de manera extremadamente violenta, hasta el punto de arrancar el cuero cabelludo a sus víctimas, como los indios en el oeste.

Ignorando alegremente los hechos históricos, Tarantino reúne a sus personajes en París, donde Shosanna prepara su venganza y el comando, ayudado por una actriz alemana célebre que es espía de los aliados (Diane Kruger) planifica el asesinato en un cine de la más alta jerarquía nazi, Hitler incluido.

Pasando del western al no menos codificado género de filmes de guerra, las dos acciones van convergiendo para encontrarse en un final con atentado apoteósico, en el que el cine y la película cinematográfica desempeñan un papel importante.

Si Tarantino practica con humor las licencias narrativas y de estilo, el veterano cineasta francés Alain Resnais ofrece en "Les herbes folles" la película sin duda más libre de su larga carrera.

A partir de un libro, "El incidente" de Christian Gailly, el director de "Hiroshima mon amour" construye esta vez un divertimento que parte del anodino robo de un bolso y su restitución para encadenar personajes, encuentros y situaciones guiados con una lógica dictada por el absurdo que concluye con un accidente de avioneta y una niña que pregunta a su mamá si podrá comer croquetas...

Los protagonistas de la historia, interpretados por Sabine Azema y André Dussolier, dos actores habituales de Resnais, no paran de cometer actos irracionales con envidiable vitalidad y mucho humor, guiados por pulsiones incontroladas.

Figura esencial de la Nouvelle Vague, el director, que está a punto de cumplir 86 años, recuerda por su libertad de tono y estilo al portugués Manoel de Oliveira en este relato ligero y de una gran musicalidad interior.

mc.jmr/al


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