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Las poblaciones indias del Altiplano se hacen un hueco en Cannes

AFP
20/05/2009 - 21:53

Las poblaciones indias de la cordillera peruana consiguieron hacerse un hueco este miércoles en el Festival de Cannes, que presentó "Altiplano" en la Semana de la Crítica, una coproducción internacional protagonizada por la joven peruana Magaly Solier.

El belga Peter Brossens y la norteamericana Jessica Woodworth, premiados por trabajos documentales anteriores, han elaborado y dirigido una parábola que reflexiona sobre el mundo, ineluctablemente conectado a pesar de sus disparidades.

"Altiplano" se sustenta en una pareja belga que está viviendo situaciones muy diferentes. Grace es una fotógrafa de guerra destrozada después de ser obligada a fotografiar, impotente, el tiro en la nuca a su chófer en Irak. De vuelta a Bélgica intenta reconstruirse y salir de la depresión.

Su marido, un cirujano especialista de cataratas, opera en una clínica oftalmológica en los Andes peruanos, donde los campesinos de Turubamba sufren enfermedades mortales derivadas de la explotación minera del mercurio por una empresa extranjera.

Los campesinos se sublevan contra los médicos extranjeros. Una de ellos, la joven Saturnina, la cuidadora de la Virgen que ha perdido a su novio, como acto de protesta se da la muerte. Para entonces, Grace ya ha llegado a Turubamba.

"Saturnina y Grace nacieron juntas, una persona que hace imagen y pierde su alma en la guerra de Irak encuentra el alma de Saturnina, y en el montaje descubrimos la estructura de la película, el equilibrio entre las dos", explican a la AFP los directores de "Altiplano".

Brossens y Woodworth, que han trabajado tres años en la preparación del proyecto de ficción, tienen un amplio recorrido como documentalistas, primero por separado y juntos desde 2001. Su primera ficción, "Khadak" (2006), se llevó un León del Futuro en la Mostra de Venecia.

Brossens trabajó hace 20 años en Ecuador, donde hizo un trabajo antropológico "sobre una epidemia de suicidios de venganza" en los Andes. Menciona también una variante, "la amenaza de suicidios colectivos de protesta" en Colombia contra compañías petroleras.

De esa investigación salió el documental "El camino del tiempo" y ha sido fuente de inspiración para "Altiplano".

"La gente que está luchando todos los días es una guerra invisible y un arma es su propia vida, tal como refleja el acto noble de Saturnina", explica Jessica Woodworth.

Antes de centrar el relato en el altiplano peruano, la película ofrece apuntes interesantes sobre el papel de la imagen, de la fotografía, de la prensa, sobre todo en situaciones de conflicto.

Luego, los cineastas siguen las costumbres y rituales andinos con una mezcla de ingenuidad y extremado cuidado de la composición en todos los planos.

La cámara del venezolano Francisco Gozón filma paisajes magníficos, mancillados por innumerables camiones que bajan de la montaña cargados de mineral dejando un largo rostro de polvo.

Los cineastas observan con ojo casi etnológico a los campesinos, respetan su habla quechua, los presentan como seres ingenuos e inocentes.

Cargada de simbolismos, "Altiplano" tiene un lado estetizante y momentos coreografiados que le confieren un tono de tragedia griega, acentuado por la música solemne que lo acompaña y la lentitud de su ritmo.

El personaje clave de Saturnina es interpretado por la joven Magaly Solier, que Brossens y Woodworth descubrieron en "Madeinusa", de su amiga peruana Claudia Llosa. También protagoniza "La teta asustada", de la misma directora, Oso de Oro en el pasado Festival de Berlín.

La actriz, que reside en Lima y acaba de publicar un disco como cantante, tiene en proyecto una nueva película, esta vez en España.

jmr/am


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