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Sastre, convertido en líder, vuelve al Tour de Francia

AFP
1/07/2009 - 16:56

El ciclista español Carlos Sastre, subestimado durante mucho tiempo, se ha convertido con 34 años en el jefe de filas de un equipo Cervelo construido en torno a él tras su victoria en el Tour de Francia 2008.

Al servicio de los demás durante mucho tiempo, el español se comporta ahora como un líder y sopesa sus decisiones de acuerdo con los responsables de una formación que se confeccionó a finales del año pasado a su imagen.

De ese modo dos de sus fieles, los españoles Iñigo Cuesta y José Angel Gómez Marchante, están en el grupo suizo que a partir del sábado correrá el Tour de Francia.

En consecuencia el equipo, que también apuesta por el noruego Thor Hushovd para el maillot verde de la clasificación por puntos, optó por dejar fuera al australiano Simon Gerrans, ganador de etapas en el Tour 2008 y en el Giro 2009.

Sastre es sin duda el ganador del Tour más discreto de la época reciente. "Mi vida personal no ha cambiado", bromeaba no hace mucho en una entrevista cruzada con el francés Laurent Jalabert, su ex compañero y amigo en 'La France cycliste'.

"Sigo teniendo la misma mujer, los mismos hijos... ¡y el mismo coche! No he cambiado nada en mi modo de vida. Es igual que antes. Lo único que ha cambiado es que ahora soy mucho más conocido en España y en el resto de Europa", comentó.

Sastre, nacido en Madrid y afincado después en Avila, no empezó a soñar en grande hasta pasada la treintena: "Hubo que esperar a 2006 para que cambiara de mentalidad y decidiera hacerme cargo de mi carrera, para que pensara que tenía que ser más líder y trabajar un poco menos para los demás".

El español, profesional desde septiembre de 1997, se formó en el CSC, el equipo de Bjarne Riis. Lo abandonó al finalizar la última temporada, tras pasar siete años compartiendo responsabilidades con los demás líderes, sobre todo con el luxemburgués Frank Schleck, al que sucedió en julio pasado en cabeza en el Tour.

"El año pasado creo que fue la experiencia lo que jugó a mi favor respecto a la juventud de Frank y Andy Schleck", explicaba. "Mucho antes de la salida, sabía que iba a dejar a Bjarne a final de temporada, ganara o no el Tour. Lo tenía decidido, quería irme", decía para aclarar cualquier equívoco.

En su nuevo equipo, Sastre justificó su rango siendo cuarto en el Giro. Ganó dos prestigiosas etapas, en el Monte Petrano y en el Vesuvio, confirmando que era el hombre de la última semana, un escalador resistente y paciente, igual de ambicioso que antes de comenzar el Tour.

"Soy el hombre más feliz del mundo cuando me olvidan", le respondía a Jalabert. "Que hablen de los demás y que sigan sin ocuparse de mí, no pido nada más. Se puede hablar y hablar, hacer pronósticos sobre unos y otros pero, al final, lo que cuenta es la clasificación en los Campos Elíseos", advertía.

Y acto seguido añadía, no sin cierta ironía, hablando de Lance Armstrong: "Muchos dicen que va a ganar el Tour, así que seguro que es verdad".

jm/em


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