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Golpes de estado y elecciones discutidas socavan la democracia en África

AFP
23/02/2010 - 18:56

Golpes de estado en serie, elecciones discutidas, la tentación de la sucesión dinástica: 20 años después de la ola democrática que barrió el continente, la democracia en África da muestras de agotamiento.

Los ejemplos recientes ilustran este "retroceso democrático", que afecta principalmente a las antiguas colonias francesas: por un lado, el golpe de estado en Níger, y por otro, la ola de violencia que sacude Costa de Marfil tras el sucesivo aplazamiento de las elecciones presidenciales desde 2005.

Tras el golpe de estado en Níger, que depuso al presidente Mamadou Tandja -elegido democráticamente pero que recientemente disolvió el gobierno y el tribunal constitucional-, una pregunta permanece en el aire: "¿de quién es el turno ahora?"

En menos de dos años se han registrado golpes de estado en Mauritania (agosto 6 de 2008), Guinea (diciembre 23 de 2008), Madagascar (marzo 17 de 2009) y Níger (febrero 18). En marzo de 2009, Guinea-Bissau sufrió el doble asesinato del jefe del ejército y del presidente Joao Bernardo Vieira.

"El sistema democrático que había sido construido por consenso a comienzos de los años noventa, con las conferencias nacionales, ha sido gangrenado", indicó a la AFP el funcionario del Encuentro Africano para la Defensa de los Derechos Humanos (RADDHO), Alioune Tine. "Estamos viendo una consolidación del poder personal, de 'líderes carismáticos', en detrimento de las instituciones que se han debilitado", señaló. "Varios jefes de estado quieren eternizarse y morir en el poder. Hay un desvío de las constituciones, de las elecciones y de todo el proceso democrático".

La tentación de la sucesión dinástica, mediante elecciones discutidas, está minando también los esfuerzos por arraigar las reglas democráticas en el continente. En la República Democrática del Congo, Joseph Kabila -quien contaba apenas con 20 años- sucedió a su padre, Laurent-Désiré, quien fue asesinado en 2001 por uno de sus guardaespaldas.

En Togo, el general Gnassingbé Eyadéma -quien gobernó el país durante 38 años- fue sucedido en 2005 por su hijo Faure Gnassingbé, elegido en circunstancias caóticas. Y en Gabón, Ali Bongo ocupó el año pasado el sillón presidencial que ocupó durante 41 años su padre, Omar Bongo.

Tanto en Togo como en Gabón, Francia fue acusada de haber favorecido las sucesiones familiares. París ha desmentido la acusación en varias ocasiones.

En varios otros países la oposición permanece alerta ante cualquier tentativa de repetir el modelo, especialmente en Egipto, Libia e incluso Senegal, considerado tradicionalmente como el faro de la democracia en África francófona.

"En Costa de Marfil, al igual que en toda África, quien tiene el poder político tiene el poder económico, ya que controla las riquezas naturales", indicó Patrick N'Gouan, coordinador nacional de la Convención de la sociedad civil marfileña (CSCI). "Los que eran pobres hace unos años ahora son ricos", añadió.

De ahí la tentación de aferrarse al poder el mayor tiempo posible, a costa de modificaciones de la constitución, como lo hizo en 2008 Camerún, gobernado por Paul Biya desde 1982.

Pero aunque hay "asaltos a la democracia", "también hay una respuesta fuerte por parte de la sociedad civil y del ejército", quisiera creer un observador internacional en África occidental.

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