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"Año bisiesto", sexo para remediar la soledad de una mujer en México DF

AFP
17/05/2010 - 20:42

En un día marcado por la irrupción de la nueva película de Alejandro González Iñárritu en el Festival de Cannes, la Quincena de Realizadores dio cabida este lunes a otra película mexicana, una valiente opera prima protagonizada por dos espléndidos actores descubiertos por el director de "Biutiful"

"Año bisiesto", de Michael Rowe, describe la soledad de una joven indígena de Oaxaca en la capital federal. De hecho, transcurre prácticamente en su domicilio, donde esta periodista modesta practica con regularidad el sexo con desconocidos con la pretensión de encontrar compañía.

La irrupción de un compañero de juegos permanente le permite llevar hasta el final un ritual donde mezclan progresivamente placer y dolor. Sexo sin erotismo, filmado sin falsos pudores ni artificios hasta el final de la misteriosa lógica que sigue la protagonista cuando va tachando días en el calendario junto a la foto del padre fallecido.

"Año bisiesto" está protagonizada por un dúo soberbio, Mónica del Carmen, valiente y estupenda actriz que debutó en "Babel", y Gustavo Sánchez Parra, el "malo" de "Amores perros", opera prima que estrenaba hace ahora diez años en Cannes un González Iñárritu.

Escrita en mes y medio, una historia sencilla, sobre una persona de clase media baja que "lucha para sobrevivir en un desierto emocional con muy pocas herramientas", explica el director a la AFP.

"Quería una actriz que no pareciera actriz y tuviera rasgos indígenas, de persona que uno ve en la calle todos los días. En los medios hay puras rubias, cuando sales a la calle no ves ni una, y es una esquizofrenia que deriva en racismo oculto en el que ni siquiera nos fijamos", analiza este cineasta, admirador de Ken Loach y partidario de contar historias reales en tiempos reales.

Michael Rowe ha seguido un itinerario atípico. En su Australia natal no pensó en el cine. Escribía poesía, teatro, cuentos, libretos de ópera. Viajó por el mundo y tenía 23 años cuando hizo escala en México y le gustó tanto que se quedó. Fue hace 16 años.

Hizo una maestría de guión, entró en el taller del escritor y guionista Vicente Leñero y no se le pasaba por la cabeza dirigir, opción que empezó a considerar como única posibilidad de sacar adelante sus guiones.

"Finalmente, dirigir cine es narrar, yo soy escritor y dirigir cine es narrar una historia con otras herramientas que son los actores, el trabajo de arte y la cámara", explica con un gesto de sencillez.

Autor del guión por lo tanto, Rowe ha escrito en papel unos personajes muy sólidos, imaginado los universos mentales de los protagonistas, traducido todo esto a emplazamientos de cámara perfectos, estudiados, mediante tratamiento de color y demás detalles visuales.

Dijo que "sigue siendo otra manera de narrar una historia", como si pasar del lápiz a la cámara no le hubiera supuesto ningún problema.

"Es chistoso, pasé ocho años de mi vida huyendo de dirigir porque pensaba que eso era para personas extrovertidas y con dotes de mando que yo no consideraba que tenía, pero a los dos minutos de empezar a dirigir me entró una paz profundísima, por primera vez en mi vida sabía las respuestas a todas las preguntas que me hacían en el plató...", asegura con sonrisa plácida.

"Leñero me enseñó que dirijo al escribir el guión, el emplazamiento de la cámara está implícito, los movimientos, lo que hacen los personajes", detalla.

"Cuando escribimos en prosa hay una correlación directa entre lo que se escribe en la página y lo que entiende el lector, un punto no es lo mismo que un punto y coma. Un guión puede ser mucho más libre pero, en mi caso, una puntuación escrita tiene una correlación con la pantalla, a nivel de toma, secuencia, colocación de la cámara", agrega

"Si escribes así, la película ya está, sólo tienes que explicárselo a los actores y es muy fácil que lo entienden porque se dedican a eso", concluye.

jmr/eg


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