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Cuando el racismo lejos de desaparecer, está más latente que nunca

Paula Tena
21/03/2008 - 10:49

Hasta 69 personas muertas y 400 heridas. Ese fue el resultado de una manifestación pacífica contra las leyes de pases del apartheid que se realizaba en Sharpeville, Sudáfrica, hace justo 48 años. La policía abrió fuego contra los manifestantes y ese acto fue el detonante que impulsó a la comunidad internacional a proclamar el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial.

Sin lugar a dudas la raza negra ha sido la más discriminada desde tiempos ancestrales. Los territorios, los países, las montañas... todo existía y se le daba nombre (aunque ya lo tuviese) cuando un hombre blanco pisaba la tierra. Precisamente eso es lo que ha pasado durante siglos en África. La gota que colmó el vaso en Sudáfrica fue la abolición de los instrumentos de control de la ubicación y movilización física de la población nativa. La abolición de la esclavitud en 1834 parece que no fue suficiente para liberar de las cadenas opresoras a la sociedad.

La llamada Ley de Paso consistía en que todas las personas negras debían portar un documento en cual se registraba el lugar de residencia, trabajo y servía como permiso para moverse fuera de estos dos ámbitos. La policía podía detenerles en cualquier parte y exigirles el pase. En caso de que no lo llevasen encima se consideraba un delito grave lo que implicaba el arresto y condena de prisión. Con el tiempo, los controles se fueron reforzando mediante facultades otorgadas al gobierno para intervenir y someter las áreas de población negra, las cuales constituían menos del 9 por ciento del territorio nacional y albergaba a toda la comunidad negra que representaba el 83 por ciento del total de la población surafricana, según la red de Salud de Mujeres Latinoamericanas y del Caribe.

El artículo más racista

Desde Naciones Unidas, su secretario, Ban Ki Moon, ha hecho un llamamiento a los países miembros que forman la ONU a que se adhieran al tratado que de momento ha sido ratificado por 173 de los 192 estados miembros.

Objetivos y compromisos que muchas veces son olvidados por algunos de los pilares más importantes de la sociedad. Y es que el llamado cuarto poder parece en ocasiones olvidar el papel fundamental que juega. La organización Survival ha elegido como el "artículo más racista", de entre los publicados por los grandes medios de comunicación durante 2007, en el que compara a los indígenas paraguayos con el cáncer, utilizando adjetivos como "neolítico", "civilización caduca" y "cochinas costumbres". El premio se otorga hoy 21 de marzo, Día Internacional de la ONU por la Eliminación de la Discriminación Racial.

Desde Survival señalan que "el racismo a menudo está latente o se usa para justificar los abusos hacia pueblos indígenas, tanto si se trata de robar su tierra como de explotarlos o incluso matarlos. Este artículo pone de manifiesto el racismo que sigue existiendo en los medios de comunicación, incluso entre las personas que supuestamente deberían "saberlo mejor". Esto no tiene que ver con lo políticamente correcto - tiene consecuencias concretas en el modo de vida de vida de los pueblos indígenas, sus tierras y en última instancia, sus vidas".

Racismo en España

Peor no es necesario salir fuera de nuestras fronteras contrastar los problemas de racismo. La Red Europea Contra el Racismo (ENAR España) ha pedido la creación "inmediata" de un organismo para proteger a las víctimas de xenofobia.

Según denunció la red en un comunicado, las 29 organizaciones a las que representa "han denunciado numerosas señales de fanatismo y la extensión de los numerosos incidentes por prejuicios y odio al diferente" en España, una actividad "débilmente perseguida por nuestro Estado de Derecho y tolerada por muchos sectores".

Para la organización, se está extendiendo "un discurso y lenguaje agresivo y poco integrador plagado de tópicos que pone en peligro la convivencia social, el proceso de construcción intercultural de la democracia y el desarrollo de los valores de solidaridad y derechos humanos". Y es que al fin y al cabo todo empieza y acaba en respetar la dignidad humana y reconocer, sea cual sea el perfil y nacionalidad de la persona, que sus derechos humanos son inalterables e inviolables.


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