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Sarkozy reabre el debate nuclear

Alberto G. Luna
21/03/2008 - 21:17
El Presidente francés, Nicolás Sarkozy. Foto: Archivo.

Nicolás Sarkozy ha propuesto negociar un tratado que prohíba los misiles tierra-tierra de corto y medio alcance para combatir la proliferación nuclear. Además, ha instado a todos los países a ratificar el tratado de prohibición de pruebas nucleares y a desmantelar todas sus instalaciones de ensayos atómicos.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy ha anunciado hoy que recortará en un tercio el componente aéreo del arsenal nuclear de Francia y ha propuesto a la comunidad internacional a ratificar el Tratado de No Proliferación, firmado en 1968. Paradójicamente, Sarkozy ha hecho estas propuestas en un discurso en Cherburgo con motivo del lanzamiento del nuevo submarino nuclear lanzamisiles El Terrible, que entrará en servicio en 2010 y que será el primero equipado con los nuevos misiles balísticos M51.

Al mismo tiempo que ha anunciado la reducción del arsenal, el mandatario galo ha prometido que el país mantendrá una fuerza disuasiva suficiente contra las amenazas como la posibilidad de un Irán armado con bombas nucleares. Sarkozy ha advertido que la seguridad europea "está en juego" cuando un país como Irán "aumenta el alcance de sus misiles mientras sobre su programa nuclear pesan graves sospechas".

Conflicto nuclear

El presidente francés, se une de esta manera, a las declaraciones realizadas por el presidente de los EEUU en las que decía que: "Irán debe renunciar definitivamente a sus ambiciones nucleares, por el bien de la paz mundial", y de prácticamente el resto de la Comunidad Internacional. Pero el líder supremo iraní, el ayatolah Ali Jameini, no parece tenerlo tan claro, y se ha declarado en contra de tales manifestaciones. "Los enemigos intentan minar la unidad del pueblo iraní, obstaculizar su desarrollo científico y provocar el conflicto sectario entre suníes y chiíes".

EEUU disfrutó entre 1945 y 1949 del dudoso privilegio de ser la única potencia atómica del mundo. Pero lo cierto es que poco tardaron otros países en desarrollar la misma arma hasta la creación del TNP, terminando de esta manera con el sueño de omnipotencia norteamericano. Primero fue la Unión Soviética (1949), el Reino Unido (1952), Francia (1960) y finalmente China (1964). Ahora quiere hacerlo Irán. ¿Hasta qué punto pueden unos Estados sí, y otros no, desarrollar armas nucleares?

Hasta 1968 no se había desarrollado ningún tipo de norma o cláusula aneja al reconocido principio de igualdad soberana que consintiera establecer privilegios nucleares entre países. Pero se creó el TNP y con él, el acuerdo "internacional" que por fin hacía posible que fueran únicamente estos países y no otros, los que ostentasen la cualidad de nucleares de manera exclusiva y excluyente, convirtiéndose de esta manera y por derecho propio, en guardianes de la humanidad.

¿Para qué sirve realmente el TNP?

El Tratado de No Proliferación lo que históricamente ha perseguido es impedir que se ampliara el número de países con armamento nuclear, estableciendo así una especie de ‘numerus clausus’. Pero no ha funcionado. Desde que se creara en 1968, países como la India, Pakistán, Corea del Norte y probablemente Israel se han ido incorporando a este tan excelso grupo atómico. El tratado ha dejado de tener sentido, y ya no sólo ha perdido toda vigencia sino que se ha convertido en un instrumento al que recurrir para denunciar el desarrollo nuclear del vecino. Ya Ignacio Sotelo consiguió resumir perfectamente en una de sus columnas este engañoso y exacerbado afán por evitar el incremento de estados nucleares, diciendo algo así como: "Si existiera un ser humano tan fuerte que pudiera matar a todos, pero nadie, sólo o coaligado, pudiera matarlo a él…".

El problema no estriba en el programa de enriquecimiento de uranio iraní, sino en que el Tratado de No Proliferación persiga de una vez por todas su fin último, que no es otro que el desarme nuclear de todas y cada una de las naciones. Y en esto parece haberse adelantado el presidente francés.

Iniciativa de Nicolás Sarkozy

En este sentido, el máximo dirigente galo ha dado un paso decisivo. Sarkozy ha declarado hoy que el arsenal francés se verá reducido a 300 cabezas nucleares (la mitad de lo que ha llegado a tener durante la guerra fría). Francia no tendrá así más armas que las de los stock operativos. Sarkozy ha invitado, además, a que expertos internacionales comprueben 'in situ' el desmantelamiento de dos instalaciones de producción de fisión militar.

Sarkozy ha propuesto también a las potencias nucleares que se comprometan de aquí a 2010 a renunciar a los ensayos y a ratificar el Tratado de Prohibición (China y Estados Unidos todavía no lo han hecho). Por último, ha sugerido desmantelar las respectivas sedes de ensayo nuclear de manera "transparente y abierta" y lanzar sin dilación la negociación de un tratado de prohibición de producción de material de fusión de armas nucleares, así como poner en marcha una moratoria en la producción.


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