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El delirante palacio de Ceausescu en Bucarest recibe a líderes de la OTAN

AFP
1/04/2008 - 17:43

Considerado el segundo edificio más grande del mundo después del Pentágono y de una gran belleza arquitectónica, el Palacio del Parlamento de Bucarest, delirante obra del dictador rumano Nicolae Ceausescu, acoge desde el miércoles a los líderes de la OTAN en su tercera cumbre en un país del ex bloque comunista.

Con una superficie total de 350.000 metros cuadrados, este impresionante palacio mide 270 metros de largo por 240 metros de ancho y 86 metros de altura, y tiene más de 1.100 salas repartidas en 12 pisos y cuatro subsuelos, incluyendo un enorme bunker anti-nuclear.

Unos 20.000 obreros y 700 arquitectos comenzaron a trabajar en 1984 para concretar la idea de Ceausescu (1918-1989), bautizada con el nombre de Casa del Pueblo (Casa Poporului) y que requirió la destrucción de una buena parte de Bucarest.

El edificio no estaba concluido cuando en 1989 cayó el régimen del dictador comunista en el poder desde 1967 y condenado a muerte por una corte marcial junto con su mujer Elena ese mismo año.

Renombrado Palacio del Parlamento por el gobierno rumano a partir de 1989, desde 1994 alberga la Cámara de Diputados de Rumania y desde 2004 al Senado.

Además, es sede de conferencias y encuentros internacionales, aunque la cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) es sin dudas el más improtante que se ha organizado hasta el momento en sus salones.

Dos museos también tienen su sede en el Palacio del Parlamento: el Museo Nacional de arte Contemporáneo y el Museo y Parque del Totalitarismo y el Realismo Socialista.

El edificio también alberga a la Iniciativa de Cooperación del Sudeste Europeo (SECI), una organización centrada en la cooperación regional de los gobiernos contra el crimen internacional.

Hoy en día, los turistas pueden observar en una visita guíada el esplendor de algunos de sus salones decorados con mármol, alfombras, mosaicos y candelabros.

Uno de sus objetos más preciados es la araña de cristal de la Sala de Derechos Humanos, con un peso de 2,5 toneladas.

Si la magnitud y belleza del edificio son indiscutibles, para los rumanos evoca sensaciones encontradas, ya que muchos lo asocian a los terribles tiempos de la dictadura de Ceseauscu.

Con ocasión de la cumbre de la Alianza Atlántica que se llevará a cabo hasta el viernes próximo, el gobierno rumano ha previsto un gran operativo de seguridad en torno del edificio, en Bucarest y en otros puntos sensibles del país en el que participan 23.00 hombres, explicó el ministro rumano del Interior, Cristian David.

Esto sin contar a los especialistas de los Servicios de Guardia y Protección (SPP) y de Inteligencia (SRI), y los 4.000 militares encargados de "garantizar la vigilancia aéreas y naval en cooperación con otros países miembros de la OTAN", indicó el ministro de Defensa, Teodor Melescanu.

La presencia de las fuerzas de seguridad podía observarse ya en el camino desde el aeropuerto de Bucarest, con al menos un policía o gendarme cada cuarenta metros de ambos lados de la avenida que conduce al centro de la capital rumana.

De su lado, la aviación rumana estrechó su vigilancia del espacio aéreo, apoyada por cazas norteamericanos F-15 y F-16 de bases europeas, según el sitio internet de la US Air Force.

Por su parte, el gobierno búlgaro autorizó la estadía y paso por su territorio de aviones y militares norteamericanos encargados de la seguridad de la cumbre de Bucarest.

bur-mar/gc

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