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Mientras la comunidad internacional mira a Birmania y China, el hambre acecha a los etíopes

Agencias
20/05/2008 - 22:04 | 10:04 - 21/05/08
Se estima que al menos 6 millones de niños se mueen de hambre en Etiopía. Imagen: Reuters

Mientras la comunidad internacional centra su atención en las catástrofes naturales que han dejado decenas de miles de muertos y afectados en China y Birmania, las agencias de la ONU y diversas ONG han hecho un llamamiento en las últimas horas para que no se pierda de vista la situación de Etiopía.

En este país africano hay al menos 3 millones de personas precisan de ayuda alimentaria urgente debido a la continuada sequía que azota al país, según advierte la Oficina de Coordinación de los Asuntos Humanitarios (OCHA) de la ONU.

Las agencias humanitarias consideran que Etiopía se enfrenta a un déficit alimentario valorado en 147 millones de dólares (94,6 millones de euros) y aseguran que hay escasez de fondos para actuar con urgencia debido a que todas las donaciones se han concentrado en China y en Birmania a causa del terremoto que sacudió al país de la Gran Muralla la semana pasada y a los efectos devastadores del ciclón 'Nargis'.

Los niños, en un situación preocupante

Atendiendo a los datos proporcionados por el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la situación de los niños etíopes es si cabe más preocupante. En sólo dos regiones del país, 60.000 niños necesitan tratamiento urgente para no morir de inanición y seis millones de niños están en riesgo de sufrir malnutrición aguda. Situación que, según UNICEF, va a empeorar si no se realiza un esfuerzo urgente.

Para suavizar la situación de los niños y las mujeres etíopes, este organismo de Naciones Unidas ha pedido una donación urgente de 10 millones de dólares. El jefe de la unidad de emergencias de Médicos Sin Fronteras (MSF) en declaraciones concedidas a la BBC hoy pedía también un "esfuerzo masivo" de la comunidad internacional para luchar contra el hambre en este país africano. "En sólo una clínica tenemos 250 niños que no podrán sobrevivir si no reciben tratamiento urgente", añadía.

La escasez de lluvias, ligada a las malas cosechas y al aumento en el precio mundial de los alimentos sitúa en una situación extremadamente preocupante a los etíopes.

El precio de los alimentos

En un comunicado emitido ayer, el secretario general adjunto de la OCHA, John Holmes, decía estar muy preocupado acerca de la situación alimentaria en Etiopía y el consecuente aumento del número de niños desnutridos, como resultado de la actual sequía. Por ello, el máximo representante de la OCHA aseguraba que es necesario "un aumento rápido de los recursos, especialmente en comida para conseguir salvar el máximo número de vidas posibles".

"El Gobierno etíope, la ONU y varias organizaciones no gubernamentales (ONG) están respondiendo a la crisis, pero el problema es tan grande que se necesita más ayuda para poder atender a todos los afectados durante las próximas semanas y meses", recordó Holmes.

El hambre que amenaza la vida de los etíopes también tiene sus raíces en el acelerado aumento de precios que han sufrido alimentos básicos como el maíz, el arroz o el trigo a nivel mundial. Según el Programa Mundial de Alimentos (PAM), entre septiembre de 2007 y febrero de 2008 el precio del maíz creció en un 83% y el del trigo en un 53%.

La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) alertó en un informe publicado en abril que el grano de arroz y el de cereal cuestan el doble que el año pasado y que hay 37 países que se enfrentan en estos momentos a crisis alimenticias. Además, la FAO aseguraba la semana pasada que los precios de los alimentos permanecerían altos en los próximos dos o tres años, a pesar de que prevé un incremento cercano al 3% en la producción de cereales durante 2008.

Pánico en los mercados

La situación, según la FAO, se ve agravada por el pánico que produce en los mercados internacionales un encarecimiento tan rápido de los bienes esenciales. Los países importadores de cereales tratan de comprar mucho ahora por miedo a que los precios sigan subiendo y a que se acaben sus reservas de cereales. Los países productores limitan sus ventas por el temor a dejar a sus habitantes sin los víveres con los que se nutren a diario.

El problema no parece estar en que la producción haya disminuido, si no en las enormes dificultades que sufren los países más pobres y sus habitantes para pagar los alimentos.

En Etiopía, uno de los países más pobres del mundo, la esperanza de vida no supera los 48 años y el índice de mortalidad infantil en menores de cinco años es del 47,2%, según datos del programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Cuando el hambre se convierte en costumbre

No es la primera vez que Etiopía sufre inseguridad alimentaria. Más de un millón de personas murieron a causa de la sequía que azotó el país en 1985.

En 2004, a causa de una situación de emergencia por hambrunas, UNICEF y el PAM lanzaron la Estrategia de Alcance Inmediato (EOS por sus siglas en inglés), un proyecto suplementario para garantizar la supervivencia de la infancia en Etiopía.

El objetivo del EOS es atender a los siete millones de niños menores de cinco años y las madres en estado de lactancia en los 325 distritos afectados por la sequía, proveyéndoles de suplementos nutricionales, como vitaminas, vacunas y tratamientos nutricionales para evitar que mueran a causa del hambre. Los paquetes de supervivencia que reparten entre los niños pueden reducir la mortalidad infantil en un 35%, según UNICEF.

Para que el EOS pueda continuar con su trabajo de reducir en lo posible la apremiante situación de los niños y mujeres etíopes en estado de gestación, UNICEF pedía ayer la ayuda extraordinaria de diez millones de dólares.

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