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Ex rey de Nepal afirma que "respeta" la proclamación de la República

AFP
11/06/2008 - 13:28

El despuesto rey de Nepal Gyanendra dijo el miércoles que "respeta" la abolición de la monarquía y la proclamación de la República votada a fines de mayo por la Asamblea.

"He seguido y respetado el veredicto del pueblo", dijo Gyanendra en un discurso a la nación, en momentos en que se apresta a abandonar su palacio en Katmandú.

El ex monarca, que llegó al trono en 2001, aseguró que no buscará exiliarse.

"Le he entregado al gobierno de Nepal la corona y el cetro de la dinastía de los Shah", agregó.

Gyanendra se instalará temporalmente en una vieja residencia real en los suburbios de Katmandú; su gigantesco palacio de Narayanhiti, en el centro de la capital, será transformado en museo.

Según la prensa local, el ex soberano pidió un cuerpo de guardia de 400 soldados, pero el gobierno sólo le acordó 75 agentes de seguridad.

Gyanendra y su esposa, la ex reina Komal, tendrán que renunciar a sus 600 empleados, "secretarias, sirvientas, jardineros, cocineros, que se convirtieron en agentes" de la nueva República de Nepal, indicó el ministerio del Interior.

Gyanendra desmintió los rumores que lo acusaban de haber propiciado la masacre de la familia real en junio de 2001, tras la cual subió al trono.

"En 2001 ni siquiera pude llorar la muerte de mi hermano, mi cuñada, mis sobrinos y sobrinas. Las acusaciones contra nosotros eran inhumanas", dijo.

Pero siete años después, Nepal sigue traumatizado por esa tragedia.

La noche del 1 de junio de 2001, el príncipe heredero Dipendra, al parecer borracho y drogado, mató en el palacio real al rey Birendra, a la reina Aishwarya y a otros ocho miembros de su familia, antes de suicidarse.

Dipendra, gravemente herido, llegó a ser proclamado rey y Gyanendra, su tío, asumió como regente, pero subió al trono tras la muerte del heredero.

La salida de Gyanendra del palacio real consagra un increíble proceso político de dos años, durante el cual se puso fin la guerra civil, llegaron al poder los ex rebeldes maoístas y se enterró la única monarquía hinduísta del mundo, con la proclamación del régimen republicano.

El ex monarca, de 60 años, cuya fortuna se calcula en centenares de millones de dólares, dijo la semana pasada que partiría de su palacio antes del jueves para comenzar una vida de simple ciudadano.

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