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Crónica China.- El Gobierno chino sale reforzado de la crisis del terremoto de Sichuan

11/06/2008 - 16:21

El movimiento de solidaridad nacional y las críticas contra la ineficiencia local han favorecido al Gobierno central BEIJING, 10 (de la corresponsal de EUROPA PRESS Débora Altit) Un mes después del trágico terremoto en la provincia china de Sichuan, que ya acumula cerca de 87.000 víctimas, entre muertos y desaparecidos, la gestión de la crisis llevada a cabo por Beijing ha reforzado en el poder al Gobierno central, que, al contrario que en ocasiones anteriores, esta vez destacó por su rapidez de reacción y eficiencia.

Frente a las graves nevadas de principios de año, en las que medio país quedó paralizado, coincidiendo con las fiestas del Año Nuevo lunar (cuando más desplazamientos internos se producen), y el Gobierno necesitó un par de semanas para responder al temporal, esta vez el primer ministro chino, Wen Jiabao, se desplazó hasta los alrededores del epicentro del terremoto el mismo día del temblor.

La prontitud del Gobierno se vio acompañada por el envío masivo de equipos de rescate, a los que se sumaron las muestras de solidaridad ciudadana con los damnificados, con miles de personas, muchos de ellos estudiantes, desplazándose desde todo el país para prestar su ayuda.

El cambio de 180 grados, respecto a apenas un par de meses antes, tuvo uno de sus mejores ejemplos en el trato que recibió la prensa durante los días posteriores a la catástrofe.

Tanto los medios nacionales como los extranjeros --a los que apenas un par de meses antes se había expulsado de las regiones con población tibetana, tras el levantamiento popular originado por las revueltas de Lhasa--, gozaron durante los primeros días de libertad absoluta de movimiento, e incluso vieron facilitado su trabajo gracias a la labor de las Fuerzas Armadas chinas, el Ejército Popular de Liberación.

DERRUMBE DE ESCUELAS

La cobertura del desastre, además, permitió dar a conocer tristes detalles que rodearon y agravaron los efectos del terremoto, como que en varias poblaciones, como por ejemplo Dujiangyan, las escuelas se habían derrumbado como castillos de naipes, con estudiantes y profesores dentro, mientras los edificios que las rodeaban se mantenían en pie.

La investigación posterior de los ingenieros enviados desde la capital confirmó que la calidad de las construcciones, pagadas con dinero público, no cumplía ni de lejos con los estándares para la región, bajo riesgo sísmico.

"El nivel de resistencia a terremotos en los edificios de Wenchuan (donde se localizó el epicentro) era de 7 grados, pero por lo que he visto las construcciones estaban muy lejos de alcanzar ese nivel", comentó uno de los expertos desplazados, Liu Hang, del Instituto de Investigación de Construcción e Ingeniería de Beijing.

La tragedia provocó una oleada de protestas contra los poderes locales, y benefició al Gobierno central, embarcado en una campaña de centralización para controlar el reino de taifas que a menudo es China. El pasado lunes, el Gobierno hacía público que se había destituido a 15 funcionarios locales (siete de ellos de Dujiangyan) y se habían aplicado amonestaciones de diverso grado contra otros 13.

AYUDA EXTERIOR

Beijing logró anotarse un tanto más al aceptar la ayuda exterior y permitir la entrada de equipos de rescate de países como Japón --pese a sus tradicionales tensas relaciones--, en una medida que lo alejó de la respuesta de un mes antes de la Junta militar de Birmania después de que el ciclón Nargis arrasara buena parte del país.

Según defendía hoy el Ministerio de Defensa chino, la entrada en territorio nacional de fuerzas armadas de países como EEUU, Alemania, Israel o Singapur, que colaboraron en las tareas de rescate, son una buena muestra del paso sin precedentes dado por China.

"Antes de nuestra reforma y apertura (de la que se cumplen 30 años), éramos muy cautos a la hora de aceptar ayuda extranjera. Esta vez tomamos la iniciativa de aceptarla, lo que demuestra que en el proceso las Fuerzas Armadas se han vuelto más transparentes y han ganado confianza", afirmó hoy el portavoz del ministerio, Hu Changming, en declaraciones recogidas por la agencia oficial Xinhua.

UNIDAD

La reacción de unidad frente los infortunios ha fortalecido además el sentimiento patriótico, exacerbado anteriormente por la propaganda china tras los sucesos de Tíbet y la posterior llamada internacional al boicot de los Juegos Olímpicos. En esta ocasión se pudo ver su cara amable.

"Todos estos acontecimientos nos han hecho sentir más seguros de nuestro país, más patriotas. Las protestas en París al paso de la antorcha olímpica mostraron lo patriotas que podemos llegar a ser. Pero el terremoto fue algo mucho más profundo, ya que está relacionado con por qué debemos preocuparnos por nuestro país", comentaba Lai Yangyun, un estudiante voluntario, al diario 'South China Morning Post'.

En oposición a la generación de 1989 de Tiananmen, que pasó a la historia por sus protestas contra el Gobierno, entre los jóvenes actuales, teóricamente con un mayor acceso a la información, se ha despertado un sentimiento de orgullo nacional que, al menos de momento, se mantiene en línea y apuntala las políticas de Beijing.

Sin embargo, los que tras el terremoto pretendieron ver un cambio de actitud del Gobierno y el Partido Comunista Chino hacia el exterior parece que no podían estar más equivocados.

No sólo la región de Tíbet sigue cerrada a los corresponsales extranjeros, sino que en las últimas semanas las regulaciones que controlan la entrada y el comportamiento de los turistas que lleguen a Beijing en verano para presenciar los Juegos se ha endurecido.

Por si fuera poco, la apertura de la que gozaron los reporteros en Sichuan comienza a desvanecerse, ante la exigencia de permisos e incluso la prohibición de acercarse a entrevistar a los padres de los niños fallecidos bajo los muros de las escuelas.

Desde Beijing, no obstante, se niegan las acusaciones. "Nuestra política de apertura permanece sin cambios. Los periodistas extranjeros que vengan a cubrir los trabajos de rescate, reconstrucción y reubicación de habitantes en las zonas de Sichuan golpeadas por el terremoto son bienvenidos", declaró hoy Wang Guoqing, subdirector de la Oficina de Información del Consejo de Estado (gabinete).

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