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Evo Morales sumido en fuertes roces diplomáticos con EEUU y Perú

AFP
1/07/2008 - 19:34

El presidente boliviano Evo Morales estaba este martes sumido en fuertes roces diplomáticos con Perú y Estados Unidos, que consideraron inapropiadas sus declaraciones por lo que en los últimos días llamaron en consulta a sus embajadores en La Paz.

El mandatario izquierdista desató una tormenta el sábado cuando pidió al pueblo peruano manifestarse contra supuestos planes de Perú de permitir la instalación de una base militar estadounidense que -según él- ya fue rechazada por Ecuador y Bolivia.

La cancillería peruana decidió el lunes llamar en consulta a su embajador en La Paz, Fernando Rojas, como una primera señal clara del malestar surgido contra Morales.

"Perú rechaza esas declaraciones y como expresión de su molestia a ese rechazo ha decidido llamarme a Lima", afirmó Rojas.

El embajador dijo que no tenía memoria de que un incidente similar se haya producido entre ambos países -históricamente cercanos- en los últimos 30 años.

La reacción del gobierno y la diplomacia de Bolivia fue inicialmente de silencio ("no voy a comentar", dijo lacónicamente el vicepresidente Alvaro García) pero este martes el ministro de Defensa, Walter San Miguel, intentó amainar el temporal al afirmar que "no tiene por qué haber un impasse" con Perú.

"Somos países como dos hermanos. A veces nos podemos pelear, pero después seguimos siendo hermanos", afirmó.

Sin embargo, en Lima el presidente Alan García -quien fue calificado recientemente por Morales como "más gordo y menos antiimperialista"- abrió fuego este martes. A Morales "habría que decirle como Juan Carlos de España '¿Por qué no te callas?', métete en tu país y no te metas en el mío", declaró.

El incidente con Perú surge dos semanas después de que Washington también llamara en consulta a su embajador en La Paz, Philip Goldberg.

El llamado se debió al asedio que sufrió su embajada por miles de vecinos de El Alto, que protestaron por el asilo otorgado por Estados Unidos a un ex ministro boliviano, acusado de genocidio ante la justicia.

Washington mostró su preocupación luego de que el gobierno de Bolivia cuestionara la labor de protección efectuada por la Policía, que con el uso de gases evitó que grupos violentos de manifestantes ingresaran a la embajada.

Al incidente se sumó luego la decisión de campesinos cocaleros pro-gubernamentales del Chapare (centro de Bolivia y cuna política de Morales) de expulsar al programa de apoyo estadounidense Usaid, que invirtió millones de dólares en la zona desde la década del 80 para reducir los cultivos de coca.

La expulsión del programa estadounidense fue saludada con entusiasmo por Morales, que días atrás dijo que el Chapare "debe ser territorio libre del imperialismo norteamericano".

Como si el clima tenso no fuera suficiente, el gobierno boliviano comunicó el lunes que EEUU decidió suspender temporalmente un financiamiento a Bolivia por 657 millones de dólares, provenientes de la 'Cuenta del Milenio', "por cuestiones políticas", según la ministra de Planificación del Desarrollo, Graciela Toro.

Morales, el primer presidente indígena de la historia republicana de Bolivia, no sólo tiene un entredicho con dos países, sino debe luchar contra al menos seis prefectos (gobernadores) de oposición, a quienes pretende derrotar en un referendo revocatorio de mandatos en agosto próximo.

jac/jlv/pz


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