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Desplazados: la otra cara de la violación de derechos humanos en Colombia

AFP
8/12/2008 - 18:05

Casi ciego, Elkin Serna ganó una medalla de plata en atletismo en las recientes Paralímpiadas de Pekín, una hazaña que logró 10 años después de que por primera vez su familia salió huyendo de su terruño para salvarse de las amenazas de la guerrilla y de los paramilitares colombianos.

'María' --un nombre ficticio porque por su propia seguridad omite el verdadero-- no ha contado con la suerte y notoriedad de Elkin, pero lucha por sobrevivir con sus seis hijos. Esta mujer tuvo que huir a principios de año para salvar la vida de su hijo mayor, a cambio del cual la guerrilla FARC se llevó a su esposo.

Estas dos historias narradas por sus protagonistas a la AFP son una muestra del drama de los 3 millones de colombianos desplazados que ha provocado el conflicto armado del país, y otra manifestación de la violación a los derechos humanos, situación que será examinada este miércoles por la ONU en Ginebra.

El primer desplazamiento forzado que enfrentó Elkin fue cuando tenía 10 años porque sus padres tenían familiares en los dos bandos del conflicto colombiano: la guerrilla marxista Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el grupo paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

"Mi familia estaba casi que se podría decir bajo el fuego cruzado, porque la familia de mi mamá estaba con las FARC y la de mi papá con las AUC", recuerda hoy a sus 23 años.

Actualmente sus padres y su hermano menor viven en la población de Bello, departamento de Antioquia (noroeste), tras dejar atrás dos desplazamientos forzados.

"Vivíamos en Urrao (otra localidad de Antioquia), pero cuando yo tenía 10 años y mi hermano 9, alguien de la guerrilla llegó a amenazar a mi mamá. 'Salen o no respondemos', le dijeron", evoca Elkin, quien explica que la amenaza se debía a que las FARC sabían que la familia de su padre estaba con las AUC.

"Mi mamá trabajaba en cultivos de espárragos y mi papá con ganado, no teníamos problemas, pero a raíz de la amenaza empacamos, nos fuimos a Medellín (la capital de Antioquia) donde vivimos un año y después volvimos a Urrao, porque como mis padres no tienen mucha educación era más difícil vivir allí".

El segundo desplazamiento forzado de la familia de Elkin se produjo apenas ocho meses después de regresar a Urrao.

"El sobrino (guerrillero) de mi mamá vino y nos dijo que si no nos íbamos él tendría que hacer el trabajo (matarlos)", recuerda. Además "las AUC le dijeron a mi papá que sabían que el sobrino de mi mamá estaba en la guerrilla".

El desplazamiento forzado de 'Rosa', que vivía con su compañero y cinco hijos en la población de Jamundí, departamento de Valle del Cauca (suroeste) se produjo a principios de este año.

"Mi hijo mayor estaba prestando el servicio militar obligatorio y la guerrilla se enteró, entonces decían que mi esposo era informante del Ejército y que por eso a mi hijo se lo iban a llevar cuando regresara", narra esta mujer de 41 años. "Por allá la que domina es la guerrilla", subraya.

"Cuando terminó el servicio se vino para la casa y al mes vinieron por él", añade, teniendo que interrumpir la narración por el llanto.

"Ese día --continúa con voz entrecortada-- mi hijo no estaba porque había bajado a llevar a sus hermanos a la escuela, entonces dijeron (los guerrilleros) que a cambio se llevaban a mi esposo y que los regresarían cuando mi hijo, al que se referían con groserías y como paramilitar, se entregara".

"Mi hijo quiso entregarse pero yo le pedí que no. Le dije que no podría soportar el dolor y que además su papá es fuerte, puede aguantar y escaparse".

Por ello le tocó salir corriendo con sus hijos a quienes envió al pueblo por separado y casi clandestinamente para que "las FARC no se fueran a dar cuenta y entonces mataran" a su esposo, recuerda.

'María' se encuentra en Bogotá luchando por salir adelante con sus hijos, tras haber recibido una ayuda de 120.000 pesos (US$ 52) mensuales del Estado durante los primeros tres meses y 1,5 millones de pesos (US$ 652) para iniciar un proyecto productivo, dinero que sin embargo tuvo que destinar a comida y ropa.

pro/mkc/pz


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