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Los cubanos recuerdan medio siglo de revolución inquietos por futuro

AFP
2/01/2009 - 11:55

Los cubanos conmemoraron el jueves los 50 años de la revolución, preocupados por los tiempos difíciles que auguró el presidente del país, Raúl Castro, en una celebración con poca pompa en esta histórica ciudad, considerada la cuna de la revolución.

Los festejos comenzaron con el recorrido de una enorme bandera nacional, llevada por cadetes y milicianos, por la calle Aguilera, una de las más importantes de Santiago de Cuba, para ser izada en el Parque Céspedes, sede del acto, donde un centenar de personas esperaron el advenimiento del 2009.

'Aniversario 50 de la Revolución Victoriosa', versa una enorme manta roja con letras blancas que cuelga de uno de los edificios coloniales que rodean la plaza, junto a un enorme cartel del líder de la revolución Fidel Castro vestido de su uniforme verde oliva cuando estaba en la Sierra Maestra.

Desde el balcón de la antigua alcaldía, en el parque principal de esta ciudad, históricamente combativa, Fidel proclamó la victoria contra el dictador Fulgencio Batista tras bajar de las cercanas montañas de la Sierra, donde comandó una guerrilla de 25 meses.

"Yo lo vi, tenía un semblante agradable, estaba eufórico. La revolución nos ha dado mucho. Soy comunista pero quisiera que hubiera cambios en la economía. Ahí es donde está el problema", dijo un hombre de 65 años que se identificó como Pedro y quien dijo haber formado grupos de jóvenes que vigilaban las calles en los inicios de la revolución.

Los actos son modestos, pues están marcados por los daños que ocasionaron tres huracanes -10.000 millones de dólares, que incluyen medio millón de casas- y un llamado a la austeridad lanzado por Raúl Castro ante la crisis internacional.

Con medio millón de habitantes, la segunda ciudad cubana arrastra por años graves problemas con el servicio de agua, que el Gobierno trata de resolver finalmente ahora con inversiones millonarias.

"La situación está cabrona (muy mala), el sueldo no da para vivir, se han cometido muchos errores. Decir la verdad no significa que yo tenga algo contra el sistema, es la realidad", declaró a AFP Joel Romero, un técnico de salud de 41 años que dejó su trabajo porque apenas ganaba 270 pesos (10 dólares) al mes y ahora se dedica a criar cerdos.

Luis Duane, un técnico medio en construcción civil de 43 años que trabaja como bicitaxista, sostiene que "hay muchas cosas que se debe corregir todavía", porque "la situación económica está caótica".

"Ahora Raúl Castro ha anunciado más apretones, creo que la cosa en vez de mejorar, va a empeorar", apuntó, mientras esperaba algún cliente en una calle en las cercanías de la sede del acto.

La ceremonia está marcada por la gran ausencia de Fidel Castro, el líder cubano de 82 años, quien fue visto por última vez en público en los actos del 26 de julio de 2006 y cinco días después delegó el mando provisionalmente a su hermano Raúl Castro, quien formalmente es el presidente de Cuba desde el pasado 24 de febrero, cuando Fidel renunció.

"Es una pena que no esté aquí, está malito y yo quisiera que no se muriera, pero entre Fidel y Raúl no hay ninguna diferencia", declaró a AFP Marilú Reyes, de 56 años, y quien desde hace casi dos décadas trabaja en la limpieza del parque Céspedes.

Atraídos por el histórico festejo, los turistas se pasan por sus calles empinadas, en el recorrido revolucionario de rigor: la Granjita Siboney, donde Fidel Castro preparó el asalto al Cuartel Moncada -el segundo del país- en 1953, La Plaza de la Revolución y el parque Céspedes para mirar el balcón.

"Mi marido y yo vivimos a vivir un momento histórico. Veo que Cuba ha hecho progresos en la seguridad social, pero detecto problemas, hay una doble economía (mercado negro) y no sé si esto va a resistir", dijo la francesa Giselle Chavot, una profesora jubilada de 62 años.

Los santiagueros, cálidos, bulliciosos y amables, respiran orgullosos, con pompa o sin pompa. "Hoy los ojos están sobre nosotros. Lo que me preocupa es que pasa el festejo, esto es un día, y hay que poner los pies en la tierra", se lamenta Duane.


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