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La fuerte vigilancia israelí contiene la ira palestina en Jerusalén

AFP
2/01/2009 - 18:03

En la puerta de Damasco en Jerusalén Este, sólo unas mujeres con velo claman venganza por los ataques israelíes en Gaza tras la plegaria de este viernes, mientras al otro lado de las murallas de la ciudad vieja, bajo la vigilancia israelí, los hombres palestinos se reservan la ira.

Las fuerzas de seguridad israelíes limitaron el acceso de los hombres a la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén, el tercer lugar santo del Islam, a los menores de 50 años y a los titulares de un documento de identidad israelí, en este viernes proclamado "jornada de ira" por Hamas.

"Me han dicho, 'retrocede o vas a recibir un golpe'", cuenta Ihab, de 14 años, con el pañuelo palestino, al que los policías israelíes le negaron la entrada en las puertas de la ciudad vieja.

"Sabemos que está prohibido, pero queríamos intentarlo", explica Munir, de 18 años, otro de los jóvenes que recorren la muralla buscando una brecha en el dispositivo israelí.

Una vez superada la muralla, las fuerzas de seguridad israelíes ocupan todas las intersecciones.

"Estamos paralizados, no podemos decir nada", afirma Rami, un joven comerciante barbudo de 25 años con capucha, cuando se le pregunta por los medios de que disponen los habitantes de Jerusalén Este y de Cisjordania para protestar contra los ataques israelíes que han matado a más de 400 personas en la franja de Gaza.

"Hay miles de policías", estima su compañero, ante su tenderete comercial.

A unos metros, una mujer mayor entona unas consignas de solidaridad con Gaza, un grito tan aislado que arranca una sonrisa de compasión a los presentes.

"Espero que haya al menos manifestaciones al final de la plegaria, porque lo que está pasando en Gaza es un crimen", confía Abas Mahmud, de 50 años, rosario en mano.

"¿Qué podemos hacer para que se oiga nuestra voz? Israel tiene aviones, nosotros no tenemos nada, ni aviones ni carros de combate", declara Ibrahim Hasuna, de 60 años, quien ha viajado desde el campo de refugiados de Shuafat hasta Jerusalén Este para rezar en la Explanada.

Concentrados ante todos los accesos al lugar santo, policías y guardias fronterizos israelíes aplican estrictamente las consignas y rechazan sin miramientos a los que protestan.

Tras una serie de empujones, estalla un pequeño revuelo. La policía aparta a un hombre mayor y a dos jóvenes.

La tensión vuelve a caer en el momento de la plegaria, en la que participan cerca de 3.000 fieles.

Poco tiempo después, decenas de mujeres con velo salen de la ciudad vieja por la puerta de Damasco. "Por nuestra alma, nuestra sangre, nos sacrificaremos por ti, ¡Gaza!", "¡Venganza!", gritan las manifestantes.

En cabeza del cortejo, la policía rodea rápidamente a una de ellas y le confisca una bandera verde de Hamas, antes de dejarla volver al cortejo.

"Odio Israel y a su pueblo terrorista", declara a la prensa tras sacar de nuevo un estandarte idéntico. La policía vuelve otra vez a por ella y esta vez la llevan al furgón.

Otra mujer, aparentemente víctima de un desmayo, es evacuada en una camilla antes de que se disperse la manifestación.

Por toda Cisjordania, sometida a un bloqueo total de 48 horas, miles de personas han desfilado contra la ofensiva israelí, aunque Hamas esperaba una movilización mayor.


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