Monstruos españoles en peligro de extinción

Juan Carlos Rodríguez | 7:37 - 27/11/2008
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El cíclope, según Jesús Gabán
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Cíclopes, tragaldabas, hombres del saco, nuberus y cuélebres en peligros de extinción. Monstruos que han sembrado la imaginación y los medios durante generaciones hoy yacen olvidado en la memoria. Disney los ha arrinconado. Ana Cristina Herreros, no se resigna. Los ha reunido en torno a cuentos populares de cada comunidad autónoma. Salvémoslos. Son los monstruos españoles.

"Nuestros monstruos corren un grave peligro de desaparecer porque la gente ya no los conoce, ni sabe cómo se llaman, ni qué forma tienen, ni donde viven, ni cuáles son sus costumbres, ni cómo se convive con ellos". Ana Cristina Herreros los reúne en Libro de monstruos españoles (Siruela), una recopilación inicialmente dirigida a los niños y padres con ilustraciones de Jesús Gabán, pero que abre las puertas a la nostalgia.

"Los monstruos de la tradición oral dan cuenta de los miedos profundos que tenemos como seres humanos -añade Herreros-. Los monstruos son aquellos que nos muestran lo que no queremos ver de nosotros. Los monstruos nos permiten conocernos mejor, son necesarios para nuestra propia supervivencia".

No hay felicidad sin miedo

No hay Disney que valga. "Son monstruos fabricados por multinacionales de ocio y del consumo, monstruos de pacotilla que ya nada tienen que ver con nosotros ni con nuestra forma de imaginar". Hubo una corriente pedagógica, sobre todo norteamericana, que impuso que los miedos no eran buenos para los niños, sino que había que encerrarlo s en una burbuja de felicidad. Pero no debe ser así.

"Que no nos digan que no debemos tener miedo, que son tonterías, porque a veces sí lo tenemos, y cuando sentimos miedo la única forma de que no nos aplaste, de que no nos consuma, es reconocerlo, nombrarlo, saber cómo es y cómo se comporta, compartirlo, sólo así se reducen sus dimensiones".

Y son esos miedos los que ayuda a combatir el Basajaun o señor de los bosques salvajes. Símbolo de la fascinación y el respeto por el ser humano en su estadio más primitivo, y por tanto más puro. O el culebro, una culebra gigantesca y masculina, a veces con siete cabezas, un animal que nos paraliza y simboliza la morada del diablo.

La herencia de nuestras abuelas

"Los monstruos en extinción -prosigue Herreros-, los que nacieron de la imaginación colectiva, no son más que la saliduría popular". Rescátemoslos: "Son los monstruos de nuestra tradición oral los que habitaron nuestras cuevas, los que acompañaron las noches a nuestras bisabuelas y durmieron a nuestras abuelas", dice Herreros, autora de varias antologías de cuentos populares.

¿Y dónde descubrirán a nuestros monstruos? Pues en los relatos que llevan siglos contándose y que por ello están llenos de la sabiduría de las cosas antiguas. Los cuentos, por ejemplo, que Herreros ha rescatado uno a uno por toda la geografía nacional. Desde el vasco Basajaun al Nuberu leonés.

El nuberu. Un monstruo que con el mismo nombre y aspecto incierto que comparte Asturias y León, representación del miedo a los fenómenos atmosféricos, a las catástrofes climáticas, herencia de sociedades agrícolas, pero que nos hacen respetar el medio ambiente.

Del gigante al grifo

Ahí están también el gigante, que representa el miedo a lo que no tiene medida, a la admiración por la fuerza. Juan el Oso o Silván de la Peña.Y los enanos, por supuesto. "Representación de la fascinación por lo pequeño por lo que vive pegado a la tierra".

También el hombre lobo, típico de lugares montañosos en los que también habita a lobo: el libishome gallego, lucha entre el instinto y la humanidad. Y la lamia, una mujer con patas de yegua, de pato o de gallina, miedo a lo femenino llevado al extremo, a la madre protectora, que de tan protectora se come a los hijos.

O el oricuerno, pariente cercano del unicornio, con varios cuernos, que contienen el deseo, muy frecuente en el ser humano, de ser diferente a como se es.

Hay monstruos de agua. La ninfa, recreación de los poderes femeninos del agua: es decir, la belleza y la fecundidad. La sirena, ninfa acuática, símbolo de que el agua, como el deseo, puede ser tan creador como destructor.

De los cielos y la oscuridad

En los cielos habita la arpía, mujer con alas o aves con cabeza de mujer y garras afiladas, genios aislados que contienen el miedo a los femenino más animal, más devastador. Tan poderosos como el cuélebre o el dragón: miedo o la fascinación a lo oscuro a lo que vive dentro de la tierra.

Hay otros que sugieren respeto a la sabiduría o que nos animan a ser lo que, de verdad, queremos. El grifo, cabeza como pico de águila, poderosas alas y cuerpo de león, representa al respeto por los seres que, por su antigüedad son sabios. El tragaldabas, por supuesto. Seres gigantescos, con una boca muy grande, a veces desprovista de dientes y un apetito tan grande como ellos, símbolo del miedo a ser engullido, a que no te dejen de ser uno mismo.

El hombre de saco, tan español y tan reciente, sin raíz latina ni griega, es el miedo al nómada, al extranjero, al distinto, al desconocido. Un monstruo repartido por toda España. Como el cíclope, que representa el miedo a lo salvaje, a las fuerzas primarias de la naturaleza, a lo incontrolable, a lo que devora y consume.

Los miedos que nos hacen reales

"Tenemos la obligación de callar nuestros miedos, de no hablar de nuestros monstruos, porque hablar de ellos no resulta bonito, no queda bien, no es correcto, no es moderno. Si les callamos creemos que nos liberaremos de ellos. Pero no es así". Los miedos están para abjurarlos, para saberlos llevar con nosotros.

Herreros insiste: "Monstruo es aquello que te muestra, que te muestra quien eres. Un monstruo no tiene por qué ser un ser dañino, sino que tiene una condición extraordinaria y lo convierte en un ser especial. Hay que convivir con ellos. Me parece contraproducente decirles a los niños con los monstruos no existen, es como decirles que los sueños son falsos. No es así".

Los monstruos, como los cuentos, contienen la sabiduría ancestral. Los necesitamos. "Hay muchos más, pero he querido recoger los que más se repiten o los más originales". Están ahí, sólo hay que asomarse y verlos. Ellos y nosotros somos una misma cosa.

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Comentarios 2

1
27-11-2008 / 20:05
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Sí, bueno... pero también hay que tener en cuenta que la mayoría de los monstruos son adaptaciones de la mitología clásica de occidente.

Y aún con todo, en general, la mayor parte de estos monstruos mitológicos no son españoles perse, sino que son anteriores al concepto de españa.

2
28-11-2008 / 15:03
Lourdes
Puntuación 0

Pero en ESpaña también se han cultivado y tenemos su tradicción, la pena es que sólo nos interesan Disney... es una pena. Necesitaríamos más libros de tradición.

Me ha gustado mucho el libro.

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