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Absuelto en Cantabria el acusado de matar a su inquilina porque estaba enajenado por conducta conflictiva de ella

29/01/2009 - 16:09

Deberá acudir al juzgado los días 1 y 15 de cada mes hasta que se dicte sentencia, en la que se fijará la indemnización

SANTANDER, 29 (EUROPA PRESS)

El jurado popular ha decidido absolver al hombre acusado de matar a su inquilina porque, a su juicio, en el momento de los hechos el procesado "no era dueño de sus actos" y tenía las facultades mentales alteradas debido a la conducta "conflictiva" de la víctima.

Tras conocerse la decisión, el acusado, R.G.A., que reconoció los hechos en la primera sesión del juicio, ha quedado en libertad, se le han retirado los grilletes y la Policía le ha acompañado a la Prisión Provincial a recoger sus pertenencias.

En el juicio, celebrado a lo largo de esta semana en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Cantabria, la Fiscalía y la Acusación Particular imputaban al procesado un delito de asesinato por el que pedían penas de 16 y 20 años de cárcel respectivamente. En cambio, la Defensa reclamaba su absolución, o en su defecto, una condena de cinco años por homicidio.

Al final, el jurado, basándose en gran parte en los testimonios de los forenses y los vecinos, ha considerado probado que el hombre mató a su inquilina --como él mismo confesó--, pero le absuelve porque entiende que lo hizo alterado por la conflictividad de la mujer.

El veredicto del jurado, conocido a mediodía de hoy, considera probado por unanimidad que la madrugada del 2 de julio de 2007 el acusado llegó sobre las 5.30 horas a su domicilio, donde también residía la víctima, a la que había alquilado una habitación.

En un momento dado, al no conseguir conciliar el sueño, se levantó y se dirigió al sofá, donde estaba su inquilina, a la que agarró del cuello con las dos manos y apretando con fuerza. La mujer opuso resistencia y se inició entonces un forcejeo durante el cual se desplazaron hasta el pasillo de la vivienda, donde el procesado cogió un martillo y la golpeó en la cabeza.

Al partirse el mango del martillo, volvió a agarrarla por el cuello con fuerza manteniendo la presión, a consecuencia de la cual, la mujer falleció por asfixia.

El jurado, unánimemente, también cree probado que tras matarla, el hombre envolvió el cuerpo en una manta y lo llevó hasta la habitación que la mujer tenía alquilada, donde la dejó bajo una bolsa de basura con ropa de la fallecida. A continuación, limpió la sangre del suelo del pasillo con una fregona y tiró a un contenedor el martillo y el pijama que llevaba puesto --que se había manchado de sangre--.

Días después, el 7 de julio, decidió avisar a una vecina de que percibía un olor extraño en la vivienda y pensaba que su inquilina podría haber fallecido, pero no reconoció ser el autor de la muerte cuando los policías se presentaron en la vivienda. Fue posteriormente, por iniciativa propia, cuando confesó ser el autor del crimen.

UNA INQUILINA "CONFLICTIVA"

El jurado cree que en la vista no se ha probado que el acusado tuviera la intención de causarle la muerte a su inquilina y tampoco que ella estuviera dormida en el sofá cuando él regresó de trabajar el día de los hechos.

Y lo que sí consideran acreditado los miembros del jurado es que el hombre actuó sin ser dueño de sus actos, afectado por una alteración de sus facultades mentales provocada por causas relacionadas con la conducta "conflictiva" de la víctima.

Ésta es precisamente la tesis que ha defendido la Defensa a lo largo del juicio, ya que, según sostenía, la fallecida era una persona "conflictiva, por su vida desordenada y sin actividad laboral fija" y porque llevaba a la vivienda a personas también conflictivas como "drogodependientes y delincuentes", y esto molestaba al acusado y a los vecinos, que se le quejaban del ruido y las molestias.

INDEMNIZACIONES

A la vista del veredicto absolutorio, que deberá concretarse en una sentencia en el mismo sentido, el magistrado José Luis López del Moral, que ha presidido las sesiones del juicio, ordenó dejar en libertad al acusado, que ha estado en prisión provisional por estos hechos desde el 8 de julio de 2007.

No obstante, deberá comparecer ante el Juzgado los días 1 y 15 de cada mes hasta que se dicte sentencia. En esa sentencia lo que se deberá determinar ahora es la indemnización que el procesado tendrá que abonar a los padres de la fallecida y a su hijo, que tenía 12 años en el momento de la muerte de su madre.

La Fiscalía y la Acusación Particular piden una indemnización de 300.000 euros para el niño y 200.000 euros para los padres de la mujer fallecida. La Defensa, en cambio, solicita que se aplique el baremo propio de accidentes de tráfico y se acuerden por tanto 140.000 euros para el menor y 66.147 para los padres.

El acusado, con anterioridad a la celebración del juicio, ya consignó 20.000 euros para reparar el daño y también ha ofrecido en pago el domicilio de su propiedad, en el que ocurrieron los hechos.


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