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Condenado a 6 años de cárcel el dueño de la nave cuya explosión causó 2 muertos

EFE
4/01/2010 - 17:00

Madrid, 4 ene (EFE).- La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a seis años y medio de cárcel al propietario de una nave industrial de Vallecas, dedicada a la realización de efectos especiales en cine y espectáculos, en la que guardaba material inflamable, cuya explosión provocó la muerte de dos hombres en 2004.

En una sentencia, la sección primera de la Audiencia condena a Juan Ramón M.G. a la citada pena por tenencia o depósito de sustancias o aparatos explosivos, inflamables o asfixiantes, por dos delitos de homicidio por imprudencia y por lesiones.

También es condenado a cuatro años de inhabilitación para el ejercicio de la profesión de realización de efectos especiales y absuelto del delito de tenencia de armas prohibidas del que se le acusaba.

Los hechos tuvieron lugar poco antes de las nueve de la mañana del 6 de septiembre de 2004 en una nave del polígono industrial de La Cerámica, en el distrito de Puente de Vallecas.

A causa de lo que el acusado almacenaba en la nave se produjo en su interior una fuerte explosión seguida de numerosas y pequeñas explosiones, que se prolongaron durante un largo espacio de tiempo, y tras ello un gran incendio que se propagó por varias naves y que produjo la muerte de dos trabajadores de una empresa colindante.

Como consecuencia de la explosión, de la onda expansiva de la misma y de la proyección de materiales resultaron lesionadas 20 personas y dañados numerosos inmuebles y vehículos.

Según explica la sentencia, el acusado poseía autorización para la utilización de armas no susceptibles de hacer fuego real, pero no para la tenencia y almacenaje de cartuchería de fogueo ni de cualquier sustancia explosiva o pirotécnica.

La Audiencia recuerda que en la nave donde se produjo la explosión se analizaron muestras de restos en las que se encontraron componentes explosivos como el nitrato, clorato potásico, peróxido de benzoito y nitrocelulosa, entre otros.

"No se imputa al acusado el almacenar sustancias con la finalidad de utilizarlas en la comisión de actos delictivos, sino "haber puesto en riesgo de forma consciente y voluntaria la seguridad colectiva al omitir todos los requisitos, cautelas y condiciones que precisamente por su peligrosidad exige y exigía al tiempo de los hechos la normativa vigente", señala.

Según concluye, el acusado no adoptó ni las más elementales reglas de cautela y omitió las más básicas normas de previsión y cuidado a la hora de elegir el lugar donde almacenaba las citadas sustancias que podían resultar muy peligrosas.

También sostiene que "la ausencia de autorización en modo alguno podía suplantarse con la libreta de artificiero a la que aludió el acusado", "ni con el hecho de estar dado de alta en el impuesto de actividades económicas para el ejercicio de su profesión".

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