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La Udyco mantenía vigilados a dos de los secuestradores del supuesto agente antidroga de EEUU por robos con violencia

1/04/2008 - 14:38

Los acusados dicen que la víctima del secuestro asesinó a su captor después de que dirigiera una mirada lasciva a las piernas de su mujer

MADRID, 1 (EUROPA PRESS)

La Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) mantenía desde hace semanas vigilados a dos de los cinco presuntos secuestradores que participaron en diciembre de 2005 en el rapto de Borney Francisco D.A., un supuesto agente encubierto de la Agencia Antidroga de Estados Unidos (DEA), por diversos delitos de robo con violencia cometidos en distintos municipios de la región.

Así lo desveló hoy el inspector de la Udyco que dirigía el operativo de vigilancia sobre Andrés Marcel B.M., uno de los presuntos cabecillas de la banda, y Rolando A.S. El agente testificó en la segunda sesión del juicio contra los secuestradores, que se enfrentan a 10 años de prisión, y Borney, para quien se pide 12 años de cárcel por homicidio y lesiones.

Sobre la supuesta víctima del secuestro pesa una condena por tráfico de drogas que se le impuso en Francia, aunque nunca llegó a cumplirla. Su condición como agente antidroga le mereció un "trato de favor", según los abogados, en el país vecino para eludir la prisión. En la sesión de ayer, Borney aseguró que seguía colaborando con la DEA desde la prisión, lo que certifica el diario de visitas de la cárcel.

La tesis de la fiscal choca con la que defienden los letrados de los extorsionadores. La primera sostiene que Borney y su mujer fueron secuestrados a cambio de 2 millones de dólares a sabiendas de que su víctima era de "alto standing". La segunda, se basa en que Borney propuso a sus captores hacer un negocio de tráfico de drogas, como crear un laboratorio en un chalet. "Algo salió mal" y acabó en un crimen.

El enrevesado relato de esta historia se enmarañó aún más en la sesión de esta mañana con el testimonio de los agentes de la Udyco que comparecieron en la sesión. El inspector explicó que los seguimientos a Andrés y Rolando comenzaron ante las sospechas de que podrían estar implicados en una serie de robos con violencia registrados en la región.

El 20 de diciembre, una patrulla vigilaba el domicilio de Rolando, situado en la calle Duque de Pastrana de la capital. El acusado cogió su vehículo, un Opel Astra, y se dirigió hacia el chalet de San Martín de Valdeiglesias, donde había tenido lugar el crimen. En concreto, el asesinato de Carlos Mario S. se produjo delante de Andrés, quien huyó del lugar saltando por el balcón de la primera planta.

BAJO UN ENORME CHARCO DE SANGRE

Según el agente, cuando llegaron al chalet compañeros de la Policía local y de la Guardia Civil les alertaron de lo que había sucedido. Estos últimos se trasladaron al lugar tras ser avisados por los vecinos, quienes habían visto cómo uno de los secuestradores se lanzó por el balcón y una mujer trataba de huir.

Tras derribar la puerta de la vivienda, los policías entraron y se encontraron el cadáver de Carlos Mario S. en la cocina bajo "un enorme charco de sangre". Su cuerpo presentaba varias puñaladas en la región torácica, el ombligo, la axila, el brazo y la mano izquierda.

Durante sus respectivas declaraciones, Andrés y Rolando aseguraron que en ningún momento Borney y su mujer estuvieron secuestrados e insistieron en que salieron de la casa en varias ocasiones. Según su versión, ellos se encontraban en el chalet para pintarlo por orden del dueño, otro de los procesados. Defendieron que el crimen se produjo después de que Carlos Mario dirigiera una mirada lasciva a las piernas de la mujer de Borney.

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