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El condenado a 24 años por asesinar a su pareja de 21 puñaladas en Utrera (Sevilla) no recurrirá la sentencia

1/04/2008 - 16:55

El individuo de 30 años, A.R.R., condenado a 24 años y seis meses de prisión por la Audiencia Provincial de Sevilla por el asesinato de su pareja de 21 puñaladas en noviembre de 2004, en Utrera (Sevilla), no recurrirá dicho fallo tras estudiar el caso, explicaron a Europa Press fuentes de la defensa.

SEVILLA, 1 (EUROPA PRESS)

La sentencia, a la que tuvo acceso Europa Press, impone al procesado la pena de 23 años por un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento y un año y seis meses por otro delito de maltrato habitual. Asimismo, el magistrado ha establecido que el condenado a A.R.R. a pagar 100.000 euros a cada uno de los tres hijos que tenía con la fallecida.

La resolución judicial establece como probados los hechos relatados por el jurado popular que declaró culpable al acusado, considerando que el inculpado sometía a su pareja, A.G.B. de 18 años, a "continuas agresiones e insultos y amenazas" y que en la noche del 27 de noviembre de 2004 A.R.R. cogió un cuchillo y le asestó 21 puñaladas a la víctima "con la intención de acabar con su vida".

De esta manera, el juez indica que el ahora condenado "causó deliberadamente males innecesarios a la víctima dándole las 21 puñaladas en vida", circunstancia que, según la sentencia, "provocó un aumento de sufrimiento".

Por ello, el Tribunal de Jurado ha impuesto 24 años y seis meses de cárcel al acusado, para quien el Ministerio Público reclamaba 25 años de prisión por asesinato y tres por malos tratos, mientras que la defensa solicitaba una pena de 22 años de cárcel por asesinato y un año por malos tratos.

EL JUICIO.

En la primera jornada de la vista oral, el letrado del procesado alegó que la víctima podía haber evitado lo sucedido si ese día se hubiera ido de casa. El abogado manifestó que el día de los hechos A.R.R. había consumido pastillas tranquilizantes, cocaína y cerveza, por lo que, según relató, "estaba fuera de sí e hizo lo que hizo sin conocimiento de ello". En esta línea, que la fallecida "se abalanzó" sobre su cliente momentos antes del fatal desenlace; hecho que se repetía "constantemente", apostilló.

Por otro lado, una de las hermanas de la víctima, C.G.B., que vivía con la pareja, indicó que meses antes de que la "matara", el procesado "le pegó patadas en la barriga cuando ella estaba embarazada como si fuera un perro". "Mi hermana se cayó al suelo echando espuma por la boca", aseveró la testigo, quien recordó que A.R.R. "siempre" decía que tenía que "matar" a la víctima.

"Las dos familias vivíamos puerta con puerta y cuando mi hermana lo quería denunciar por maltrato le decían de todo menos bonita. La amenazaban", recalcó C.G.B., que el día de los hechos volvió a su vivienda "sobre las 5.00 horas" y, según matizó, observó a su hermana "tapada con una manta y llena de sangre".

A preguntas del abogado de la defensa sobre la posibilidad de que los enfrentamientos entre la víctima y el acusado pudieran existir por ella "lo tenía desatendido", la hermana de la joven fallecida afirmó que la pareja "siempre estaba discutiendo", si bien negó que lo tuviera "desatendido".

En el segundo día de juicio, el médico forense que le practicó la autopsia a la joven fallecida afirmó que la víctima "probablemente" estuvo viva durante los 21 cuchillazos que recibió en noviembre de 2004. El forense manifestó que la víctima era una persona físicamente "frágil" que "intentó defenderse"; de ahí las heridas de "uñas clavadas" que presentaba en la cara y el cuello, supuestamente "procedentes de las manos del acusado para acallar los gritos".

El médico, que prestó declaración en calidad de perito, dijo que dos de las 21 heridas fueron las causantes de la muerte "al alcanzarle los pulmones", si bien indicó que el fallecimiento "no fue fulminante" sino que fue "poco a poco" perdiendo sangre.

Por su parte, las dos farmacéuticas que analizaron un mechón de pelo del inculpado aseguraron que A.R.R. consumía cocaína en un "alto" porcentaje y alcohol de manera "abusiva". Asimismo, una bióloga explicó que la víctima tenía en su cuerpo "sangre mezclada con fluido del varón, coincidente con el semen del hoy acusado".

De otro lado, una médico forense de Huelva y el subdirector médico de la prisión de Málaga indicaron que la vista oral que el procesado tiene un "trastorno antisocial de la personalidad", que supone que el imputado es una persona "agresiva, poco constante, egoísta, egocéntrica y plenamente consciente de lo que hace".

En este sentido, sostuvieron que a A.R.R "los únicos sentimientos que le importan son los suyos", ya que, según precisaron, el presunto asesino "ni respeta las normas ni le importa".

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